Una balsa casi seca en el campo de Ibiza estuvo a punto de convertirse en la tumba de decenas de peces y varias ranas. Un vecino que paseaba por un sendero de la isla improvisó un rescate de fauna con una botella de agua cortada por la mitad, según relató en Instagram la cuenta ibizasinfiltro.
El autor del rescate explicó en su publicación que, al pasar junto a una antigua balsa, se encontró con que apenas quedaba un pequeño charco de agua. En ese espacio mínimo, bastantes peces luchaban por sobrevivir, atrapados sin apenas espacio para moverse.
Según su propio relato, imaginó la agonía que habrían sufrido los animales al ver cómo el nivel del agua bajaba hasta dejarlos confinados en apenas unos centímetros de líquido.
Una botella cortada, la única herramienta a mano
Sin más medios que los que llevaba encima, el vecino cortó una botella de agua y la usó como recipiente improvisado. Con ella trasladó todos los peces que pudo hasta otra balsa cercana con más agua.
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Durante la misma salida localizó además cuatro ranas pequeñas, pero no tenía forma de transportarlas en ese momento. Decidió volver al día siguiente mejor preparado.
Las paredes lisas atrapaban a las ranas
Al regresar con un recipiente adecuado, el autor del rescate comprobó que las paredes lisas de la balsa hacían imposible que las ranas pudieran salir por sí mismas. De no haber vuelto a buscarlas, según su relato, habrían terminado muriendo allí atrapadas.
Todavía quedaban más peces con vida
La segunda visita reveló que aún sobrevivían más peces en el fondo de la balsa. El vecino los trasladó también, junto con las ranas, hasta el punto con agua donde ya había llevado al primer grupo de ejemplares.
La cuenta de Instagram cerró su publicación con un mensaje breve: todos los animales rescatados están ya «en un lugar con agua y con más vida», acompañado de las etiquetas #ibiza, #animales y #rescateanimal.











