Las escaleras mecánicas de Puig des Molins, la primera instalación pública de estas características en Ibiza, continúan sin fecha de puesta en funcionamiento más de un mes después de su instalación. Pese a que la obra civil está terminada y la infraestructura ha supuesto una inversión de 785.785 euros, los tres tramos permanecen cubiertos por plásticos a la espera de la conexión eléctrica necesaria para realizar las pruebas previas a su apertura.
La situación ha vuelto a abordarse este lunes, 26 de octubre, durante el pleno ordinario del Ayuntamiento de Ibiza, celebrado en Can Botino, después de que el grupo municipal Vox preguntara al equipo de gobierno cuándo tiene previsto poner en funcionamiento las escaleras mecánicas.
La respuesta municipal ha sido prácticamente la misma que la ofrecida durante las últimas semanas: todavía deben completarse las comprobaciones técnicas y, para ello, resulta imprescindible disponer de suministro eléctrico. «Para estas pruebas necesitan la conexión eléctrica y estamos en ello», ha explicado el representante del equipo de gobierno durante la sesión.
Asimismo, ha señalado que durante la mañana de este lunes se estaban realizando nuevas comprobaciones relacionadas con la instalación eléctrica. «Lo último que sé es que esta misma mañana la compañía estaba mirando […] una serie de comprobaciones», ha indicado, antes de expresar su esperanza de que la situación pueda resolverse «en breve».
Sin embargo, el Ayuntamiento no ha concretado una fecha para la apertura al público, por lo que la infraestructura continúa instalada, pero sin poder utilizarse.

Una obra de casi 800.000 euros que lleva más de un mes parada
Los tres tramos de escaleras mecánicas fueron instalados el pasado 15 de septiembre en Puig des Molins, una de las zonas de Ibiza donde el pronunciado desnivel de las calles dificulta especialmente los desplazamientos a pie.
La infraestructura conecta la calle Juan Ramón Jiménez con la calle Archiduque Luis Salvador y está pensada para facilitar la movilidad de los residentes, especialmente las personas mayores y quienes tienen dificultades para subir las pendientes del barrio.
La actuación, financiada con fondos procedentes del Impuesto de Turismo Sostenible (ITS), ha supuesto una inversión de 785.785 euros. Se trata de una reivindicación vecinal que se remonta a 2018, cuando los residentes comenzaron a reclamar una solución que permitiera mejorar la accesibilidad de esta zona de la ciudad.
Sin embargo, pese a que los trabajos de instalación finalizaron hace más de un mes, las escaleras todavía no han podido estrenarse.
Durante este tiempo, la infraestructura ha permanecido protegida con una cubierta de plástico negro y una red naranja, una imagen que ha generado críticas entre los vecinos por el retraso en la puesta en servicio.

El Ayuntamiento vuelve a señalar la conexión eléctrica
La explicación ofrecida durante el pleno coincide con la que el Ayuntamiento ya había trasladado a La Voz de Ibiza en anteriores consultas. El Consistorio había asegurado que la obra civil y los trabajos de cableado estaban terminados y que únicamente quedaban pendientes la conexión eléctrica y las pruebas necesarias para garantizar el funcionamiento de la instalación.
La tercera teniente de alcalde, Blanca Hernández, había señalado cuando se instalaron los tramos que las escaleras estarían operativas «dentro de unas semanas». Sin embargo, ese plazo orientativo ha quedado atrás sin que se haya producido la apertura.
El Ayuntamiento ya había apuntado anteriormente a Endesa como responsable de los trámites pendientes para disponer de la conexión eléctrica.
Por su parte, la compañía, consultada por este medio, declinó facilitar detalles sobre el estado del expediente alegando motivos de protección de datos del cliente y remitió las preguntas al promotor de la instalación.
La falta de suministro ya había sido señalada el propio día de la instalación por Juan Prieto, encargado de la obra de Vilor Infraestructuras, quien explicó entonces que todavía no había electricidad disponible. «No hay luz todavía», indicó en aquella ocasión.
Más de un mes después, el suministro eléctrico continúa siendo el principal obstáculo señalado por el Ayuntamiento para poner en funcionamiento las escaleras.
El malestar de los vecinos de Puig des Molins
La demora ha generado un creciente malestar entre los residentes de Puig des Molins, que llevan años reclamando una solución para mejorar la accesibilidad del barrio.
En declaraciones anteriores a La Voz de Ibiza, varios vecinos cuestionaron que una infraestructura de casi 800.000 euros permaneciera terminada, pero sin utilizarse. «Es absurdo que se mantenga cerrado y sin utilizar», lamentó uno de los residentes consultados.
Otros fueron más allá y expresaron sus sospechas de que el retraso pudiera responder a intereses electorales, una interpretación vecinal para la que no se han aportado pruebas. «Están esperando a las elecciones», llegó a afirmar uno de ellos, convencido de que la inauguración podría estar demorándose deliberadamente.
Más allá de estas sospechas, la principal preocupación de los residentes es que la instalación pueda utilizarse cuanto antes.
Las escaleras están concebidas para facilitar los desplazamientos cotidianos, especialmente de las personas mayores que deben subir las pronunciadas pendientes del barrio cargadas con bolsas de la compra.
También permitirán mejorar la conexión peatonal entre el entorno del Museo Monográfico de Puig des Molins y la zona de Figueretes, un recorrido frecuentado tanto por residentes como por visitantes.
Su puesta en marcha cobra especial relevancia durante los meses de otoño e invierno, cuando la llegada de turistas del Imserso incrementa la presencia de personas mayores en determinados puntos de la ciudad.
Dudas sobre el funcionamiento durante las lluvias
Además del retraso, algunos vecinos han expresado dudas sobre cómo responderá la infraestructura ante episodios de lluvias intensas.
La instalación ha permanecido cubierta por plásticos durante las últimas semanas, coincidiendo con las precipitaciones extraordinarias registradas en Ibiza.
El Ayuntamiento explicó anteriormente que esta protección no se colocó específicamente por las lluvias, sino como una medida general para preservar las escaleras mientras permanecieran fuera de servicio.
No obstante, algunos residentes se preguntan si el sistema podrá funcionar con normalidad durante el invierno y ante nuevos episodios meteorológicos adversos.
Por el momento, no se han comunicado incidencias técnicas relacionadas con daños provocados por las precipitaciones en las escaleras.











