El Ayuntamiento de Sant Antoni había dicho, el pasado 12 de septiembre, que sus propias analíticas del episodio registrado el 1 de septiembre en la playa de es Pouet descartaban la contaminación fecal. Ahora, la plataforma Salvem sa Badia de Portmany presenta sus propios estudios de ese mismo vertido, que arrojan niveles muy por encima del límite legal.
Récord de fecales, según Salvem
Salvem sa Badia tomó sus muestras el mismo día del vertido, a las 18.35 horas, unas cuatro horas después de que se produjera, según explica el colectivo. Las recogió en dos puntos: un charco maloliente en la parte alta de la playa y la propia agua de baño, donde, según testigos citados por la plataforma, había llegado el vertido.
Según los resultados que aporta Salvem sa Badia, en el charco se registró el peor valor posible: más de 2.420 unidades formadoras de colonias (u.f.c.) de enterococos intestinales por cada 100 ml, cuando el límite legal en aguas de baño es de 185. La misma cifra se repitió en E. coli, con un máximo legal de 500 u.f.c. A partir de las 2.420 unidades, los laboratorios ya no siguen contando: se considera el tope de contaminación medible.
En la orilla del mar, donde en ese momento había gente bañándose, entre ellos niños, la plataforma midió una concentración de E. coli de 990 u.f.c. por 100 ml, casi el doble del límite legal. Salvem sa Badia asegura que pidió el cierre de la playa esa misma tarde mediante una llamada al 112, pero la bandera verde siguió ondeando varias horas después.

Lo que había dicho el Ayuntamiento
El Ayuntamiento había dicho, el 12 de septiembre, que sus propias analíticas mostraban valores negativos en E. coli y enterococos para ese mismo episodio, lo que a su juicio descartaba la contaminación. El consistorio había explicado entonces que las comprobaciones realizadas el propio 1 de septiembre por los servicios municipales y la empresa Facsa determinaron que el agua procedía de la red pluvial, con una conductividad de 526 microsiemens, muy por debajo de los 3.000 a 5.000 microsiemens habituales en aguas residuales.
Salvem sa Badia, por su parte, cuestiona ese criterio: sostiene que el Ayuntamiento no ha precisado en qué fecha exacta se tomaron sus muestras bacteriológicas, y recuerda un precedente propio, el vertido de la primavera de 2025 en Caló des Moro, cuando las muestras municipales se recogieron al día siguiente, cuando la contaminación ya se había diluido en el mar.
La plataforma denuncia además haber recibido críticas de responsables políticos del consistorio por no haber avisado del vertido, a pesar de la llamada al 112 y otra a la Policía Local. Según su versión, personal municipal ya se había personado en el lugar, por lo que no entiende el reproche. El Ayuntamiento, por su parte, se escuda en que las redes de pluviales y fecales están separadas en esa zona; Salvem sa Badia replica que eso no explica el origen de la contaminación que dicen haber detectado.

Dos vertidos más, según la plataforma
Salvem sa Badia asegura haber recibido también los resultados de otras dos muestras propias, tomadas en la bahía de Portmany. La primera, según el colectivo, se cogió el 4 de septiembre, a las 19.30 horas, en el pantalán 2 del puerto de Sant Antoni, a la altura del Passeig de ses Fonts, tras detectar un vertido en tiempo seco con rastros marrones en el agua. El resultado, siempre según sus datos, arrojó 1.119 u.f.c. de enterococos intestinales y 137,4 u.f.c. de E. coli por 100 ml, muy por encima de los límites legales para aguas de baño.
La segunda muestra, dice la plataforma, se tomó en Caló de s’Oli, tras el cierre de la orilla ordenado por el Ayuntamiento de Sant Josep de sa Talaia el pasado 8 de septiembre. Recogida a las 17.30 horas junto a la salida del aliviadero, según Salvem sa Badia volvió a marcar el tope de medición del laboratorio: más de 2.420 u.f.c. tanto de enterococos como de E. coli. El colectivo advierte, además, de que el aliviadero de esta zona se encuentra en mal estado, con tramos a cielo abierto que suponen un riesgo para quienes pasan a pie por la costa.
Los tres episodios, denunciados por Salvem sa Badia en apenas dos semanas de septiembre, mantienen abierto el choque de versiones sobre la contaminación en las playas de Ibiza: frente a lo que había dicho el Ayuntamiento de Sant Antoni sobre es Pouet, el colectivo insiste ahora en niveles de fecales muy por encima de lo legal en varios puntos de la bahía.
La Voz de Ibiza se comunicó con el Ayuntamiento de Sant Josep y al cierre de esta nota no obtuvo respuestas.











