La playa es Pouet, en la bahía de Portmany, ha sufrido este martes un nuevo vertido de aguas fecales que habría alcanzado el mar, apenas dos semanas después del episodio registrado el pasado 17 de agosto en Sant Antoni.
De acuerdo con los testimonios recabados y con la denuncia hecha pública por Salvem sa Badia, el vertido dejó tras de sí un reguero de material fecal visible sobre la arena. El colectivo asegura que, tres horas después de lo ocurrido, el Ayuntamiento todavía no había ordenado cerrar la playa y la bandera verde continuaba ondeando, con adultos y niños dentro del agua.
La Voz de Ibiza consultó esta noche el Ayuntamiento, sin obtener respuestas al momento de la publicación de esta noticia.
Las imágenes han sido difunidadas a través de las redes sociales. Allí se observan hamacas en mitad de un charco que desde la asociación identifican como aguas fecales.
Salvem sa Badia vuelve a situar entre las causas de fondo las deficiencias de la red de saneamiento y, especialmente, la ausencia de separación entre las redes de aguas pluviales y fecales, que puede generar problemas cuando se registran precipitaciones fuertes.
El colectivo recuerda que el pasado 17 de agosto ya denunció otro vertido en el extremo este de es Pouet. Según Salvem sa Badia, tampoco entonces se procedió al cierre de la playa. La organización cuestiona que el arenal permaneciera abierto al baño durante varias horas pese a la presencia del vertido y a que, según su denuncia, las aguas residuales habían llegado hasta el mar.

«La imagen turística de Ibiza es más importante que la salud de la gente», concluye Salvem sa Badia en su denuncia.










