La desertificación de Ibiza ha dejado de ser una amenaza lejana para convertirse en un proceso medido y documentado. Dos organizaciones ambientales, Amics de la Terra Eivissa y la Alianza por el Agua, han advertido este miércoles, con motivo del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, de que la isla sufre con especial intensidad la combinación de cambio climático, sobreexplotación de los acuíferos y presión urbanística. Las cifras que aportan ambas entidades en sus respectivos comunicados dibujan un escenario crítico.
Más calor y menos lluvia en 70 años
La Alianza por el Agua, citando datos de la AEMET, sostiene que la temperatura media en Ibiza ha aumentado 1,26 °C en los últimos 70 años, mientras que las precipitaciones han caído 78 milímetros en el mismo periodo. El proceso se ha acelerado en el último lustro: 2023 fue el año con menos lluvia desde que existen registros, con apenas 20 días de precipitación y menos de 300 milímetros acumulados. En 2025, la temperatura media máxima anual alcanzó los 22,8 °C, el quinto valor más alto de la serie histórica.
13 de 16 acuíferos en mal estado
A ese marco climático adverso se suma una sobreexplotación crónica del subsuelo. Trece de las dieciséis masas de agua subterránea de la isla están en mal estado por sobreexplotación o salinización, una de las situaciones más graves de todo el archipiélago balear, según alertan. Pese a un invierno lluvioso, las reservas hídricas subterráneas se encuentran todavía al 55 %.
La Alianza por el Agua atribuye la presión sobre los acuíferos al modelo de crecimiento. El uso urbano y turístico representa ya más del 89 % del agua consumida en Ibiza, frente al 7 % del uso agrícola. La fotografía de 1996 era la contraria: el campo se llevaba el 54 % del consumo.

Los almendros del Pla de Corona
Las señales sobre el terreno son visibles. La producción de almendras del Pla de Corona pasó de 26 toneladas en 2021 a menos de 2 en 2024, según la Alianza, porque los almendros necesitan horas de frío por debajo de los siete grados que ya no reciben. La sobreexplotación, en paralelo, agota y saliniza los pozos de los agricultores, que no disponen de agua regenerada como alternativa.
El estrés hídrico también se aprecia en los bosques. La sequedad eleva el riesgo de incendios y favorece plagas como la del Tomicus destruens, un escarabajo perforador del pino que está dejando manchas marrones de árboles muertos en las masas forestales de la isla.
La ley ómnibus elimina un control clave
Las dos organizaciones coinciden en señalar al marco normativo. La Alianza por el Agua recuerda que desde 2024 el Parlament balear ha aprobado tres leyes consecutivas que aumentan la presión urbanística: la Ley 7/2024 de simplificación administrativa, la Ley 4/2025 de actuaciones urgentes y la Ley 4/2026, conocida como ley ómnibus, aprobada el pasado 26 de mayo.
Esta última incorpora una disposición que permite a los ayuntamientos aprobar planeamiento urbanístico sin solicitar el informe previo de suficiencia hídrica a la Dirección General de Recursos Hídricos. La entidad considera que se elimina así el principal control ambiental sobre el crecimiento urbano en el peor momento posible.
Nueve hectáreas inundables en Sant Antoni
Amics de la Terra Eivissa pone el foco en el planeamiento municipal. Como ejemplo, recuerda que el PGOU de Sant Antoni mantiene 9 hectáreas urbanizables en zonas inundables situadas entre torrentes. Y respalda la propuesta del Colegio de Arquitectos de no seguir densificando en altura ni extendiendo la huella urbana, en línea con la presión turística y demográfica que denuncia la Alianza.
25.000 metros cúbicos al mar cada día
El otro frente es el ciclo del agua. Amics de la Terra denuncia que la depuradora de Sa Coma vierte 25.000 metros cúbicos diarios al mar, un recurso que, con un tratamiento adecuado, podría destinarse a la agricultura, a la regeneración de ses Feixes y a la prevención de incendios. Ambas organizaciones reclaman reutilización de las aguas depuradas, control efectivo de las extracciones y un plan hidrológico que priorice la recuperación de los acuíferos.
La victoria vecinal de Sa Real
Como contrapunto, Amics de la Terra cita la cancelación del aparcamiento de Sa Real y la conservación de su arbolado como prueba de que la movilización ciudadana puede frenar decisiones urbanísticas. La organización defiende un paquete integrado de medidas: ahorro de agua, refugios climáticos, protección de parques urbanos y conservación de zonas húmedas, inundables y costeras.
Ambas entidades cierran su diagnóstico con un mismo mensaje: ampliar la huella urbana en una isla con la mayoría de los acuíferos agotados y salinizados solo acelera la desertificación de Ibiza.











