El Consell y el Ayuntamiento de Ibiza estudian cambios en los recorridos del autobús en Cas Serres después de las quejas vecinales surgidas tras la puesta en marcha del nuevo servicio, el pasado 1 de abril. El malestar se centra en la pérdida de paradas de las antiguas líneas 45 y 45B, especialmente la de la calle Josep Tur i Llaneras, utilizada por vecinos del barrio, usuarios de las residencias Reina Sofía y Cas Serres, trabajadores y personas que acuden al edificio Joan March. Entre ellas, muchas son personas mayores.
Se trata de un reclamo instalado en el barrio desde el principio del mes. Por un lado, un grupo de vecinos ha iniciado una recogida de firmas para reclamar “la recuperación inmediata del recorrido y de las paradas originales”. Por otro, el Consell y el Ayuntamiento recibieron el viernes 23 de abril a vecinos de Cas Serres en una reunión en la que ambas administraciones se comprometieron a estudiar mejoras de conectividad, especialmente con Can Misses.
La recogida de firmas aún no ha sido registrada. Gloria Corral Joven, vecina de Cas Serres desde hace casi 30 años y una de las personas que ha impulsado la iniciativa, prevé terminar de recoger apoyos este fin de semana y presentar el escrito en el Consell la próxima semana. La reclamación, según explica, busca dejar constancia formal del impacto que los cambios han tenido en el barrio, más allá de las primeras respuestas institucionales.
Impacto en personas mayores
El principal argumento de los vecinos es la pérdida de accesibilidad para personas mayores o con movilidad reducida. Corral explica que la parada de Josep Tur i Llaneras daba servicio directo a un edificio de 110 viviendas en el que viven cerca de 400 personas, entre ellas alrededor de 60 mayores de 80 años. Hasta ahora, muchos de ellos solo tenían que cruzar la calle para tomar el autobús. Con la nueva configuración, asegura, deben desplazarse hasta el entorno del auditorio de Cas Serres.
“No es lo mismo caminar 40 pasos que caminar 400”, resume Corral, que insiste en que para una persona con andador, bastón o problemas de movilidad esa distancia puede marcar la diferencia entre utilizar o no el transporte público. Según relata, algunos vecinos mayores han dejado de coger el autobús porque llegan cansados a la nueva parada o porque el desplazamiento se les hace demasiado largo.
La queja no se limita a una parada. Los vecinos sostienen que las antiguas líneas 45 y 45B funcionaban como recorridos circulares que conectaban Cas Serres con Can Misses, el centro de salud de Vila, Can Escandell, zonas comerciales y otros servicios básicos. Corral señala que el cambio ha complicado desplazamientos cotidianos como ir al médico, acudir a una analítica o hacer la compra en supermercados del entorno del cementerio viejo o de la carretera del aeropuerto.
También advierte de que la situación puede agravarse cuando cierre temporalmente el centro de salud de Es Viver por las obras previstas, ya que parte de los usuarios tendrán que desplazarse a Can Misses. La conexión directa con el hospital es, de hecho, una de las demandas que los vecinos han trasladado al Consell.
Corral fue concejala de Turismo y Comercio del Ayuntamiento de Ibiza entre 2015 y 2019 por Guanyem, dentro del gobierno municipal encabezado por Rafa Ruiz, y en 2023 concurrió en la lista del PSIB-PSOE al Ayuntamiento, aunque no obtuvo acta. De todos modos, recalca que en esta reclamación actúa como vecina del barrio y que las firmas responden a una iniciativa ciudadana de Cas Serres.
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Primera respuesta institucional
El Ayuntamiento de Ibiza informó el 23 de abril de una reunión entre el conseller insular de Transportes, Mariano Juan, el concejal de Movilidad, Rubén Sousa, y vecinos de Cas Serres en el marco del grupo de mejora del transporte público creado entre ambas administraciones tras la puesta en marcha del nuevo servicio. En esa reunión, según el Consistorio, se acordó estudiar mejoras para el barrio, especialmente en la conexión con Can Misses.
Fuentes del Consell consultadas por La Voz de Ibiza explican que una de las opciones pasa por recuperar o modificar el paso del autobús por Josep Tur i Llaneras. Para ello, el Ayuntamiento debe ordenar antes el aparcamiento al final de la calle, de manera que los vehículos puedan girar con seguridad. Una vez resuelto ese punto, se harán pruebas para comprobar si el autobús puede cambiar la ruta actual y volver a pasar por esa zona.
La misma explicación coincide con lo trasladado a Corral este martes en una reunión con el director insular de Transportes y Movilidad, Roberto Algaba, celebrada por invitación del director de la residencia asistida de Cas Serres. Según Corral, Algaba le comunicó que la parada de Josep Tur i Llaneras “parece ser que va a ser recuperable”.
La solución que plantean los vecinos es retirar dos o tres plazas de aparcamiento en el lado izquierdo del final de la calle para facilitar la maniobra del autobús, especialmente de los vehículos de mayor tamaño.
Un largo proceso
El nuevo servicio forma parte del contrato insular de transporte regular por carretera de Ibiza. La contrata depende del Consell, que no obstante subraya que la reordenación actual procede de un proceso largo, con planificación y expedientes anteriores. En ese proceso, la definición de la nueva red también incorporó decisiones y aportaciones municipales de la administración anterior.
El 13 de abril de 2022 se firmó el convenio de colaboración entre el Consell Insular de Ibiza y el Ayuntamiento de Ibiza para integrar el proyecto de transporte urbano municipal en la licitación del nuevo contrato de servicio de transporte regular de viajeros por carretera de la isla. En aquel momento, el Ayuntamiento estaba gobernado por el PSOE y el Consell por el PP.
Ese convenio incorporaba líneas urbanas del lote “Metropolità Eivissa”, con recorridos vinculados a CETIS, Can Misses, Vara de Rey, Es Gorg, Dalt Vila, Dic Botafoch y Parc Marià Villangómez. Así, el transporte urbano municipal quedó integrado en el nuevo contrato insular mediante un acuerdo entre ambas instituciones.
El Ayuntamiento, por su parte, tiene competencias sobre cuestiones urbanas como paradas, marquesinas, información en vía pública y ordenación del espacio necesario para que el autobús pueda maniobrar.
Desde el Consell han remarcado antes de la puesta en marcha del actual servicio que el inicio de una red completamente nueva podía generar desajustes durante las primeras semanas de funcionamiento. La institución ya había pedido paciencia a los usuarios y había defendido que el contrato incluía mecanismos para corregir recorridos, frecuencias y necesidades detectadas sobre el terreno. Entre ellos figura la llamada bolsa de kilómetros, una reserva prevista precisamente para introducir ajustes en las líneas una vez comprobado el funcionamiento real del nuevo mapa de transporte.












