El pasado 8 de abril arrancó la declaración de la Renta y, con ella, una paradoja fiscal: se pagan más impuestos sin que se hayan subido las tasas. La falta de adaptación del IRPF a la inflación ha provocado que, en la práctica, Hacienda se quede con una parte mayor del sueldo de millones de contribuyentes.
La razón técnica detrás de este incremento es la ausencia de una deflactación de la tarifa, un fenómeno conocido como «progresividad en frío».
¿Qué es la progresividad en frío y cómo afecta al bolsillo?
Este fenómeno ocurre cuando los salarios suben nominalmente para compensar el encarecimiento de la vida (inflación), pero la normativa fiscal permanece estática. Al no actualizarse los tramos del impuesto, muchos ciudadanos saltan a un escalón de tributación superior.
En la práctica, esto significa que, aunque el trabajador no ha ganado poder adquisitivo real, el Estado le exige un porcentaje mayor de sus ingresos.
El sobrecoste según el nivel de ingresos
Según estimaciones del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), el impacto económico de no ajustar el impuesto al coste de la vida varía significativamente según el sueldo bruto anual:
| Salario Bruto Anual | Incremento estimado en el IRPF |
| 25.000 € | + 250 € |
| 30.000 € | + 350 € |
| 45.000 € | + 500 € |
| 70.000 € | + 760 € |
| 400.000 € | + 2.147 € |
Este aumento no solo se debe al movimiento de los tramos, sino también a que parámetros como el mínimo personal y familiar, destinados a cubrir las necesidades básicas exentas de impuestos, no se han revisado pese al aumento de los precios.
Medidas paliativas y disparidad autonómica
Desde el Ministerio de Hacienda se defiende que ciertas modificaciones, como la reducción de tipos en tramos específicos, sirven como alivio para el contribuyente. Sin embargo, el consenso entre los expertos fiscales es que estas medidas resultan insuficientes para compensar el efecto de la inflación acumulada.
A esta situación se suma la desigualdad territorial: no todas las comunidades autónomas han actualizado sus tramos regionales de forma completa, lo que provoca que el impacto final de la declaración varíe considerablemente dependiendo del lugar de residencia del declarante.
Recaudación récord para el Estado
Esta inercia fiscal ha tenido un reflejo directo en las arcas públicas. Durante el ejercicio 2025, la recaudación por IRPF alcanzó un máximo histórico de 142.466 millones de euros.
Esta cifra récord se explica, en gran medida, por ese excedente de tributación derivado de mantener los umbrales impositivos congelados mientras los salarios intentaban seguir el ritmo de la inflación.












