La costa oeste de Ibiza estará entre las zonas con vigilancia reforzada de cara al eclipse solar del 12 de agosto. El Servicio de Vigilancia de la Posidonia del Govern balear desplegará allí un operativo especial ante la previsión de una elevada concentración de embarcaciones que puede dañar las praderas marinas de la isla.
El dispositivo, que se intensificará ya en los días previos al fenómeno, reforzará igualmente la vigilancia en Ciutadella, Sóller, Andratx y la Colònia de Sant Jordi. Son, junto con la costa oeste de Ibiza, las zonas donde se prevé mayor afluencia de barcos durante la tarde y la noche del eclipse.
El riesgo de fondear sobre la posidonia
El principal peligro es que las embarcaciones no encuentren espacio suficiente para fondear y acaben haciéndolo sobre las praderas de posidonia oceánica, según ha explicado a Europa Press la bióloga de la Fundació Marilles Raquel Vaquer. Fondear sobre esta planta es ilegal.
El presidente del GOB Mallorca, Joan Moranta, ha advertido de que si el día del eclipse falta espacio para fondear, las embarcaciones «lo harán donde puedan». Para el biólogo, el efecto de las anclas sobre la posidonia puede ser «bastante grave».
La posidonia tiene un crecimiento muy lento, de apenas un centímetro al año. «Una barca de 15 metros puede dejar una clapa que tarde cinco años en recuperarse en condiciones óptimas», ha alertado Vaquer, que añade que esas condiciones casi nunca se dan porque al día siguiente suele fondear otra embarcación.
También amenaza a otra planta protegida
Vaquer ha explicado que en zonas donde parece haber solo arena también puede crecer Cymodocea nodosa, una planta marina protegida recientemente por el Gobierno de España. Según la bióloga, es «bastante probable» que algunas embarcaciones fondeen también sobre estas praderas y arranquen ejemplares.

Ruido y vertidos, otro riesgo añadido
Una mayor afluencia de barcos en aguas baleares implica también más contaminación acústica y más riesgo de vertidos de aceite, aguas sucias o gasoil, además de residuos y plásticos. El ruido afecta especialmente a los cetáceos, que usan el sonido como principal vía de comunicación. «A los delfines y ballenas es a los que más molesta esta contaminación acústica», ha explicado Vaquer.
La bióloga ha matizado que todo esto son «riesgos potenciales» y que aún no se puede saber si la gente cumplirá la normativa. Moranta, por su parte, ha señalado que el volumen de residuos que acabe en el mar dependerá en gran medida del civismo de los navegantes.
«El mar no es solo un espacio de ocio»
Para Vaquer, las administraciones han puesto «bastantes limitaciones en tierra pero en el mar no». «A veces se piensa en el mar como si fuera un espacio solo de ocio, pero son ecosistemas vivos que se necesitan conservar», ha reivindicado la bióloga.
Moranta ha reconocido que «es difícil» poner límites de circulación en el mar, aunque ha considerado que ha faltado previsión teniendo en cuenta que muchos navegantes se concentrarán en los mismos puntos el día del eclipse.
Una campaña informativa para los patrones
Además del refuerzo de la vigilancia, el operativo incluirá una campaña de información directa con los patrones de las embarcaciones para recordarles la necesidad de fondear de forma respetuosa y evitar que anclas y cadenas impacten sobre la posidonia. También se informará sobre los sistemas de fondeo respetuoso disponibles.
La actuación se coordinará con las embarcaciones de Reservas Marinas, Espacios Naturales y los Agentes de Medio Ambiente, con el objetivo de dar una respuesta unificada ante cualquier incidencia ambiental que se detecte en la costa oeste de Ibiza y en el resto de zonas señaladas durante la jornada del eclipse.











