El Ayuntamiento de Ibiza ha sacado a licitación las obras de rehabilitación de una vivienda municipal de apenas 78 metros cuadrados en la Travesía de Sa Penya, número 5, con un presupuesto base de 166.038,45 euros IVA incluido. Es una única unidad residencial, de una sola habitación, que una vez terminada se destinará al parque público de alquiler social.
El importe equivale a 2.129 euros por metro cuadrado construido, una cifra que iguala o incluso supera lo que cuesta levantar una vivienda nueva, según los parámetros que maneja el propio sector de la construcción en Ibiza.
El contrato, tramitado por procedimiento abierto simplificado, se enmarca en el Plan de Actuación Integrado (PAI) Eivissa Habita, cofinanciado en un 60% por la Unión Europea a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y en un 40% por el consistorio.
Las empresas interesadas tienen hasta el 23 de julio para presentar sus ofertas.

Una reforma más cara que una obra nueva
El presupuesto de ejecución material de la obra asciende a 111.562,49 euros, a los que se suman 18.965,62 euros de gastos generales y 6.693,75 euros de beneficio industrial, hasta un subtotal de 137.221,86 euros. Con el IVA del 21% aplicado, el presupuesto base de licitación se eleva a los 166.038,45 euros.
Según el proyecto técnico, la superficie construida a reformar es de 78 metros cuadrados, con 59,10 metros cuadrados útiles repartidos en un salón-comedor-cocina, un estudio con baño completo, un dormitorio y un trastero bajo la escalera. El coste de la intervención asciende a 2.129 euros por metro cuadrado con impuestos.
Lluís Oliva, presidente del Colegio Oficial de Arquitectos de las Isles Baleares (COAIB), explicó a La Voz de Ibiza, en el marco de la cobertura sobre los Proyectos Residenciales Estratégicos que la construcción estándar de una vivienda nueva ronda actualmente los 2.000 euros por metro cuadrado.
Es decir, rehabilitar esta vivienda existente en Sa Penya está resultando, según los números de la propia licitación, más caro por metro cuadrado que construir un piso de obra nueva desde cero.
Un coste unitario en línea con la vivienda dotacional del IBAVI
La cifra también invita a la comparación con otro de los grandes proyectos de vivienda pública que Ibiza tiene actualmente en marcha: las 25 viviendas dotacionales temporales que el IBAVI construye en el carrer de s’Hort de sa Fruita, número 9, en Vila, destinadas a alojar a trabajadores temporeros.
Tal como ha avanzado este medio, el presupuesto de ejecución de aquel proyecto asciende a 5.079.914 euros, lo que supone más de 200.000 euros por unidad —203.196 euros de media—, aunque se trata de un edificio completo de nueva planta, con estructura, cimentación palafítica por el nivel freático y zonas comunes, no comparable en tipología con la reforma puntual de un piso existente.
Aún así, el hecho de que una sola vivienda reformada en Sa Penya, de apenas 78 metros cuadrados, cueste al erario público 166.038 euros —casi el 82% de lo que cuesta de media cada una de las 25 unidades nuevas del IBAVI— da una idea de la magnitud del gasto que implica recuperar el parque residencial en un barrio con las particularidades constructivas y patrimoniales de Sa Penya.
Una vivienda pegada a un Bien de Interés Cultural
Parte de ese sobrecoste tiene una explicación en el propio proyecto técnico. La vivienda ocupa la planta baja de un edificio entre medianeras cuya planta primera es de titularidad privada, y está estructuralmente conectada con la Casa Broner, el museo colindante declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Monumento en el año 2000.
El inmueble está catalogado con nivel de protección Grado 1.2 dentro del Plan Especial de Protección y Reforma Interior (Pepri) de Sa Penya, La Marina y zona de ensanche de Vara de Rey, lo que obliga a reproducir «los elementos y condiciones originales» sin admitir «aportaciones de reinvención o nuevo diseño».

Esa exigencia de conservación se traduce, entre otras cosas, en que el dormitorio se ventilará e iluminará de forma natural a través de un tragaluz que da al patio interior de la Casa Broner, y en el empleo de materiales y sistemas constructivos tradicionales —muros de mampostería, morteros de cal, carpintería de madera de iroko— frente a soluciones más económicas propias de la obra nueva estándar.
Un piso pequeño, una sola habitación y seis meses de obra
El proyecto técnico, redactado por las arquitectas Noemí Rodríguez Gómez y Rufino Martín Ramos, contempla una reforma y redistribución interior completa de la vivienda, con un plazo de ejecución previsto de seis meses.
La distribución final divide el piso en tres ámbitos: en el primero, con acceso directo desde la calle, se ubicará un salón-comedor-cocina; en el segundo, un estudio con un baño completo; y en el tercero, situado justo debajo de la Casa Broner y a un nivel inferior al resto de la vivienda, un dormitorio con armario.
Bajo la escalera que sube a la planta primera —de titularidad privada— se habilitará un trastero, y en un lateral del salón se reservará un armario para el termo, la lavadora y una de las unidades interiores de aire acondicionado.
El edificio, de mampostería perimetral de unos 60 centímetros de espesor, presenta un forjado de madera con entrevigado de tejar que se encuentra en distinto estado según la zona: reforzado con vigas metálicas en el primer ámbito, deteriorado y sin reforzar en el segundo, y restituido recientemente en el tercero, el que comparte con la Casa Broner.
Ese tercer forjado no se tocará en esta obra al encontrarse ya en buen estado, mientras que los otros dos serán demolidos y reconstruidos en el marco de una licencia municipal distinta —la número 13/2024—, tramitada por el propietario privado de la planta primera, con la que esta actuación municipal deberá coordinarse.
Entre las partidas previstas figura la sustitución de la carpintería exterior por madera de iroko con rejas de seguridad, la ampliación de uno de los huecos de fachada para mejorar la ventilación e iluminación natural, y la apertura de un tragaluz acristalado en el hueco que da al patio de la Casa Broner, en sustitución del cierre metálico opaco actual, para iluminar el dormitorio situado en el nivel inferior.
La instalación eléctrica se proyecta con un grado de electrificación elevado, con una potencia prevista de 9.200 W, y los acabados —revestimientos de mortero de cal y pintura al silicato en fachada, y de yeso en el interior— siguen los sistemas constructivos tradicionales de la zona, en línea con las exigencias del grado de protección patrimonial de Sa Penya.
Un alquiler más para todo un plan de 15 millones
El PAI Eivissa Habita cuenta con una senda financiera FEDER de 8.970.600 euros que, aplicando la tasa de cofinanciación del 60%, permite movilizar una inversión total de 14.951.000 euros para actuaciones de desarrollo urbano sostenible en Ibiza.
La rehabilitación de esta vivienda de Sa Penya, con sus 166.038 euros, representa apenas algo más del 1% de ese presupuesto global.
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