La Guardia Civil ha desplegado esta madrugada un importante dispositivo con decenas de agentes del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) para desmontar una nueva fiesta ilegal en una villa de la zona de Sant Miquel, en el municipio de Sant Joan.
El operativo terminó con el corte de la zona de acceso y con al menos dos personas retenidas fuera de la finca según ha podido saber La Voz de Ibiza: un cliente que acudía al evento y una persona encargada de trasladar a los asistentes hasta el lugar, que realizaba ese transporte a bordo de un Range Rover.

Según el relato de una fuente presente en la zona, la organización había montado un sistema de transfer con un punto de encuentro (meeting point) en un descampado de tierra a la entrada de Sant Miquel, desde donde se derivaba a los invitados hacia la villa, situada a unos 700 metros de distancia.

El parking del punto de encuentro estaba, según esta misma fuente, completamente cubierto por personal de seguridad. Los primeros asistentes llegaron en torno a la medianoche de este miércoles.
La propia fuente relató que, al llegar hasta la zona con un cliente, fueron detenidos por los efectivos desplegados, cacheados y obligados a abandonar el lugar de inmediato, mientras el acceso a la zona quedaba cortado por la Guardia Civil.
Según pudo saberse, la entrada a la fiesta era gratuita, un patrón que ya se ha repetido en otros eventos ilegales similares detectados anteriormente en la isla.
-
Las dos macrofiestas ilegales de Ibiza con un despliegue millonario en simultáneo
-
Los organizadores de la macrofiesta ilegal de Ibiza admiten los hechos y pagan solo 180.000 euros
Un verano marcado por las macrofiestas ilegales en villas de lujo
El operativo de esta madrugada en Sant Miquel se suma a una larga lista de fiestas ilegales detectadas este verano en villas de lujo de Ibiza, todas con un patrón muy similar: acceso restringido mediante lista de invitados, control de entrada con brazalete o código QR, seguridad privada desplegada en el perímetro y barra libre de comida y bebida, en eventos que arrancan de madrugada, una vez cerradas las discotecas de la isla.

El caso más reciente antes del de esta noche fue el desalojo de un after con más de 600 personas en Casa Paola, la conocida villa de Es Cubells, en Sant Josep, desactivado el pasado 28 de julio por la Policía Local con despliegue de un dron sobre la finca. La propiedad, vinculada a ‘Paquita’ Sánchez Marsán —la misma propietaria de Casa Lola—, acumula un historial de sanciones por comercialización turística ilegal y una orden de demolición parcial de casi 500 metros cuadrados de construcciones sin autorizar, actualmente judicializada.
Una semana antes, en la madrugada del 23 de julio, se celebraron de forma simultánea otras dos macrofiestas en municipios distintos, organizadas por el mismo promotor con un despliegue millonario: una en Villa Candelas, entre Es Jondal e Ibiza Sur, que a las 4.30 horas ya reunía a unas 600 personas, y otra en Villa Da Noi Due, en Santa Eulària des Riu —una propiedad valorada en 25 millones de euros que se alquila entre 60.000 y 80.000 euros semanales—, con unas 400 personas a las 3.30 horas.
A esos episodios se suman otros operativos de este verano, como el desmantelamiento de una macrofiesta con más de 200 personas y presencia de drogas, o el desmontaje por parte de Sant Antoni de una macrofiesta en lo que se conoció como «la villa secreta» de la isla, además de un amplio operativo conjunto con la Guardia Civil desplegado por el Ayuntamiento de Santa Eulària para frenar este tipo de eventos.
El patrón de entrada gratuita —costeada por un solo promotor o, en algunos casos, por un único cliente adinerado— y el uso de sistemas de transfer con puntos de encuentro alejados de la finca, como el detectado esta madrugada en Sant Rafel, se repite en varios de estos casos, dificultando la identificación de organizadores y asistentes hasta el momento del desalojo policial.












