Joan Lladó tuvo la idea en su luna de miel. Era 2009, estaba en un resort y el iPhone acababa de salir al mercado. De aquella intuición —que toda la relación entre un hotel y su huésped acabaría pasando por el móvil— nació STAY, la aplicación hotelera que 16 años después ha sido vendida a la estadounidense RealTime Reservation y que hoy trabaja con 1.600 hoteles y más de 400.000 habitaciones en más de 80 países.
Pero antes de los números globales hubo una demo sencilla, dos hermanos y un hotelero de la isla. Ese hotelero ibicenco dijo que sí, y ese sí lo cambió todo. En esta conversación con La Voz de Ibiza, Lladó repasa el papel de Ibiza en el origen de la compañía, qué falta para que la isla genere más tecnología y qué balance hace tras vender el proyecto de su vida. «Ese primer sí, de alguien del sector, de alguien de casa, fue lo que nos dio el empujón para montar la compañía», recuerda.
— ¿Qué vio RealTime Reservation en STAY y qué aporta STAY a una empresa estadounidense especializada en hoteles?
— Lo que vieron fue complementariedad. RealTime Reservation tiene mucha fuerza en la preestancia y en la venta de servicios adicionales antes de que el huésped llegue al hotel. STAY domina la estancia en sí, la experiencia del huésped una vez está dentro. Juntos cubrimos todo el viaje del huésped, de principio a fin. Eso tiene mucho valor para cualquier cadena hotelera.
— ¿Qué perfil de hoteles puede beneficiarse más de esta integración?
— El perfil que más se beneficia es el de las cadenas hoteleras que quieren ir más allá de la venta de habitaciones. Hoteles que entienden que hay un gran potencial de incremento de la facturación en servicios adicionales, y que quieren hacerlo de forma escalable.
— ¿Cómo nació STAY y qué problema del sector querías resolver?
— STAY nació en mi luna de miel, en 2009. Estaba en un resort y acababa de salir el iPhone. Me di cuenta de que cualquier consulta, cualquier reserva, cualquier interacción con el hotel acabaría haciéndose desde el móvil. Que los hoteles no podían quedarse al margen de eso. Volví con la idea clara y, junto con mi hermano, la empezamos a construir.
— ¿Habría nacido STAY igual si no vinieras de una isla tan ligada al turismo?
— Sin Ibiza, STAY no sería lo que es. Y no lo digo solo por el ambiente turístico de la isla. Mi hermano y yo teníamos la idea, hicimos una demo sencilla y fuimos a mostrársela a un hotelero ibicenco. Era el momento de la verdad. Si nos decía que no le veía sentido, seguramente lo habríamos dejado estar. Pero no. Dijo «venga, probémoslo». Ese primer sí, de alguien del sector, de alguien de casa, fue lo que nos dio el empujón para montar la compañía.
— ¿En qué momento te diste cuenta de que STAY podía ser global y no solo una solución para hoteles de Ibiza o España?
— Muy pronto. Nuestros primeros clientes eran cadenas españolas, pero sus hoteles estaban en el Caribe. Desde el principio operamos en un entorno internacional. El boca a boca hizo el resto y en poco tiempo ya teníamos clientes fuera de España.
— ¿Con cuántos hoteles y en cuántos países trabaja hoy STAY?
— Hoy trabajamos con 1.600 hoteles, más de 400.000 habitaciones y estamos presentes en más de 80 países. Son números que nos dan perspectiva de hasta dónde hemos llegado desde aquel primer «venga, probémoslo» en Ibiza.
— ¿Puedes mencionar algunas cadenas o grupos relevantes?
— Trabajamos con más de 70 cadenas. Entre ellas Hyatt, Radisson, Meliá, Palladium, RIU o Barceló. Una mezcla de grandes marcas internacionales y cadenas con presencia más regional que nos da mucho orgullo.
— ¿Qué es lo que más han valorado los clientes en este tiempo?
— La plataforma resuelve sus necesidades reales e inmediatas, pero lo que más valoran nuestros clientes, con diferencia, es el servicio. Somos una empresa de tecnología que entiende que la tecnología sola no es suficiente. Estar disponibles 24/7 para cualquier hotel, en cualquier país, en cualquier momento, es algo que no todo el mundo ofrece en este sector y que nuestros clientes notan.
El rol clave de la isla
Lladó evita dar nombres de quienes resel proyecto desde el inicio. En este grupo se encuentran PalladIum Hotel y Abel Matutes Prat. De hecho, las familias Lladó y Matutes han mantenido un estrecho vínculo empresarial en la isla en los últimos años. Joan Lladó, el fundador de STAY, es hijo de Juan Lladó, socio y gerente de Suministros Ibiza desde los años setenta hasta 2022. Se trata de la primera empresa que levantaron los hermanos Matutes.
Desde ahí, las familias Lladó y Matutes han compartido durante décadas mesa en distintos negocios de la isla: participaron juntas en las navieras Baleària y Trasmediterránea, con presencia en el consejo, y han figurado como propietarias de la discoteca UNVRS. Un vínculo que va más allá de lo societario y los sitúa, sin ser familia, en el círculo más estrecho del entramado empresarial ibicenco.
Es en ese ecosistema, el del turismo y la empresa ibicenca, donde Lladó sitúa también el origen de STAY.
— ¿Qué demuestra esta venta sobre la capacidad de Ibiza para generar tecnología vinculada al turismo?
— La compañía no hubiera nacido sin nuestra vinculación con el turismo y la hospitalidad de la isla. Cuando empezamos, emprender en tecnología en Ibiza era algo poco habitual. Hoy el panorama ha cambiado mucho y hay muchas iniciativas en marcha. Me alegra verlo y creo que es una tendencia que seguirá creciendo.
— ¿Qué falta para que salgan más proyectos tecnológicos desde la isla?
— Creo que el talento existe. Hay ibicencos con proyectos exitosos, pero en muchos casos se fueron a Madrid o Barcelona para desarrollarlos. Lo que quizás falta es visibilidad. Que se conozcan más esas historias, que sirvan de referente para los que vienen detrás.
— Después de fundar, hacer crecer y vender STAY, ¿qué balance personal haces?
— Ha sido un viaje duro pero maravilloso. Con momentos difíciles y momentos increíbles, pero, mirando atrás, ha merecido la pena cada uno de ellos. Ahora empieza una nueva etapa dentro de la corporación, donde tenemos grandes retos por delante. Espero seguir aquí mucho tiempo.











