TRANSPORTE

El Govern respalda el nuevo reglamento ante la protesta de taxistas de Ibiza

La asociación de taxistas de Vila reclama que se dé marcha atrás al límite de dos años de antigüedad para sustituir de forma definitiva un vehículo de taxi. La Consellería de Vivienda, Territorio y Movilidad señala que no se presentaron alegaciones sobre este punto durante la exposición pública del decreto, aunque dice que igualmente analizará la cuestión.

Taxis en Vila.
Taxis en Vila.

El Govern balear ha respondido al reclamo de la Asociación de Taxistas Autónomos de Ibiza sobre el límite de dos años de antigüedad para sustituir de forma definitiva un vehículo adscrito a una licencia, y lo ha hecho con un mensaje que, en la práctica, refuerza la línea defendida por la FITIB. El Ejecutivo autonómico remarca que el nuevo texto es el primer reglamento de taxi y VTC de Baleares y que su tramitación se desarrolló durante meses sin que se plantearan objeciones sobre este punto concreto.

La Consellería de Vivienda, Territorio y Movilidad incide en que el Decreto 6/2026 supone el desarrollo reglamentario de la Ley 4/2014 de transportes terrestres y movilidad sostenible de Baleares, doce años después de la aprobación de esa norma. El departamento autonómico destaca así el alcance estructural del reglamento y lo presenta como una pieza largamente pendiente dentro del marco normativo del transporte terrestre en la comunidad.

Tramitación sin objeciones

Además, la Consellería sostiene que el reglamento «fue trabajado y hablado tanto con el sector del taxi como con los consells insulares». En esa misma línea, recuerda que la tramitación arrancó el año pasado y que el texto salió a exposición pública en julio, de modo que hubo margen para que administraciones, federaciones y asociaciones trasladaran observaciones antes de la aprobación definitiva.

Ese es precisamente uno de los puntos que ahora utiliza el Govern para contestar la ofensiva de los taxistas de Vila. Según su versión, durante todo el proceso no hubo alegaciones sobre esta cuestión, ni en la fase de información pública ni tampoco en el Consell Balear de Transport Terrestre, lo que refuerza la idea de que el debate no fue planteado en tiempo y forma durante la tramitación del decreto.

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Con ese argumento, la posición del Ejecutivo se alinea de hecho con la que vienen sosteniendo tanto la FITIB como la FITIE. Las dos federaciones han reprochado a la asociación presidida por Mariano Torres que el rechazo al límite de dos años llegue ahora, cuando el reglamento ya está aprobado, y han defendido que rebajar ese listón perjudicaría la calidad del servicio y no ayudaría a contener a las VTC.

Puerta abierta, sin compromiso

Aun así, la Consellería de Vivienda, Territorio y Movilidad no cierra la puerta del todo. En su respuesta,  señala que “siempre escuchamos a todos” y añade que “se analizará esta cuestión”, una formulación con la que evita comprometer cambios inmediatos, pero deja abierta la posibilidad de estudiar el planteamiento trasladado desde Vila.

La controversia gira sobre un punto muy concreto del nuevo reglamento. La asociación de taxistas de Vila denuncia que el decreto autonómico ha eliminado el margen que existía en Ibiza para sustituir un taxi por otro vehículo usado de hasta cinco años de antigüedad, y que ahora iguala esa sustitución a las exigencias de entrada de una licencia nueva, con un máximo general de dos años.

Desde Vila ponen el foco en el impacto práctico de la medida. La asociación sostiene que exigir un vehículo de no más de dos años para una sustitución definitiva deja a muchos titulares sin margen real para renovar el taxi en condiciones asumibles, en un contexto de costes más altos, dificultades de suministro y menor accesibilidad a modelos recientes.

Desde Vila también se insiste en que la nueva regla resulta incoherente con la propia vida útil que mantiene el sistema, ya que un taxi ya adscrito puede seguir prestando servicio hasta los diez años —doce si es adaptado—, pero no puede ser sustituido por otro coche usado de tres, cuatro o cinco años aunque todavía tuviera recorrido legal durante varios ejercicios. Ese es el núcleo de la queja: que el reglamento endurece la entrada de vehículos en la licencia, pero no modifica en la misma medida su permanencia en servicio, una contradicción que, según la asociación, acaba castigando sobre todo al pequeño titular de licencia.

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En ese escenario, la asociación de Vila sigue a la espera de que ese análisis que promete el Govern se traduzca en algún movimiento real.

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