El asentamiento de Can Misses ha quedado definitivamente desalojado este miércoles en un operativo que se ha desarrollado “sin ningún tipo de incidente”, según han confirmado Policía Nacional. La actuación pone fin a más de un año de proceso judicial y a una situación de infravivienda que afectaba a decenas de personas.
La intervención policial se produjo a primera hora de la mañana, aunque en el momento clave apenas quedaban residentes en el recinto. Durante los días previos, la mayoría de los ocupantes había abandonado voluntariamente el asentamiento.
Desde la Policía Nacional han destacado en diálogo con La Voz de Ibiza la normalidad del dispositivo, subrayando que el desalojo se ejecutó “sin ningún tipo de incidente”, en línea con lo previsto.
En el lugar se pudo ver, además a personal de los Servicios Sociales quienes acudieron para atender a las personas afectadas por el desalojo, aunque el Ayuntamiento de Ibiza no formó parte del operativo como ocurrió con el asentamiento de Sa Jovería.
14 meses de proceso judicial
El abogado de la propiedad, Mariano Ramón, ha explicado que el desalojo llega tras un largo recorrido judicial. “Ha llegado el día de hoy sin incidentes, pero después de 14 meses”, ha señalado.
El letrado ha recalcado que, según la información disponible, los ocupantes ya habían ido abandonando el lugar en los días anteriores. “Tenemos constancia de que quedaban muy pocos”, ha indicado.
Sin embargo, ha evitado pronunciarse sobre el futuro del solar: “No puedo concretar qué pasará ahora con el terreno”, ha afirmado, subrayando que su papel se limita exclusivamente al ámbito judicial.
El drama de los residentes
Más allá del balance institucional, el desalojo deja historias personales marcadas por la incertidumbre. Yamilis, una de las últimas residentes, recogía sus pertenencias sin saber a dónde ir.
“Ahora mismo estoy en blanco. No sé a dónde voy a ir”, confesaba. Llevaba cerca de un año viviendo en el asentamiento, en una caravana, en condiciones precarias: sin acceso fácil a electricidad, agua o servicios básicos.
A pesar de tener un empleo parcial limpiando oficinas, su situación refleja la dificultad de acceder a una vivienda en Ibiza. “Trabajo dos horas y media. Es una ayuda, pero no alcanza”, explicaba.
También denunciaba problemas de seguridad en el asentamiento: “Sí te roban. Me han intentado robar la bicicleta varias veces”.
Un problema que persiste
El desalojo de Can Misses cierra un capítulo, pero no resuelve el problema de fondo. Muchos de los antiguos residentes, trabajadores en activo, se enfrentan ahora a la falta de alternativas habitacionales en plena antesala de la temporada turística.
Ahora, el nuevo foco de preocupación para los vecinos se sitúa en un paso de aguas ubicado en las inmediaciones del propio estadio de Can Misses, muy próximo al asentamiento que será desalojado, en un terreno del Consell Insular. Allí ya se han instalado varias personas en condiciones muy precarias, en un espacio no habilitado para vivir, sin servicios básicos y con dificultades incluso para el acceso al agua o la electricidad.
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