El barrio de Bon Pastor, en el distrito barcelonés de Sant Andreu, ha protagonizado una movilización que ha traspasado lo local para instalarse en el debate público. Centenares de vecinos han salido a la calle para pedir la libertad de Pepe, un hombre de 66 años en silla de ruedas que ingresó en prisión provisional tras matar a un ladrón que intentó atracarlo.
La decisión judicial, adoptada por el Tribunal de Instancia número 8 de Barcelona, ha generado una fuerte reacción vecinal, que considera el caso como un ejemplo de defensa propia. La protesta, celebrada el 8 de abril, reunió a más de 300 personas que corearon consignas en apoyo al detenido.
Una concentración vecinal marcada por la indignación
La movilización tuvo lugar en la calle de la Sèquia Madriguera, en pleno corazón de Bon Pastor. Allí, vecinos, familiares y allegados de Pepe se concentraron para expresar su rechazo a la medida judicial.
Durante la protesta, los asistentes lanzaron consignas como «Si no nos escuchan, nos vamos al juzgado» o «Queremos justicia, él se ha defendido», reflejando el sentir de una parte del barrio.
La concentración se desarrolló de forma pacífica, pero con una fuerte carga emocional. La presencia de la familia del detenido reforzó el carácter reivindicativo del acto, en el que se denunció lo que consideran una situación injusta tras un acto de defensa personal.
El suceso que desencadenó el caso
Los hechos se remontan al pasado domingo, 5 de abril, en el paseo de Mollerussa, muy cerca de una parada de metro. Allí, Pepe se encontraba tomando el sol en su silla de ruedas cuando fue abordado por un ladrón.
Según la información disponible, el agresor, de origen marroquí, se desplazaba en patinete y atacó por la espalda a la víctima con la intención de robarle.
En ese momento, Pepe se defendió utilizando una navaja que llevaba consigo, hiriendo al atacante, que murió prácticamente en el acto.
Tras lo ocurrido, los Mossos d’Esquadra procedieron a la detención del vecino, que inicialmente fue trasladado a un hospital debido a su delicado estado de salud.
Ingreso en prisión provisional sin fianza
La situación dio un giro cuando el Tribunal de Instancia número 8 de Barcelona decretó el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza.
Esta decisión ha sido uno de los principales detonantes de la protesta vecinal, al considerar que no se ha tenido en cuenta el contexto en el que se produjeron los hechos.
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El ingreso se ha justificado por un supuesto «riesgo de fuga», un argumento que ha sido cuestionado por los familiares del detenido.
La reacción de la familia y el entorno cercano
Los allegados de Pepe han mostrado su sorpresa y rechazo ante la decisión judicial. En sus declaraciones, han puesto el foco en el estado de salud del detenido y en su situación personal.
«Una persona en silla de ruedas, con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), con necesidad de oxigenoterapia, malformación de Chiari tipo 1…», han detallado, subrayando las dificultades físicas del hombre.
Estas condiciones han sido utilizadas por la familia para cuestionar la posibilidad real de fuga, uno de los argumentos que sustentan la medida de prisión provisional.
Además, han anunciado su intención de recurrir la decisión judicial, en un intento por revertir la situación.
Entre la defensa propia y la imputación por homicidio
El caso ha abierto un debate sobre los límites de la defensa propia. Mientras una parte de la ciudadanía considera que Pepe actuó para protegerse, la justicia ha optado por imputarle un delito de homicidio.
Este contraste ha generado una polarización en la opinión pública, especialmente en el entorno más cercano al detenido.
La percepción de que se trata de un acto de autodefensa ha sido uno de los argumentos más repetidos durante la protesta vecinal.
Un barrio movilizado más allá del caso individual
La reacción en Bon Pastor no se ha limitado a una muestra puntual de apoyo. La movilización refleja un sentimiento colectivo que va más allá del caso concreto.
El hecho de que más de 300 personas se hayan concentrado en un día laborable evidencia el impacto de la decisión judicial en el barrio.
Para muchos vecinos, el caso simboliza una respuesta desproporcionada ante una situación de vulnerabilidad, lo que ha impulsado la organización de la protesta.
Del hospital a prisión
Uno de los elementos más destacados en las reacciones ha sido el estado de salud de Pepe. Según su familia, padece varias patologías que condicionan su vida diaria. Entre ellas, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la necesidad de oxigenoterapia y una malformación de Chiari tipo 1. Estas circunstancias han sido utilizadas como argumento para cuestionar tanto la medida de prisión como el supuesto riesgo de fuga.
En ese sentido, tras su detención, Pepe permaneció ingresado en un hospital debido a su estado de salud. Posteriormente, fue trasladado al centro penitenciario de Brians 1, donde permanece actualmente. Este traslado ha incrementado la preocupación de su entorno, que teme por las consecuencias que el ingreso en prisión pueda tener en su estado físico.







