El reciente caso de Noelia Castillo, que reabrió el debate sobre la eutanasia en España, vuelve a poner el foco en cómo se aplica este derecho en distintos territorios.
En las Illes Balears, y especialmente en Ibiza y Formentera, los datos oficiales muestran una evolución progresiva desde la aprobación de la ley en 2021, con un crecimiento sostenido y una red asistencial cada vez más implicada en el proceso.
Ibiza: de los primeros casos a un repunte en 2024
Desde la entrada en vigor de la ley, Ibiza ha mantenido una presencia constante en las solicitudes de eutanasia, aunque con una evolución desigual en las prestaciones.
En el primer periodo (junio de 2021 a junio de 2022), las Pitiusas —Ibiza y Formentera aparecen agrupadas— registraron 3 solicitudes y 3 prestaciones, dentro de un total de 13 solicitudes y 8 eutanasias en Baleares.
En 2022, Ibiza contabilizó 6 solicitudes, en un año con 6 eutanasias en toda Baleares, aunque sin desglose por isla.
En 2023, volvió a registrar 6 solicitudes, pero ese año no se realizó ninguna eutanasia en la isla, mientras que el total balear ascendió a 11 prestaciones.
El cambio llega en 2024, cuando Ibiza alcanza su nivel más alto con 8 solicitudes y 3 eutanasias realizadas.
En Formentera, los registros siguen siendo prácticamente inexistentes.
Ibiza, la isla con mayor peso proporcional desde el inicio
Más allá de las cifras absolutas, Ibiza destacó desde el comienzo por su peso relativo.
En el primer año de aplicación de la ley, alcanzó una proporción de 0,33% de solicitudes sobre el total de fallecimientos, por encima de Mallorca (0,12%) y Menorca (0,16%).
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Baleares en 2024: récord histórico y evolución por islas
A nivel autonómico, 2024 marca el punto máximo desde la aprobación de la ley.
El informe recoge 47 solicitudes y 17 eutanasias realizadas, aunque el desglose por islas se basa en los 45 expedientes cerrados ese año.
El reparto muestra el peso de Mallorca y el repunte de Ibiza:
- Mallorca: 36 solicitudes y 13 prestaciones
- Menorca: 1 solicitud y 0 prestaciones
- Ibiza: 8 solicitudes y 3 prestaciones
- Formentera: 0 solicitudes y 0 prestaciones
En 2023, Baleares registró 43 solicitudes y 11 eutanasias, con todas las prestaciones concentradas en Mallorca.
En 2022, el total fue de 25 solicitudes y 6 eutanasias, sin desglose por isla.
Tiempos del proceso: más largos de lo que marca la ley
Aunque la ley fija plazos mínimos, en la práctica el proceso es más prolongado.
En 2024, la media entre la primera solicitud y la prestación fue de 71,2 días; en 2023, de 60 días; y en 2022, de 58 días.
Atención primaria y enfermería: el acompañamiento clave
Detrás de cada solicitud hay un entramado asistencial que empieza, en la mayoría de los casos, en el centro de salud.
En 2024, el 84% de los médicos responsables fueron profesionales de medicina de familia y comunitaria, lo que refleja que la eutanasia se gestiona principalmente desde la atención primaria.
Pero las memorias oficiales subrayan especialmente el papel de la enfermería, clave en todo el proceso. Estos profesionales no solo participan en la preparación y administración de los fármacos, sino que garantizan un entorno confortable, acompañan al paciente en sus últimos momentos y ofrecen el primer apoyo a las familias tras el fallecimiento.
Su intervención es considerada imprescindible para asegurar una atención digna y de calidad.
Perfil de los pacientes y complejidad del proceso
Los informes —sin desglose por islas— muestran que predominan las enfermedades neurológicas y oncológicas entre quienes solicitan la eutanasia.
Además, el proceso no siempre llega a completarse. En Baleares, 9 personas murieron durante la tramitación en 2022, 14 en 2023 y 14 en 2024.
A esto se suman las denegaciones: en 2024 hubo 10 informes desfavorables, y solo una reclamación fue resuelta a favor del paciente.
Donación de órganos y testamento vital
El proceso también abre otras dimensiones.
En 2023, dos personas que recibieron la eutanasia fueron donantes de órganos, un gesto destacado por la Comisión.
En 2024, dos casos se realizaron a partir del Documento de voluntades anticipadas, lo que subraya la importancia del testamento vital.
De Ibiza al debate nacional
En Ibiza, uno de los primeros casos fue el de Doerte Lebender, en 2021, que accedió a la eutanasia en su domicilio.
Cabe señalar que los informes oficiales son anónimos y no incluyen nombres propios, por lo que estos casos proceden de otras fuentes.
Cuatro años después, el caso de Noelia Castillo ha vuelto a situar la eutanasia en el centro del debate social y político en España.
Una tendencia en crecimiento
Aunque sigue siendo una práctica minoritaria, la eutanasia en Baleares muestra un crecimiento sostenido, con 2024 como el año de mayor actividad.
En este contexto, Ibiza refleja una evolución desigual, pero con un repunte reciente que la devuelve al mapa de las prestaciones en el archipiélago.













