Imad Amrani, uno de los rostros del desalojo del asentamiento de Sa Joveria que el Ayuntamiento de Ibiza ejecutó el pasado 21 de abril, ha empezado una nueva etapa. El conductor marroquí, que entonces denunciaba que lo echaban sin ofrecerle alternativa, está alojado ahora en un recurso municipal y ha encontrado trabajo fijo como chófer en una empresa de transporte de la isla.
«Un calvario menos en mi vida»
Amrani resume así el cambio: «Es un calvario menos en mi vida». Lo dice en declaraciones a La Voz de Ibiza, semanas después del operativo que arrasó con las 22 infraviviendas marcadas para derribo en el asentamiento de Vila. Reside en el SAM, un edificio dependiente del Ayuntamiento de Ibiza destinado a la atención de personas sin alojamiento, al que llegó tras la intervención de una trabajadora social que, según subraya, agilizó todos los trámites.
A ella le manda «un gran saludo y un agradecimiento» públicos. También a los responsables municipales del área social: «Ojalá pudieran con todo el mundo que estaba en mi situación, pero yo personalmente les estoy agradecido».
El trabajo llegó con el techo
El relato de Amrani ilustra el círculo vicioso que denunciaba en abril, cuando recogía sus pertenencias sin saber dónde dormir. Tener un empleo no servía de nada sin un lugar donde descansar; tener un lugar donde descansar le ha permitido, por fin, aceptarlo.
«Acabo de empezar con una empresa de transporte de aquí de Ibiza, ejerciendo mi oficio, que es chófer», explica. «La desgracia es lo contrario: cuando tienes una oportunidad para trabajar en una buena empresa y no tienes dónde ir, dónde dormir. Se te hacen las cosas muy complicadas», añade.
Amrani tiene cuatro hijos menores en Marruecos y recuerda que esa es la motivación de cualquier padre que emigra: «Venir aquí a trabajar, a mejorar su vida y dejar a los niños allí. Se pasa todo este momento en una amargura que no se puede explicar».
Un mensaje a los empresarios
El conductor aprovecha su nueva situación para enviar un aviso a los empleadores. Recuerda que él dispone de documentación —«soy como un autóctono de aquí, lo único que no tengo es la nacionalidad»—, pero conoce de cerca a quienes no la tienen. Sigue en contacto con un compañero del asentamiento sin permiso de residencia.
«A los empresarios de Ibiza y de toda España les aconsejaría que traten a las personas que no tienen papeles como humanos», pide. «Hay muchos empresarios que se aprovechan de esta situación, y más de uno se ha escapado o está en escapatoria porque todavía la ley no le ha pillado las cosas que están haciendo a los inmigrantes sin papeles», denuncia.
Un consejo para los que piensan en venir
Pese a su evolución personal, su mensaje a quienes se plantean cruzar desde Marruecos es de prudencia. «A los marroquíes les diría que, de momento, no vengan, porque las cosas no están como uno puede ver», advierte. Apela, sobre todo, al factor económico: «El dinero hoy en día juega un papel primordial para sobrevivir».
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