La historia de Familia Marí Mayans lleva 146 años ligada a las Pitiusas y a una forma de elaborar los destilados que se ha transmitido de padres a hijos. El tiempo ha transformado el negocio, ha abierto nuevos mercados y ha traído nuevas formas de consumo, aunque el vínculo con la isla y la voluntad de mantener vivo el legado familiar siguen marcando el camino.
Hoy son Carlos y Bartolomé Marí Mayans, quinta generación y actuales propietarios de Familia Marí Mayans, quienes continúan esa historia. Los dos hermanos afrontan el reto de crecer, desarrollar nuevas elaboraciones y llevar sus productos cada vez más lejos sin renunciar a sus raíces. «Nuestra obligación es dejar la empresa mejor de lo que la encontramos», explican. Una filosofía que obliga a mirar hacia delante sin perder de vista todo lo construido durante casi un siglo y medio.
—Con 146 años de historia a vuestras espaldas, ¿qué es lo que más ha cambiado desde que tomasteis las riendas y qué tenéis claro que nunca cambiará?
—El mayor cambio ha sido abrir la empresa al mundo sin perder nuestra identidad. Hoy una empresa familiar no puede limitarse a elaborar buenos licores; tiene que innovar, invertir en calidad, internacionalizarse y adaptarse a un consumidor que evoluciona muy deprisa.
Cuando asumimos la dirección tuvimos claro que debíamos respetar nuestra esencia, pero mirar mucho más al futuro. Hemos lanzado Marí Mayans 0%, el Limoncello, la gama premium de ginebras IBZ, las infusiones IBIZEN o la sal gourmet ANaCleta. También hemos reforzado la exportación, la imagen de marca y nuestras propias plantaciones de plantas aromáticas en Sant Miquel de Balansat.
Pero hay algo que nunca cambiará. Seguiremos elaborando en Ibiza y defendiendo la autenticidad. En una isla donde a veces parece que todo vale y abundan propuestas que utilizan el nombre de Ibiza sin una vinculación real con ella, nosotros creemos que el origen, la tradición y la calidad siguen teniendo un valor.
—En esa apertura al mundo, ¿cuánto peso tienen hoy las exportaciones y a cuántos mercados estáis llegando?
—La exportación representa aproximadamente una cuarta parte de nuestra producción y estamos presentes de forma consolidada en más de una decena de países.
Nuestros principales mercados son Suiza, Alemania, Japón, Francia, Italia y Países Bajos, aunque seguimos abriendo nuevas oportunidades.
Lo más importante es que no exportamos solo nuestros licores; exportamos una parte de la identidad de Ibiza. Queremos que cuando alguien piense en la isla también piense en su gastronomía, en sus productos auténticos y en Familia Marí Mayans como uno de sus grandes embajadores.
—El Consell d’Eivissa os ha entregado el Document de Qualificació Artesanal, el primero que se concede a una empresa de la isla. ¿Qué significa para vosotros este reconocimiento?
—Ha sido uno de los reconocimientos que más ilusión nos ha hecho porque pone en valor una forma de trabajar que llevamos defendiendo desde hace casi un siglo y medio.
La artesanía no pertenece a una sola persona. En una empresa familiar es el resultado del conocimiento y la experiencia acumulados durante generaciones.
Por eso nos parece especialmente importante que el reconocimiento recaiga sobre la empresa. Reconoce un legado colectivo y una manera de hacer las cosas que sigue viva.
Además, lanza un mensaje importante para Ibiza: hay que apoyar a las empresas que realmente elaboran aquí, mantienen los oficios tradicionales y aportan valor al territorio.
—¿Cómo vivís la responsabilidad de ser guardianes de un legado artesanal centenario?
—Lo vivimos con mucho respeto.
Nuestra obligación es dejar la empresa mejor de lo que la encontramos. Innovar, abrir nuevos mercados y desarrollar nuevas elaboraciones, pero sin perder nunca aquello que nos hace diferentes.
A menudo se entiende la tradición como algo inmóvil. Nosotros creemos justo lo contrario. Solo tiene sentido si sabe evolucionar sin perder su esencia. Ese equilibrio es el que ha permitido que, 146 años después, Familia Marí Mayans siga elaborando íntegramente en Ibiza y llevando el nombre de la isla por todo el mundo.

—En los últimos 12 meses habéis recibido el premio a Mejor Bebida Espirituosa con Indicación Geográfica 2025 en los Premios Alimentos de España y el reconocimiento de la Academia de Gastronomía. ¿Qué suponen estos galardones para vosotros?
—Es un orgullo, sobre todo porque son premios muy exigentes y otorgados por profesionales independientes. Es un reconocimiento para Familia Marí Mayans, para las Hierbas Ibicencas y también para Ibiza.
Y, además, tuvimos la suerte de que la Frígola® no competía… porque, si no, igual las Hierbas Ibicencas se habrían tenido que conformar con el segundo puesto.
Más allá de la broma, estos premios demuestran que una elaboración tradicional, hecha íntegramente en Ibiza desde hace más de un siglo, puede competir al máximo nivel con cualquier otra bebida espirituosa de España.
—¿Se nota también el efecto de esos premios a la hora de vender o abrir nuevos mercados?
—Sí, ayudan. Un reconocimiento de este nivel hace que muchos importadores se acerquen a conocernos con un interés que antes quizá no tenían. Abre puertas y genera confianza.
Pero los premios solo consiguen que prueben nuestros licores. Lo que hace que vuelvan a comprarlos es la calidad. Ahí es donde realmente nos la jugamos.
—Este año habéis estado en Alimentaria y en Anuga Select Japan. ¿Qué balance hacéis de esta temporada de ferias?
—El balance es muy positivo. Alimentaria sigue siendo una feria clave para reunirnos con clientes de muchos países, y Japón ha superado nuestras expectativas.
Las ferias rara vez generan pedidos en el momento. Sirven para conocer a las personas adecuadas y empezar relaciones que, con el tiempo, acaban convirtiéndose en negocio. Algunas de esas conversaciones ya están muy avanzadas.

—En Tokio, las Hierbas Ibicencas despertaron interés incluso antes de probarlas. ¿Qué fue lo que más os sorprendió?
—Nos sorprendió el interés que despertaban nuestras Hierbas Ibicencas Familia Marí Mayans incluso antes de probarlas. Querían saber de dónde venían las plantas, cómo las elaborábamos y por qué estaban tan ligadas a Ibiza.
También fue curioso comprobar que aromas tan familiares para nosotros resultaban completamente nuevos para ellos.
—Japón es un mercado culturalmente muy distinto. ¿Hay que adaptar un producto como las Hierbas Ibicencas al consumidor japonés?
—No creemos que haya que adaptar nuestras Hierbas Ibicencas. Lo interesante es ver cómo ellos encuentran nuevas formas de disfrutarlas.
Por ejemplo, les encanta mezclarlas con su enorme variedad de tés. También nos sorprendió el cuidado y la ceremonia con la que sirven nuestras hierbas muchos restaurantes.
Cuando conocen la historia de Familia Marí Mayans y que todo el proceso se realiza íntegramente en Ibiza, conectan muy bien con esa autenticidad.
—¿En qué punto está vuestra expansión en Japón y hasta dónde queréis llegar?
—Llevamos cinco años trabajando con un importador en Japón y ya hemos enviado unas 20.000 botellas, así que no partimos de cero.
Ahora queremos dar un paso más. Hasta hoy la distribución se ha concentrado principalmente en Tokio y queremos seguir ampliando nuestra red para llegar a otras ciudades niponas, de la mano de nuestro importador y de nuevos colaboradores.
Japón requiere paciencia, pero estamos convencidos de que tiene un enorme potencial para Familia Marí Mayans.
—¿Necesitan las Hierbas Ibicencas un combinado propio que ayude a hacerlas más reconocibles fuera de Ibiza?
—La coctelería es una gran oportunidad para Familia Marí Mayans. No solo porque descubre nuevas formas de disfrutar nuestras Hierbas Ibicencas, sino porque construye marca. Cuando un cóctel se prepara delante del cliente, este ve la botella, reconoce la marca y asocia esa experiencia con Marí Mayans.
Además, el consumidor es cada vez más exigente, y eso es una buena noticia. Quiere saber qué está bebiendo, ver cómo se prepara su copa y reconocer las marcas que hay detrás.
Cada vez vemos más bartenders incorporando las bebidas de Familia Marí Mayans a sus cartas, con propuestas como el Mojito Payés o nuevas reinterpretaciones de nuestras Hierbas Ibicencas. Nos gusta que experimenten y descubran nuevas formas de disfrutarlas, siempre respetando su esencia.

—Muchos viajeros descubren vuestros productos durante sus vacaciones. ¿Cómo facilitar que puedan llevárselos a casa?
—Es un reto importante. Muchísima gente descubre las bebidas de Familia Marí Mayans durante sus vacaciones y le gustaría llevarse una botella a casa.
Por eso trabajamos desde hace años con las tiendas duty free del aeropuerto y seguimos estudiando nuevas fórmulas que faciliten la compra al viajero. Todo lo que ayude a prolongar la experiencia de Ibiza cuando regresan a su país nos interesa.
—¿La internacionalización os está ayudando a depender menos de la temporada de verano en Ibiza?
—La exportación nos ayuda a equilibrar el año, porque cada mercado tiene ritmos de consumo diferentes.
Aun así, el verano sigue siendo nuestro momento más importante. Ibiza continúa siendo el mejor escaparate para Familia Marí Mayans y cada persona que descubre nuestras Hierbas Ibicencas aquí puede convertirse en un cliente cuando vuelve a su país.
—También habéis desarrollado Marí Mayans 0% tras dos años de investigación. ¿Qué acogida está teniendo la apuesta por las bebidas sin alcohol?
—La acogida está siendo muy buena. El consumidor ya no busca solo bebidas sin alcohol; busca calidad, personalidad y una historia detrás.
Todavía es pronto para que tenga un peso importante en nuestras ventas, pero tampoco era ese el objetivo. Marí Mayans 0% no nace para sustituir a nuestros licores, sino para llegar a nuevos momentos de consumo y a quienes quieren disfrutar de nuestras recetas sin alcohol.
Creemos que esta tendencia seguirá creciendo y quisimos adelantarnos con una elaboración desarrollada íntegramente en Ibiza, fiel a nuestra manera de hacer las cosas.
—¿Tenéis proyectos de inversión o ampliación para acompañar el crecimiento de la empresa?
—Sí. Tenemos grandes proyectos en marcha porque el crecimiento debe ir acompañado de inversión.
Queremos abrir todavía más las puertas a Familia Marí Mayans. Nos gusta que quien nos visite vea cómo trabajamos, con total transparencia. Es un orgullo enseñar todo el proceso: desde la recolección de las plantas aromáticas hasta la destilación, la maceración y el embotellado.
Hoy el consumidor quiere conocer qué hay detrás de una marca. Nosotros no tenemos nada que esconder; al contrario, estamos encantados de enseñarlo.
—Después de todo ese camino, ¿cómo imagináis Familia Marí Mayans dentro de diez años?
—Esperamos ser una empresa más internacional, con nuevos proyectos, pero sin haber cambiado nuestra esencia.
Nuestros licores tradicionales siguen elaborándose íntegramente en Ibiza: desde la recolección y el tratamiento de las plantas hasta la destilación, la maceración y el embotellado. Nuestra historia nació en Formentera y hoy mantiene su corazón productivo en Ibiza. Así queremos que siga siendo mientras tengamos clientes que valoren nuestra forma de hacer las cosas.
Crecer es importante, pero nuestro verdadero objetivo es que dentro de diez años Marí Mayans siga siendo sinónimo de autenticidad, calidad y confianza.

La mirada de Carlos y Bartolomé está puesta en crecer, abrir nuevos mercados y seguir incorporando proyectos, aunque el punto de partida permanece intacto: Ibiza y una forma de elaborar que la familia ha mantenido durante más de un siglo.
El reto de la quinta generación no pasa solo por hacer más grande Familia Marí Mayans, sino por conseguir que esa historia siga teniendo continuidad sin perder la identidad que la ha acompañado durante 146 años.










