El Parador de Ibiza ha cerrado su primer verano con una ocupación media del 94% durante los meses de julio y agosto, según el balance difundido este lunes por Paradores de Turismo. El establecimiento, que comenzó a recibir clientes el pasado 10 de marzo en Dalt Vila, se ha situado así por encima de la ocupación del conjunto de la red pública en los dos meses centrales de la temporada.
La media de Paradores se situó en torno al 86% durante julio y agosto, en un verano en el que la compañía ha registrado además un récord de ingresos, por encima de los 80 millones de euros. El comportamiento del establecimiento ibicenco supone, por tanto, unos ocho puntos más de ocupación que el promedio de la cadena.
El dato constituye el primer balance de temporada alta del Parador de Ibiza desde su incorporación a la red. El hotel es el primero de Paradores en Baleares y abrió después de una inversión cercana a los 47 millones de euros para rehabilitar el conjunto histórico del Castillo y la Almudaina de Dalt Vila.
Demanda alta desde antes de abrir
La elevada ocupación de este verano tiene un antecedente claro. La demanda comenzó a hacerse visible antes incluso de que el establecimiento recibiera a su primer huésped. A principios de febrero, La Voz de Ibiza comprobó que marzo ya tenía numerosas fechas agotadas apenas una semana después de abrirse las reservas.
La tendencia se mantuvo después de la apertura. A finales de marzo, el director del Parador, Pau Arbona, explicaba en una entrevista con La Voz de Ibiza que el establecimiento había trabajado “prácticamente al 100%” desde su estreno, aunque entonces todavía era demasiado pronto para realizar un balance sobre su comportamiento a medio plazo.
El 94% alcanzado en julio y agosto también queda por encima del objetivo de ocupación anunciado antes de la apertura. En enero, el Ministerio de Industria y Turismo y Paradores fijaron como referencia superar el 85% durante el primer ejercicio. Las cifras no son directamente comparables, ya que aquel objetivo corresponde al conjunto del año y el 94% refleja exclusivamente los dos principales meses turísticos, pero permiten medir el fuerte comienzo del establecimiento.
El siguiente dato relevante será precisamente el comportamiento fuera de la temporada alta. Paradores ha presentado desde el inicio el proyecto de Ibiza como una herramienta para atraer actividad turística durante todo el año, con una oferta vinculada al patrimonio, la cultura y la gastronomía y con el propósito de contribuir a la desestacionalización. El establecimiento está concebido para permanecer abierto los doce meses.
41 habitaciones para clientes en el arranque
El porcentaje de ocupación también debe leerse teniendo en cuenta la particular configuración con la que abrió el hotel. El Parador dispone físicamente de 66 habitaciones, pero en su puesta en marcha fueron 41 las destinadas a clientes. El resto comenzó utilizándose como alojamiento para parte de la plantilla, una solución adoptada ante las dificultades de vivienda existentes en Ibiza.
Arbona explicó posteriormente a este periódico que se trataba de una fórmula de arranque y que la intención era terminar poniendo a la venta todo el inventario. Aproximadamente un tercio de las habitaciones estaba siendo utilizado entonces por trabajadores, algunos procedentes de otros establecimientos de la red. “Acabaremos comercializando todo el inventario”, señaló el director a finales de marzo.
Paradores no precisa en su balance de verano cuántas habitaciones estaban efectivamente destinadas a la venta durante julio y agosto, por lo que el porcentaje del 94% debe entenderse como ocupación sobre el inventario comercial disponible en esos meses y no necesariamente sobre las 66 habitaciones físicas del complejo.
El estreno estival llega además después de que el Parador haya ido ampliando su actividad más allá del alojamiento. El restaurante Almudaina, la cafetería, las terrazas y diferentes propuestas culturales y gastronómicas han formado parte de la apuesta por abrir el establecimiento también al público no alojado, incluidos los residentes de la isla. Este verano, por ejemplo, el Patio de Armas ha acogido diferentes veladas gastronómicas y musicales.
Con este 94% de ocupación en julio y agosto, el Parador supera con nota su primer examen de temporada alta. La siguiente referencia permitirá comprobar otro de los objetivos con los que nació el proyecto: mantener capacidad de atracción una vez terminado el verano y consolidar actividad en Dalt Vila durante los meses de menor presión turística.











