Platges de Comte llegó a concentrar este verano 1.513 personas de forma simultánea, una cifra que prácticamente triplica su capacidad de carga estimada en 537 usuarios. El máximo se registró el 4 de agosto a las 15 horas y dejó apenas 2,67 metros cuadrados de superficie disponible por persona.
Los datos forman parte de un estudio piloto elaborado por el Observatorio de Sostenibilidad de Ibiza & Formentera Preservation y presentado con motivo del Día Mundial de las Playas. El trabajo analiza los niveles de ocupación de dos espacios con características muy diferentes: Platges de Comte, considerada una playa seminatural, y la Platja de Santa Eulària, de carácter urbano.
Los resultados muestran además que la elevada presión registrada en Platges de Comte no se limitó a un momento concreto, sino que se mantuvo durante diferentes franjas de las jornadas estudiadas.
Solo 2,67 metros cuadrados de playa por persona
El trabajo de campo se desarrolló entre el 1 y el 4 de agosto. Para determinar la capacidad de carga, los investigadores utilizaron como referencia una disponibilidad mínima de 7,50 metros cuadrados de playa por persona, un criterio establecido inicialmente por el Plan de Ordenación de la Oferta Turística (POOT) de Ibiza, decretado por el Govern balear, y utilizado posteriormente en el planeamiento municipal.
Platges de Comte cuenta con una superficie aproximada de 4.025 metros cuadrados, lo que sitúa su capacidad física estimada en 537 personas.
Sin embargo, durante el pico registrado el 4 de agosto había 1.513 usuarios simultáneos. Esto redujo el espacio disponible hasta los 2,67 metros cuadrados por persona, casi cinco metros cuadrados menos que la referencia utilizada para calcular la capacidad de carga.

Una media de más de 1.000 personas entre semana
La sobreocupación tampoco fue un fenómeno aislado. Según los resultados del estudio, durante los días laborables analizados Platges de Comte registró una afluencia media de 1.073 personas, prácticamente el doble de su capacidad estimada.
En esas condiciones, cada usuario dispuso de una media de apenas 3,75 metros cuadrados de playa.
“Los resultados muestran situaciones muy diferentes en las dos playas analizadas y, en el caso de Platges de Comte, unos niveles de uso que pueden tener implicaciones tanto para el sistema natural playa-duna como para la experiencia de las personas usuarias”, explicó Elisa Langley, coordinadora del Observatorio de Sostenibilidad.
Santa Eulària se mantiene lejos de su capacidad máxima
La situación observada en la Platja de Santa Eulària fue muy diferente. Con una superficie de 16.688 metros cuadrados, el estudio calcula que puede albergar físicamente alrededor de 2.225 personas utilizando el mismo criterio de 7,50 metros cuadrados por usuario.
El máximo registrado fue de 618 personas, contabilizadas el 1 de agosto a las 12 horas. La cifra representa únicamente el 27,8% de su capacidad estimada.
En ese momento, cada usuario disponía de aproximadamente 27 metros cuadrados, diez veces más espacio que durante el pico de ocupación registrado en Platges de Comte.
Hasta 888 vehículos estacionados en Platges de Comte
El estudio también incorporó el recuento de vehículos en Platges de Comte para obtener una primera aproximación a la presión que genera el acceso terrestre a este enclave.
El máximo registrado entre semana alcanzó los 888 vehículos estacionados, mientras que durante el fin de semana se contabilizaron hasta 756. El promedio diario fue de 622 vehículos.
Según los datos recogidos, los dos aparcamientos situados en las proximidades de la playa y los restaurantes de la zona ocupan conjuntamente alrededor de 29.526 metros cuadrados de Suelo Rústico Protegido. Actualmente, señala el estudio, no existe una regulación específica del estacionamiento.
Este elemento cobra especial relevancia debido a que la presión sobre una playa no se limita únicamente al número de personas que ocupan la arena, sino también a los desplazamientos, accesos y espacios utilizados para absorber la llegada de visitantes.

Un estudio que busca medir la presión sobre las playas de Ibiza
La metodología empleada parte del indicador desarrollado por el Observatorio Socioambiental de Menorca (OBSAM), que contempla un mínimo de tres recuentos diarios durante dos jornadas de agosto: una entre semana y otra durante el fin de semana.
En este caso, el Observatorio de Sostenibilidad de Ibiza & Formentera Preservation amplió el procedimiento realizando recuentos cada 60 minutos entre las 10 y las 19 horas, lo que permitió identificar con mayor precisión las franjas de máxima afluencia.
El proyecto, financiado por el Consell de Ibiza, se plantea como un primer paso para generar una serie de datos que permita observar la evolución de la presión sobre las playas y determinar si situaciones como la registrada en Platges de Comte se producen de manera recurrente.
Si los futuros recuentos confirman excesos reiterados, entre las posibles actuaciones que plantea valorar el Observatorio se encuentran la regulación de los accesos y del estacionamiento, la gestión de los flujos de visitantes y la implantación de avisos cuando se alcance la capacidad máxima estimada.
“El objetivo no es únicamente determinar cuántas personas pueden ocupar una playa, sino disponer de información que permita avanzar hacia un nivel de uso compatible con la conservación del patrimonio natural, una experiencia satisfactoria para las personas usuarias y la calidad de vida de la población residente”, concluyó Langley.











