La manifestación llevada adelante el sábado 20 de septiembre contra la ampliación del aeropuerto de Ibiza colocó a la Asociación Jóvenes de Ibiza en el centro de una movilización que el propio colectivo había impulsado y a la que terminaron adhiriéndose decenas de entidades.
La protesta llevó a la calle una discusión que durante las últimas semanas había enfrentado las explicaciones de Aena sobre el alcance de sus actuaciones con el rechazo de diferentes colectivos de la isla. Para Jóvenes de Ibiza, la cuestión va más allá de las dimensiones de la terminal: consideran que el proyecto está directamente relacionado con el modelo de crecimiento de la isla y rechazan cualquier actuación que, a su juicio, pueda incrementar la capacidad operativa del aeropuerto.
En esta segunda parte de la entrevista con La Voz de Ibiza, Víctor Torres, vicepresidente de la asociación, explica por qué no acepta los argumentos de Aena, qué actuaciones concretas le preocupan y hasta dónde llega su rechazo al proyecto. También aborda las alianzas construidas para la manifestación y su relación con los partidos políticos.
«Convertir el aeropuerto en una caja registradora»
-Habéis puesto el foco en la ampliación del aeropuerto. Más allá de estar a favor o en contra, ¿qué aspectos concretos del proyecto de Aena os preocupan y por qué consideráis que pueden empeorar los problemas que ya tiene Ibiza?
-El proyecto de AENA, recogido en el DORA III, recoge una serie de inversiones que, lejos de renovar o mantener la estructura existente para garantizar el buen funcionamiento de una infraestructura básica para la movilidad de muchos residentes, quiere convertir el aeropuerto en una caja registradora dónde el dinero se quedará en manos de unos pocos.
Entre otras cuestiones, se pretende crear un dique exclusivo para los vuelos con origen o destino no-Schengen, pasar de 17 a 32 puertas de embarque, duplicar el tamaño de la sala VIP o construir sobre el terreno protegido del Parque Natural de Ses Salines.
Parte de la reforma responde a exigencias europeas
Una de las actuaciones cuestionadas por Jóvenes de Ibiza está vinculada, sin embargo, a nuevas exigencias europeas en materia de control fronterizo. El DORA III contempla en los aeropuertos de Baleares nuevas zonas de control de pasaportes adaptadas al sistema europeo de entradas y salidas para cumplir con las exigencias del espacio Schengen.
La implantación del Entry/Exit System (EES) obliga a adaptar la gestión de los pasajeros procedentes de países que no pertenecen al espacio Schengen. En Ibiza, este tráfico representa entre el 20% y el 25% del total, principalmente por el peso de los viajeros británicos tras el Brexit.
Aena vincula a esta adaptación actuaciones como la construcción de un nuevo dique de embarque de unos 170 metros, la centralización del control de pasaportes y el aumento de las puertas de embarque de 17 a 32.
El planteamiento oficial sostiene, además, que estas actuaciones no suponen ampliar la capacidad del campo de vuelos, ya que el proyecto no contempla alargar la única pista del aeropuerto, de 2.800 metros. Los colectivos contrarios a la reforma cuestionan, en cambio, que unas instalaciones capaces de procesar un mayor número de pasajeros no terminen facilitando también un incremento del tráfico.
«No vamos a tolerar ninguna ampliación»
-Aena defiende que las obras no supondrán un aumento de la capacidad del aeropuerto. ¿Por qué no os convence ese argumento? ¿Qué tendría que demostrar o modificar Aena para que vosotros aceptarais el proyecto?
-AENA es una empresa con casi un 50% de capital social privado que gestiona la mayor parte de los aeropuertos españoles —también algunos de otros países—, muchos de los cuales no son rentables, sino que operan por una necesidad social de servicio público básico.
En este sentido, AENA debe compensar las pérdidas de esos aeropuertos con los que sí que le son rentables, como el de Eivissa. Por eso, no nos creemos que el proyecto no vaya encaminado a ampliar la capacidad operativa del aeropuerto. No hay más que ver las medidas principales que se quieren ejecutar.
Lo único que nos convencería es que no se ampliara, que se deje como está, con el debido mantenimiento de lo que ya hay, pero sin ampliar. No vamos a tolerar de ninguna de las maneras ninguna ampliación, aunque sea consensuada.
Eivissa no necesita que se amplíe el aeropuerto, necesita que esta infraestructura se destine para lo que es: un servicio público para la movilidad de los residentes.

«Una isla que no se venda al turismo»
-No estáis solos en la movilización contra la ampliación del aeropuerto. ¿Qué asociaciones os acompañaron, quién tomó la iniciativa de contactar con quién y cómo se construyó esa alianza? ¿Compartís todos el mismo modelo de isla o únicamente os une esta reivindicación?
-Pues mira, en esta manifestación nos acompañaron un montón de entidades de todo tipo, no solo de la isla, sino también de todos los territorios de habla catalana, de Baleares, de Cataluña y del País Valencià. Y al final todos buscamos una isla que no se venda al turismo, una isla donde podamos vivir los residentes, sin que esto parezca un parque temático para los turistas. Y la lista es de alrededor de 45 entidades.
«No queremos ser el perrito faldero de ningún partido político»
-¿Qué relación tiene Jóvenes de Ibiza con los partidos políticos? ¿Alguno os ha ofrecido apoyo, recursos, asesoramiento o colaboración? Y si representantes políticos participan en vuestras movilizaciones, ¿cómo evitáis que vuestra reivindicación termine siendo utilizada políticamente?
-La Asociación es una entidad que es apartidista pero no apolítica, es decir, no tenemos ninguna relación con ningún partido político, no aceptamos reuniones ni actos públicos con partidos políticos, pero, por supuesto, que todo lo que hacemos es política.
Protestar por la ampliación del aeropuerto es política, protestar y tomar medidas ante las emergencias de la vivienda es política y, en definitiva, todos los objetivos que tenemos son política. Es decir, protestar por porque no podemos hablar nuestra lengua y nuestra cultura se arrincona cada día más, por supuesto que es política, protestar por los problemas de movilidad que hay en la en nuestra isla también es política y, en consecuencia, somos una entidad apartidista porque no tenemos ninguna relación con partidos políticos, pero no somos no somos una entidad apolítica, somos una entidad política, por supuesto. Y en relación con los militantes, nosotros no tenemos nadie que milite en ningún partido político. Como te he dicho, no tenemos ninguna relación con partidos políticos, no queremos tenerla porque nos consideramos independientes y nos consideramos una entidad transversal que no se vende a los ideales políticos y, por supuesto, no queremos ser aquí el perrito faldero, por supuesto, de ningún partido político. Es decir, nosotros hacemos lo nuestro y los partidos políticos que hagan lo suyo.











