EL DEBATE DEL OCIO

Nuevo ataque del PP al ocio al pedir que Ibiza deje de ser «la isla de la fiesta»

El presidente del Consell de Ibiza aprovecha un foro de congresos para renegar de la imagen que ha hecho famosa Ibiza tras reconocer en el pasado que "tenemos el mejor ocio del mundo"
Vicent Marí, en la mesa redonda sobre el turismo de congresos.
Vicent Marí, en la mesa redonda sobre el turismo de congresos.

Vicent Marí lo ha vuelto a hacer. El presidente del Consell de Ibiza ha utilizado este viernes el atril del Ibiza MICE Summit, en el Palacio de Congresos de Santa Eulària, para cargar de nuevo contra la industria del ocio de Ibiza. O al menos contra el peso que tiene la misma en la identificación de Ibiza en la mente del consumidor.

Ante unas 120 personas del sector de congresos e incentivos, Vicent Marí pidió dejar atrás la imagen de «la isla de la fiesta». Defendió que Ibiza no sea identificada únicamente «con las fiestas» y presentó el turismo de reuniones como la palanca para conseguirlo.

Ensalzó de esta forma un segmento del turismo que nadie discute pero cuyo peso en la economía ibicenca es una fracción del que tiene el ocio, la industria que ha puesto a Ibiza en el mapa del mundo. De alguna manera, es lo mismo que sucede con la apuesta por el turismo familiar.
La intervención de Vicent Marí llega días después de que el DC-10 celebrara el último gran closing de la temporada 2026 y pusiera fin a un fin de semana sin incidentes y que movilizó a miles de personas y llenó aviones, hoteles y restaurantes.

«Sirve para transformar un destino»

Marí intervino en la mesa redonda central de la sexta edición del foro, en calidad de presidente del Consell de Ibiza y del Spain Convention Bureau, la red estatal de oficinas de congresos. Según recogen varios medios locales, allí fue donde Vicent Marí defendió que Ibiza tiene que dejar de ser la isla de la fiesta.

Obviamente, no fue lo único que dijo ni tampoco el eje central de su intervención. El presidente se quejó de que se hable siempre del turismo en negativo y situó el MICE como el camino hacia un modelo de calidad. Aseguró además que el Consell ha renunciado a crecer en cantidad.

Vicent Marí planteó estos eventos como una herramienta para mejorar el destino y diversificar su imagen exterior. «Sirve para transformar un destino», insistió, y añadió que el sector «aporta más de lo que consume, deja una huella positiva».

Para apuntalar su tesis, citó una cifra de 15.000 millones de negocio anual y un gasto por turista tres veces superior al habitual. Son datos del conjunto del sector que él mismo representa a escala estatal, no de lo que el MICE deja en Ibiza.

Del «líder mundial» a «la isla de la fiesta»

Vicent Marí mantiene un doble discurso sobre el ocio, ya que en ocasiones lo ensalza y se deshace en elogios hacia el sector y en otras lo demoniza.

Lejos queda la colaboración de enero de 2020, en Fitur, cuando el Consell incluyó en su programa oficial una fiesta organizada por la asociación Ocio de Ibiza en la discoteca Kapital de Madrid. Entonces, postpandemia, Marí tenía claro que «colaborar con el mundo del ocio y promocionarlo es lo normal».

En plena pandemia, con las salas cerradas, este mismo presidente expresó su apoyo sin fisuras al ocio y llegó a admitir que, si dependiera de él, las discotecas ya estarían abiertas. En enero de 2022, en una entrevista  fue más allá: «El ocio nocturno de Ibiza es líder mundial».

El giro empezó a asomar poco después. En una entrevista con el portal especializado Eventoplus, Marí presumía de que el MICE había llegado para relevar al ocio en la apertura y el cierre de la temporada. «Vamos más allá de las discotecas, que eran nuestro buque insignia», afirmó en pasado, antes de celebrar que la isla había roto su dependencia del ocio.
En otras ocasiones se ha referido a los eventos deportivos como los «nuevos openings y closings«.

En agosto de 2025, ante las críticas de la oposición en el pleno del Consell, el presidente resumió su contradicción en una sola frase. El ocio «no forma parte de nuestra estrategia turística, tenemos el mejor ocio del mundo», dijo. Es decir: el mejor del mundo, pero fuera de la estrategia.

A pesar de ello, en junio de este año, su vicepresidente primero, Mariano Juan, defendió en el Pleno que el ocio legal posiciona a la isla y da miles de empleos. Y advirtió: «El ocio en esta isla no puede ser tratado como si fuera un problema».

Un plan de marketing sin sitio para el ocio

Las palabras de Marí no son una ocurrencia de foro: están escritas en la política turística del Consell de Ibiza. De hecho, el ocio nocturno no figura en la estrategia promocional de la institución, tal y como recoge su Plan de Marketing.

La Voz de Ibiza ya lo constató el pasado noviembre en la World Travel Market de Londres, ante el principal mercado emisor de la isla. El Consell acudió volcado en el sello Ibiza Family Moments, que agrupa a menos del 15% de las plazas turísticas legales. Del ocio, ni rastro.

Todo ello pese a que, según denunció la oposición en el pleno de agosto de 2025, el Consell ha invertido 49 millones de euros en promoción turística en seis años. El plan solo menciona, de forma genérica, las «actividades de ocio y entretenimiento». Del ocio nocturno, el producto que más reconocimiento internacional da a Ibiza, ni una palabra.

Molesta en el aeropuerto, no en los autobuses del Consell

La cruzada tiene su capítulo propio en el aeropuerto. En julio de 2024, en el debate de política general, el pleno del Consell aprobó una propuesta del PP para pedir a AENA que redujera la publicidad del ocio nocturno en la terminal.

El argumento del equipo de gobierno fue revelador: esa publicidad, sostenía, difumina el esfuerzo de la institución por promocionar otros productos turísticos. El director insular de Turismo, Juan Miguel Costa, la calificó de «desmedida». La asociación Ocio de Ibiza respondió que era un ataque gratuito a empresas legales que hacen publicidad legal.

Semanas después, en el discurso institucional del 8 d’Agost, Marí acusó al aeropuerto de explotar «un cliché que no se corresponde con lo que realmente somos». Y el PP llevó la batalla al Parlament, donde en junio de este año sacó adelante una iniciativa para pedir al Gobierno un protocolo de supervisión de la publicidad en los aeropuertos de AENA en Baleares.

El bumerán llegó este agosto, de la mano del PSOE. Los socialistas denunciaron que el nuevo servicio de transporte público, gestionado por el propio Consell, ha convertido los autobuses en enormes vallas publicitarias con ruedas que pasean anuncios de discotecas por todas las carreteras de la isla.

«Vicent Marí pide a AENA que retire la publicidad de discotecas por considerar que no representa la imagen que debe proyectar Ibiza. Pero, mientras hace estos discursos, los autobuses del transporte público que dependen del Consell circulan con este mismo tipo de publicidad», criticó el conseller socialista Víctor Torres, que habló abiertamente de «hipocresía política» y exigió revisar los criterios de explotación publicitaria del servicio.

La respuesta del PP no fue retirar esos anuncios. No defendió que es normal que la principal industria de la isla se promocione en los autobuses que recogen miles de kilómetros a diario, sino que redujo el debate a que había menos anuncios en los autobuses que en los aeropuertos. El mítico y cansino y tú más de la clase política.
Tachó de ridícula la comparación: 19 autobuses con publicidad de ocio, el 19% de los soportes de la flota, frente a unos 100 de los 144 soportes del aeropuerto. Y devolvió la pelota a los socialistas: si el PSOE balear había sido capaz de cambiar el nombre de un aeropuerto, también podía cambiar su política publicitaria.

Los populares insistieron en que no quieren demonizar el ocio, solo que su proyección exterior sea proporcionada a su peso real en la isla. Ese peso, como se verá más abajo, ronda un tercio de la economía ibicenca con los datos que se disponen y que hace años que no son actualizados.

El pliego del rebranding: el ocio, fuera de la marca Ibiza

La prueba documental está en el pliego de prescripciones técnicas del concurso que el Consell de Ibiza licitó en 2025 a través de su sociedad pública Fires, Congressos i Esdeveniments d’Eivissa (Fecoev). Tiene dos lotes: una estrategia de desarrollo y gestión turística sostenible, de 18 meses, y el reposicionamiento de la marca Ibiza con su arquitectura de submarcas, de 20 meses.

El texto se contradice con la propia trayectoria del Consell. Su anterior documento estratégico reconocía que el turismo de ocio nocturno y musical es «sin duda, uno de los aspectos más diferenciales de la isla de Ibiza». El pliego, en cambio, lo convierte en un problema.

Admite que Ibiza tiene una marca reconocida en todo el mundo, «asociada principalmente a un turismo de sol y playa y al ocio nocturno y la música electrónica». Pero sostiene que ese éxito limita la capacidad de atraer otros públicos y perjudica la imagen de la isla, su desarrollo económico y social y la sostenibilidad de sus recursos.

De ahí el objetivo que justifica el contrato: cambiar la imagen de Ibiza, «eminentemente asociada al ocio nocturno, a la música electrónica y a un público que busca este tipo de oferta». El pliego habla incluso de reducir el peso de los visitantes que no se identifiquen con los valores del nuevo modelo turístico.

La exclusión queda por escrito. El documento enumera diez submarcas de producto que deberá desarrollar el adjudicatario: deportes, slow travel, turismo activo, cultura, gastronomía, wellness, filmaciones, familias, premium y MICE. Y añade una línea expresa: la marca de turismo de ocio nocturno, «al no ser prioritario, no se desarrollará».

Ante el revuelo generado en el sector, el Partido Popular tranquilizó y matizó en numerosas reuniones los textos. Convenció a los empresarios de que había sido una redacción mejorable y que en absoluto tenía que verse como un ataque al ocio.
La realidad es que se ha mantenido el status quo, algo así como el ocio es un mal necesario.

Las cuentas no salen

El ocio aporta alrededor de 770 millones de euros a la economía de Ibiza, entre impacto directo, indirecto e inducido. Su peso ronda el 35% de la ocupación y del PIB de la isla, según el estudio del economista Carles Manera presentado en Fitur en 2019.
Hoy probablemente estaríamos hablando de algo más.

El MICE ibicenco, con todo su potencial, juega en otra liga. El Palacio de Congresos cerró 2025 con un récord de casi 37.000 asistentes. Con los indicadores que presentó el viernes la Asociación de Palacios de Congresos, entre 300 y 400 euros de gasto diario por asistente, el cálculo es sencillo.
Incluso suponiendo que cada asistente gasta el máximo durante tres días completos, el MICE no llegaría al 6% de lo que mueve el ocio. La ampliación del Palacio, que pasará de 500 a casi 2.000 plazas, no se inaugurará hasta 2028.

 

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