Cáritas Diocesana de Ibiza y Formentera sostiene que no tiene margen de decisión sobre los tres pisos de la calle País Valencià que el exalcalde de Sant Josep, Josep Tur «Coques», legó para acoger a mujeres y familias maltratadas. «Estamos atados de pies y manos», resumen.
Su portavoz explica que debe alquilarlos a precio de mercado porque así lo establecen los informes del albacea del testamento y que, de no hacerlo, la donación «podría revertirse por incumplimiento de las condiciones».
La entidad responde así tras conocerse, tal como avanzó La Voz de Ibiza, que los pisos están alquilados (uno a una empresa para alojar a trabajadores y los otros dos a inquilinos particulares) y que sus rentas se destinan a una cuenta específica para mujeres víctimas de maltrato.
Desde Cáritas rechazan que esa situación suponga ninguna paradoja, pese a que la entidad alquila a precio de mercado en plena crisis de vivienda y alerta de la falta de recursos para las mujeres sin hogar.

«No es una decisión libre»
«Cáritas no puede hacer con estos pisos lo que quiere, sino que tiene que hacer lo que dispone el albacea, que es el encargado de tutelar que se cumplen las condiciones del que dejó el legado», explica el portavoz a este medio. Además, insiste en que «no es una decisión libre por nuestra parte. No es que Cáritas decida hacer esto».
Según sostiene, la entidad actúa como un «actor obligado»: «El donante impone unas condiciones. Quienes representan el interés del donante nos han dado unos informes a los que nos tenemos que seguir». Y añade: «Si no hacemos como nos dicen, la donación podría revertirse».
El alquiler a precio de mercado: «Si no, se priva de ingresos»
El portavoz asegura que, si pudiera decidir, Cáritas destinaría los pisos a otro uso. «Hay trabajadores de Cáritas que necesitan y que buscan vivienda. Antes los destinaríamos a un precio bajo para los propios empleados de Cáritas», explica.
Pero, según afirma, el albacea lo impide: «Nos obligan a precio de mercado, porque si no le estamos privando de ingresos a las mujeres maltratadas». Y añade: «Si no lo hacemos así, se priva de ingresos al centro de acogida de las mujeres maltratadas».
Esa posición coincide con la respuesta del albacea, fechada en diciembre de 2025 y a la que ha tenido acceso La Voz de Ibiza. En ella, el albacea considera que los pisos pueden alquilarse siempre que los beneficios se ingresen en una cuenta destinada a mujeres y familias víctimas de maltrato, y advierte de que las rentas deben ser de mercado, porque cualquier importe inferior iría «en detrimento de las mujeres maltratadas».
«Simplemente quien ha donado un piso ha puesto unas condiciones. Y quienes están encargados de velar por esas condiciones nos obligan a actuar de una determinada manera, para no quitar recursos a las mujeres maltratadas», concluye el portavoz.
Por qué los servicios están en Nazaret
Cáritas explica que atender a las mujeres en un centro es más eficaz que hacerlo en los pisos. «Los servicios están centralizados y se les puede dar mucha mejor atención en el sitio donde están ahora que en un piso que no tiene estos servicios, que habría que buscar una trabajadora social que estuviera ahí pendiente, una seguridad, etc.», señala el portavoz.
El Centro Nazaret, situado en el mismo edificio de la Casa de la Iglesia, junto a las oficinas de acogida, el centro de día y el comedor social, estuvo cerrado desde 2021 y reabrió en 2024 tras una renovación financiada por una veintena de empresas. Atendió en 2025 a 42 personas, agrupadas en 24 unidades familiares, con 6.173 pernoctaciones.
Según Cáritas, los ingresos de los alquileres se destinan íntegramente a una cuenta para mujeres maltratadas, que sostiene Nazaret y ayuda también a mujeres que no están alojadas allí. La entidad aclara que, aun así, aporta recursos propios porque el dinero «no alcanza».










