La Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB) en las Pitiusas ha marcado distancia con el proyecto de ampliación del aeropuerto de Ibiza que Aena licitó el pasado 16 de marzo. En una entrevista con La Voz de Ibiza, su vicepresidente, José Antonio Roselló, ha desarrollado un argumentario que combina reconocimiento de la necesidad de reformar la infraestructura con un rechazo claro a la magnitud del proyecto y al modelo de crecimiento que lo sostiene.
«Una cosa es que tú amplíes la Sala VIP, porque actualmente no da más de sí, y otra cosa es que amplíes el aeropuerto para que venga el doble de gente», resumió Roselló. Según el dirigente empresarial, Aena se está «pasando de frenada»: hay puntos del aeropuerto que efectivamente necesitan reforma, pero la escala del proyecto de Aena —que prácticamente duplicaría el tránsito de viajeros— «se sale de los parámetros que podemos considerar lógicos».
«Crecer en valor, no en cantidad»
El argumento de fondo que despliega Roselló enlaza directamente con el marco del Pacto por la Sostenibilidad y con la línea de contención turística que el PP balear ha hecho bandera de legislatura. «Lo que está demandando la sociedad en estos momentos es, si no un crecimiento cero, un crecimiento muy moderado y, si es posible, tendente a la baja», señaló. «Lo que tienen que hacer las reformas, y los arquitectos tienen que decidir lo que hacer, pero no un aeropuerto para el doble de personas, sino buscar crecimientos moderados y, si es posible, ir pensando en qué habrá de decrecimientos».
La distinción es relevante porque la patronal incorpora explícitamente la lógica del decrecimiento al debate empresarial, una palabra hasta hace poco patrimonio exclusivo del activismo ecologista y de plataformas como Canviem el Rumb. Roselló la matiza —»si es posible, tendente a la baja», «ir pensando en»— pero la usa.
El vicepresidente de CAEB Pitiusas vincula este giro con el Pacto por la Sostenibilidad y con «la idea muchas veces expresada de crecer en valor y no en crecimiento», una formulación que en los últimos años ha ido permeando el discurso oficial del Consell, del Govern y de las propias patronales hoteleras.
El Indicador de Presión Humana, como argumento
Uno de los elementos más novedosos del análisis de Roselló es la conexión que establece entre la ampliación del aeropuerto y los últimos datos del Indicador de Presión Humana (IPH) que publica el IBESTAT. «Hay un tema que tendremos que ir valorando en los próximos meses, que es que eso que llaman el Índice de Presión Humana se está moderando o disminuyendo», apuntó. «Si el Índice de Presión Humana está, si no bajando, al menos estancándose —a ver si es verdad—, pues seguramente todavía hará menos necesario este tipo de iniciativas».
El dato respalda en parte su lectura. Ibiza fue la única isla de Baleares que registró un descenso de presión humana en septiembre de 2025 —del 5,77% respecto a 2024, según el IBESTAT— y los días con más de 300.000 personas sobre la isla se redujeron de 47 en 2024 a 18 en 2025. El Consell d’Eivissa atribuye buena parte de este descenso a su política contra las viviendas turísticas ilegales. Aun así, el IPH sigue marcando registros muy elevados en los picos de temporada.
El razonamiento de Roselló, traducido: si la presión humana ya no crece sino que se modera, ampliar el aeropuerto para duplicar el tránsito de pasajeros se vuelve no solo innecesario sino contradictorio con la propia evolución de la isla.
El reproche a Madrid
Roselló reconoce que la dirección de Aena en Baleares «suele ser nominalmente receptiva» a lo que le plantea CAEB, pero diferencia ese trato del que se da desde la sede central. «Aena es algo más que Aena-Baleares, es un ente muy grande, un monstruo, que muchas veces desde Madrid no calibra la realidad de las islas. Y entonces ven las islas como una vaca a la que habría que exprimir lo máximo posible, un tema de negocio. Pero la sociedad no va por ahí».
Roselló pidió a Aena «ser más receptiva, si no a nosotros, al menos a las autoridades» y recordó que el propio presidente del Consell d’Eivissa, Vicent Marí, calificó la semana pasada el proyecto como «una obra desmesurada». «Pero es que esto es la tónica de nuestro tiempo», añadió.
Una mirada europea
El vicepresidente de CAEB Pitiusas situó el debate ibicenco en un contexto continental. «No solo es un problema de Ibiza ni de las Baleares: en el conjunto de Europa hay una sensación de que el turismo tiene que controlarse», indicó. «Grandes ciudades que son también receptoras de mucho turismo —Ámsterdam, Venecia, París, Londres— están intentando implementar medidas de moderación. No vamos desencaminados cuando hablamos así, no somos los únicos».
El argumento sirve a la patronal para blindar su posición frente a posibles acusaciones de «frenar el desarrollo»: si Ámsterdam, Venecia o París limitan, Ibiza puede hacerlo sin quedar fuera del mapa.
Diálogo, pero «con dos partes»
Preguntado por si CAEB Pitiusas planea asumir un rol activo para que la discusión sobre la ampliación se abra al conjunto de la sociedad —como han pedido, entre otros, las organizaciones ecologistas y plataformas vecinales—, Roselló se mostró abierto pero exigente. «Nosotros estamos abiertos y yo creo que sería lo suyo, pero también Aena ha de poner de su parte, porque Aena, en sus servicios centrales, tiene tendencia a actuar por su cuenta y riesgo».
La fórmula deja a CAEB Pitiusas como un actor disponible para el diálogo pero sin asumir liderazgo en la articulación de un frente común. Esa es, precisamente, la diferencia entre la posición de la patronal y la que esta semana ha planteado Amigos de la Tierra Ibiza, que ha llamado expresamente a FEHIF y PIMEEF a sumarse a una mesa de diálogo abierta.
Un proyecto sobre el que «nadie sabe exactamente»
Roselló dedicó también un párrafo a la falta de información oficial sobre el proyecto. «No tenemos, nadie tiene que se sepa, exactamente el proyecto. Estamos hablando sobre algo que han dejado caer». El reproche coincide con el que han manifestado el Consell, el Govern y las plataformas ecologistas: Aena ha publicado el pliego de licitación para la redacción del proyecto en su plataforma de contratación, pero no ha trasladado información previa al Comité de Coordinación Aeroportuaria ni ha abierto canales de diálogo institucional.
El mapa del rechazo
Con la nueva intervención de CAEB Pitiusas, el rechazo o las reservas al proyecto de Aena tal como está planteado suman ya: las dos administraciones controladas por el PP (Consell d’Eivissa y Govern Balear), la oposición de izquierda (Esquerra Unida-Podem), las organizaciones ecologistas (GEN-GOB, Amigos de la Tierra), las plataformas culturales y vecinales (Institut d’Estudis Eivissencs, Plataforma contra l’ampliació de l’aeroport), los movimientos por el decrecimiento turístico (Canviem el Rumb) y, ahora, la principal patronal empresarial del archipiélago.
La FEHIF y la AEDH Baleares mantienen posiciones más matizadas, con condiciones previas en materia de vivienda y planificación. PIMEEF todavía no se ha pronunciado. Frente a este mapa, Aena sigue sin responder a las consultas que este medio le ha trasladado sobre el alcance del proyecto. La ley de cogestión aeroportuaria sigue su trámite en el Congreso. El DORA III debe ser aprobado por el Consejo de Ministros antes del 30 de septiembre.
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