Un proyecto de aparcamiento con recogida de vehículos y traslado de clientes ha dado un nuevo giro en Ibiza. El Consell insular, que había señalado que para desarrollar esta actividad la empresa Ibiza Valet Parking necesitaría la licencia para operar como VTC, ahora encuadra la iniciativa como un transporte privado complementario y, en ese caso, no requeriría licencia específica.
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La iniciativa plantea que el usuario deje su coche en un punto acordado de la ciudad, entregue las llaves a personal de la empresa y que el vehículo sea llevado a un aparcamiento privado situado en el exterior. Cuando quiera recuperarlo, el cliente sería trasladado en furgonetas eléctricas de siete plazas hasta el punto fijado, según la descripción del servicio recogida en el escrito presentado por la patronal del taxi ante el Consell.
Ese mismo escrito, elaborado a raíz de la información publicada por Diario de Ibiza, añadía que el servicio se anunciaba como operativo las 24 horas, los siete días de la semana y todo el año, con vehículos saliendo “lleven o no clientes”, y con una tarifa de seis euros por hora además del servicio de guarda y custodia. Esa configuración desató las dudas del sector del taxi y motivó la consulta al Consell.
Reunión y cambio de postura
La institución insular, que en una primera respuesta a La Voz de Ibiza consideró que la actividad era propia de una VTC y que “sin la licencia correspondiente se considerará transporte pirata”, ahora ha modificado su criterio. Según han explicado desde el Consell, la empresa acudió al departamento de Transportes para comprobar si su planteamiento podía encajar como transporte privado complementario, una figura distinta del transporte público de viajeros.
Tras el encuentro mantenido y las explicaciones de la empresa, el Consell sitúa ahora el proyecto como propio del transporte complementario, por lo que el marco legal cambia por completo.
Qué dice el protocolo
El Consell cuenta con un protocolo que define el transporte privado complementario de viajeros como el que realizan empresas cuya actividad principal es otra distinta del transporte y que trasladan a socios, empleados, clientes o contratantes como complemento “necesario, conveniente y adecuado” para el desarrollo de esa actividad. Un aspecto clave de ese protocolo es que el origen y/o destino de los traslados deben ser en establecimientos de la propia empresa.
El mismo documento precisa que, si el vehículo transporta como máximo nueve viajeros incluido el conductor, no precisa autorización administrativa, aunque no queda exento del cumplimiento de los requisitos legales. En este caso, el servicio anunciado habla de furgonetas de siete plazas.
Las condiciones para que no necesite licencia
El protocolo fija varias exigencias. El vehículo debe estar a nombre de la empresa titular de la actividad principal o vinculado a ella mediante renting, leasing o arrendamiento, el conductor debe estar integrado laboralmente en la empresa, el transporte no puede cobrarse de forma independiente y los viajeros deben ser clientes, trabajadores o socios de la actividad principal.
Además, el origen o el destino del trayecto debe estar vinculado a un establecimiento de la empresa. El documento advierte de que basta con incumplir uno solo de esos requisitos para que el servicio deje de poder considerarse transporte privado complementario y pase a examinarse como transporte público de viajeros sin autorización.
El propio protocolo pone ejemplos muy cercanos al caso. Se admite, por ejemplo, que un vehículo de un establecimiento hotelero traslade a sus clientes desde el hotel al centro de la ciudad y luego los recoja para devolverlos al mismo alojamiento, porque el origen o el destino está en el establecimiento. Pero no sería válido si el trayecto se realiza entre puntos externos ajenos a la actividad principal de la empresa.
Las dudas del taxi siguen en pie
La rectificación del Consell no liquida, en todo caso, las objeciones del sector del taxi. La Agrupación Empresarial de Auto-Taxi y Autoturismo de Baleares advirtió en su escrito de que el servicio supondría un transporte reiterado de pasajeros entre puntos definidos.
La patronal también alertó de que, según la descripción difundida, los vehículos saldrían periódicamente “lleven o no clientes”, un elemento que a su juicio reforzaría la idea de un servicio regular más que la de una prestación accesoria. Ahí seguirá previsiblemente el núcleo del debate: si el servicio es verdaderamente complementario o si, en la práctica, funciona como transporte de viajeros encubierto.
La Voz de Ibiza ha intentado, de momento sin éxito, contactar a la empresa Ibiza Valet Parking para conocer más detalles del proyecto que tiene previsto implantar en la isla.
El debate sobre este tipo de servicios coincide con la presentación de enmiendas del PSIB a la normativa balear del taxi y las VTC, entre las que figura la creación de un registro insular de vehículos destinados al transporte privado complementario, con el fin de que los consells puedan comprobar el cumplimiento estricto de las condiciones exigidas para operar bajo esa figura. Las propuestas socialistas también incluyen más mecanismos de control e inspección sobre la actividad de transporte y de intermediación.












