«Es inviable la nueva concesión y no creo que cumpla la oferta». Con esas palabras advirtió Ángel Bustos, uno de los padres del puerto de La Savina, del futuro de la marina unificada en una entrevista con La Voz de Ibiza.
Su pronóstico es que Port Med Formentera, la empresa de Nicolás Mayol, explotará unos años la Autorización de Ocupación Temporal (AOT) y acabará pidiendo cambios o renunciando. Bustos cuestiona que la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) ha hecho «un pliego de bases que, además, es incumplible. Yo no conozco a ningún empresario al que le guste perder dinero. Sigo teniendo mis dudas de que este proyecto se acabe realizando porque, llegado el momento, no le quedará más remedio que renunciar».
Y lanza un pronóstico concreto: «Creo que estará tres o cuatro años con trámites y, a la hora de la verdad, planteará cambios sobre la oferta presentada. Si no, renunciará. Y mientras tanto se pueden ir acumulando problemas, sin solución para muchas cuestiones y con el consiguiente envejecimiento de las instalaciones y falta de mantenimiento».
Esta advertencia encuentra un precedente muy cercano en Barcelona. Allí, el Grupo Mayol se hizo con la concesión de Marina Vela con una inversión de unos 30 millones de euros y un negocio que nunca cuadró. La deuda acabó en manos de su acreedor, que se quedó con el 70% de la sociedad, y la concesión terminó vendida.
La advertencia de Bustos
Port Med asume desde el 5 de octubre la gestión de toda la marina de La Savina mediante una AOT, mientras continúa la tramitación de la concesión definitiva de 16 años.
-
El puerto de Formentera se desangra: se vacían los locales ante el desembarco de Port Med Formentera
La propuesta ganadora de Port Med Formentera, calificada por la APB como la más ventajosa, implica un compromiso económico frente a la APB de en torno a 64,6 millones de euros a lo largo de los 16 años de concesión: cerca de 3 millones anuales entre canon, mejora de tasa de actividad y mejora de tasa de ocupación —unos 48 millones en total durante toda la concesión— más 16,66 millones de euros de inversión comprometida.
Bustos sostiene que los números no salen. Basa su diagnóstico en el corto plazo de 16 años, en la prohibición de ceder el uso de amarres y locales y en la dificultad de ejecutar un aparcamiento sin los informes ambientales.
Marina Vela: unas cuentas que no salieron

Una situación con rasgos similares se produjo en el puerto de Barcelona. El Grupo Mayol obtuvo en 2014 la concesión de Marina Vela por 30 años. Según detalló en su momento La Vanguardia, invirtió unos 30 millones de euros en 132 amarres, con financiación del fondo Incus Capital. El sitio especializado Mar Abierto calculó que ese coste ya triplicaba el precio medio de venta por plaza en la costa barcelonesa.
-
Port Med, la nueva gestora de la marina unificada del puerto de Formentera por una oferta millonaria
El negocio de los amarres arrancó en 2018 y no respondió. En febrero de 2022, La Vanguardia informaba de que solo se había vendido el 10%, aunque el 80% estaba alquilado. La deuda, de unos 40 millones, al 13% de interés, suponía cerca de cinco millones por ejercicio que la empresa no podía pagar.
La solución fue capitalizar cerca de la mitad de esa deuda: Incus se quedó con alrededor del 70% de las acciones, Mayol con el 30% y los intereses restantes bajaron al 6%. La Vanguardia ya advertía entonces de que era «solo una solución temporal» y de que desembocaría en la venta de la concesión.

Una venta con pulso
Así fue. Azulona, sociedad de Alejandro Entrecanales, cerró la compra en 2025 tras el visto bueno de la Autoridad Portuaria de Barcelona. Según Crónica Global, Mayol, con una participación minoritaria, intentó frenarla con el apoyo de CVC Capital Partners y D-Marin, el fondo y el operador que en La Savina fueron rivales de Port Med.
En octubre de 2025, un juzgado de Barcelona condenó a Barcelona Nautic Center, empresa de la familia Mayol, a pagar 360.000 euros más intereses a Port Med Barcelona por facturas impagadas.
Qué se parece y qué no
Los factores no son idénticos. La concesión barcelonesa era de 30 años, frente a los 16 de La Savina. Además, durante el proceso se produjo el cambio en la alcaldía en 2015, el frenazo inversor, la tormenta Gloria de 2020 y la pandemia. Y el negocio de Marina Vela se apoyaba en la venta de amarres, algo que, según Bustos, el pliego de La Savina no permite: ningún compromiso con el usuario por más de un año salvo autorización expresa.
No obstante, sí hay varios puntos de contacto: una gran inversión, ingresos inciertos y un acreedor que acaba tomando el control.
En La Savina, DECOIN —que terminó segundo en el concurso— ya ha recurrido el resultado ante el TSJIB, un contencioso que Bustos también preveía.










