CONSELL INSULAR DE FORMENTERA

El caos de s’Estany des Peix: «Es un colegio de niños caprichosos»

Vallas que no llegan, un servicio de barqueo cancelado, boyas que se sueltan y una base jurídica que sigue sin resolverse tras más de un año de idas y vueltas. Un recorrido por los principales frentes abiertos en la gestión del Estany des Peix, a través de las voces de los propios amarristas y empresarios afectados.
El s’Estany des Peix de Formentera

«Un colegio de niños caprichosos». Así resume un amarrista de  s’Estany des Peix, consultado por La Voz de Ibiza, el estado actual de la gestión del espacio: «Pues ya puedes imaginar, quieren poner vallas al campo y no tienen ni vallas ni nada, un barquero que no cubre y que ya lo cancelaron, las boyas nuevas se están soltando, no puedes tener auxiliares pero tampoco funciona el barquero». En pocas palabras, un reflejo del caos.

Otro usuario lo calificó como «una gran chapuza, como se podía suponer»: «Se están cargando lo que funcionó durante décadas sin costes y sin problemas, para montar un sistema que no para de crear malestar… un verdadero despropósito, uno más».

Ambos testimonios resumen un malestar que no es nuevo. Desde que el Consell Insular de Formentera aprobó en marzo de 2022 bajo gobierno de PSOE y GXF el reglamento de regulación de fondeo del Estany des Peix —con un límite de 285 amarres entre pantalanes y boyas ecológicas—, la gestión del espacio ha ido encadenando episodios de conflicto con los usuarios históricos de la zona.

Una base legal que nunca terminó de cerrarse

El problema de fondo es, ante todo, jurídico. El Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Natural de Ses Salines, de 2005, clasifica el Estany des Peix como zona de «fondeo libre condicionado» —no de «fondeo regulado»—, lo que en la práctica permite fondear al ancla respetando ciertos límites ambientales, como no hacerlo sobre posidonia u otra flora protegida.

En agosto de 2024, el Consell y la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural acordaron modificar el PRUG para pasar el Estany a la categoría de «fondeo regulado». Ese cambio, más de un año después, sigue sin concretarse.

Álex Mestre, presidente de la Asociación de Empresarios Usuarios del Estany des Peix (AEPUEP), lo resumía así a este medio en abril de 2025: «El PRUG no se ha cambiado, entonces lo que diga el informe del Govern balear nos trae sin cuidado, porque la ley está por encima de eso».

Y añadía: «Lo único que nos puede echar del lago es cambiar el PRUG. Y tampoco podrían, porque hay una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares que dice que en campo de boyas puedes ir a anclar siempre y cuando no estés encima de posidonia o de especies protegidas».

La circular que amenazaba con el desguace

Ese mismo mes, el Consell —con la firma de la entonces consellera de Movilidad y Medio Ambiente, Verónica Castelló— difundió una circular advirtiendo que cualquier embarcación sin autorización tendría tres días para retirarse del Estany, bajo amenaza de ser considerada «residuo sólido urbano» y proceder a su desguace.

Tal como informó La Voz de Ibiza, la circular se sostenía en la cifra de 285 amarres del reglamento de 2022, una cifra que no cuenta con ningún estudio técnico de capacidad de carga que la respalde, según confirmó la propia Conselleria balear.

Mestre calificó la circular de «ilegal» y «una bravuconada», y llegó a advertir con acudir a la Guardia Civil por robo si el Consell ejecutaba la retirada de embarcaciones: «Son barcos con permisos, seguros y licencias de charter».

Según el dirigente, detrás de la medida hay un objetivo mayor: «Quieren cerrar el Estany des Peix y privatizarlo por completo. El que tenga plaza, bien; el que no, que se busque la vida en los puertos más caros de Europa».

Mestre también alertó sobre la llamada «tendencia cero»: según un informe de la Conselleria de Medio Ambiente firmado por la directora del Parque Natural, Marta Castelló, el periodo transitorio de la regulación actual durará 15 años, al cabo de los cuales se prevé el desmantelamiento progresivo de las instalaciones de fondeo y la recolocación de las embarcaciones en marinas secas o puertos.

«Es el verdadero plan del Consell: que en 11 años no quede ni una embarcación en el Estany», advirtió.

Notificaciones colectivas y trámites repetidos

En marzo de 2026, el Consell reconoció en el BOIB que no disponía de «medios personales» suficientes para notificar individualmente a los más de 500 titulares de embarcaciones con amarre en el Estany, por lo que optó por sustituir las notificaciones directas por una comunicación pública colectiva, amparándose en el artículo 83 de la Ley 39/2015.

El requerimiento exigía actualizar en apenas 15 días hábiles toda la documentación de las embarcaciones, bajo advertencia de archivo del expediente y pérdida del amarre.

Ese mismo mes, unos 80 propietarios ya habían recibido sanciones por fondear al ancla, sin que el Consell respondiera a sus alegaciones. «Es para asustar porque no pueden hacer absolutamente nada», denunció entonces Mestre.

Un mes más tarde, en abril, el Consell tuvo que ampliar el plazo de entrega de documentación tras las protestas de los afectados, que denunciaron tener que repetir «toda la misma documentación otra vez» que ya habían presentado en un proceso de regularización anterior, calificándolo de «otro atropello administrativo».

El servicio de barqueo, anunciado y cancelado

El episodio más reciente llegó en julio de 2026, cuando el Consell suspendió el servicio de barqueo previsto para el Estany —obligatorio según el propio reglamento para acceder a las boyas ecológicas, ya que el uso de embarcaciones auxiliares particulares está expresamente prohibido—, tras la renuncia del coordinador del servicio y la imposibilidad de completar el equipo necesario.

Es precisamente este punto el que más indignación genera entre los amarristas consultados por este medio: sin barqueo y sin auxiliares permitidas, los titulares de amarre en boyas se han quedado, en la práctica, sin forma de llegar a sus propias embarcaciones.

A esto se suma que las boyas ecológicas instaladas se estarían soltando de sus anclajes.

Anclajes que no aguantan y una pasarela con tres rectificaciones

Los amarristas también describieron a este medio deficiencias en la ejecución material del proyecto que, según su relato, no han sido reconocidas públicamente por el Consell: anclajes de las boyas ecológicas que, a su juicio, no resisten el oleaje con embarcaciones de cierto calado.

«Hay tres campos de boyas repartidas por el Estany des Peix. Estas boyas, en teoría, las ponían con unos anclajes ecológicos. Son unos clavos que van en la piedra porque en el Estany des Peix no hay arena y tampoco posidonia. Una de las cosas buenas que tiene el Estany des Peix es que no hay posidonia. Por eso puedes fonderar con el ancla», detalla.

Sin embargo, todos cuestionan que «las embarcaciones que pesan una tonelada o equis kilos, estos clavos que pusieron, estos anclajes, saltan. Cuando un día que hay oleaje, que hay mucho viento, no aguantan estos clavos técnicos. Lo hicieron mal».

También critican la pasarela de acceso al centro del Estany que tuvo que rebajarse en tres ocasiones tras las críticas por su impacto visual.

«La bajaron tres veces porque parecía el Golden Gate de San Francisco. Lo levantaron casi a tres metros. Una pasarela para ir de tierra al medio del Estany des Peix. La tuvieron que bajar tres veces», explicó.

Scroll al inicio
logo bandas