Un Mercedes blanco valorado en 122.000 euros permaneció durante semanas aparcado en un establecimiento próximo al aeropuerto de Ibiza. Su propietario, Jaïr Wessels, un hombre vinculado al crimen organizado de Países Bajos, había sido asesinado a tiros a miles de kilómetros de la isla. Sin embargo, el vehículo no quedó olvidado. Dos semanas después del crimen, una mujer de su entorno regresó expresamente a Ibiza para recuperarlo y embarcarlo rumbo a la península. Aquel viaje acabaría formando parte de una investigación por blanqueo de capitales que llegó hasta el Tribunal Supremo neerlandés.
La historia se remonta al verano de 2017, aunque sus últimos capítulos judiciales se escribieron en 2026. El expediente, examinado por La Voz de Ibiza, permite reconstruir los movimientos del vehículo, las conversaciones entre las personas implicadas y el papel de una mujer que resultó fundamental para sacar el Mercedes de la isla. El Tribunal Supremo de Países Bajos rechazó el pasado 23 de junio el recurso presentado contra su condena por blanqueo.
Un viaje a Ibiza antes del asesinato
El 27 de junio de 2017, una mujer que mantenía una estrecha amistad con Wessels aterrizó en Ibiza. Dos días después, el 29 de junio, ambos regresaron a Países Bajos en un vuelo de Transavia, pero dejaron en la isla un Mercedes-Benz E63 AMG S 4Matic, una berlina de altas prestaciones que había sido adquirida el 17 de mayo por 122.000 euros.
El vehículo quedó estacionado en un establecimiento situado cerca del aeropuerto de Ibiza, donde estaba previsto que permaneciera hasta el 24 de julio. Pero los planes cambiaron de manera abrupta.
El 7 de julio de 2017, apenas ocho días después de abandonar Ibiza, Wessels fue asesinado a tiros en un aparcamiento de Breukelen, una localidad de Países Bajos. Su muerte fue relacionada con el ambiente del crimen organizado en el que se movía.
Según recoge la documentación judicial, el hombre llevaba años bajo la atención de las autoridades neerlandesas. Desde 2011 había mantenido contactos con numerosas personas vinculadas a actividades delictivas, algunas de las cuales también habían muerto violentamente.
En junio de 2015, la Policía le había advertido de que existían amenazas contra su vida. En abril de 2017, apenas tres meses antes del asesinato, el propio Wessels llamó a los servicios policiales para comunicar una situación sospechosa y recordó que los investigadores ya le habían alertado de la posibilidad de que fuera asesinado.
Su nombre aparecía en 38 investigaciones policiales, incluidas pesquisas relacionadas con asesinatos. Además, había sido condenado anteriormente por distintos delitos, entre ellos amenazas, estafa, infracciones relacionadas con armas y blanqueo de capitales.
La investigación también constató que sus cuentas bancarias no reflejaban ingresos que permitieran justificar la adquisición del lujoso Mercedes.

Una mujer regresa a Ibiza para recuperar el Mercedes
Tras el asesinato, el coche continuaba estacionado en Ibiza. La viuda de Wessels quería que el vehículo fuera trasladado a la península, pero existía un obstáculo: el responsable del establecimiento donde estaba aparcado no estaba dispuesto a entregarlo a cualquier persona.
Según las declaraciones recogidas en el procedimiento, únicamente aceptaría entregárselo a alguien que hubiera estado presente cuando el automóvil quedó depositado allí. Y esa persona era la amiga que había acompañado a Wessels durante su estancia en Ibiza.
El 22 de julio de 2017, la mujer recibió una llamada del establecimiento. La conversación duró 328 segundos, algo menos de cinco minutos y medio. Inmediatamente después, telefoneó a un amigo cercano del fallecido, con quien había mantenido numerosos contactos durante los días anteriores.
A la mañana siguiente, el 23 de julio, tomó un vuelo hacia Ibiza, donde tenía previsto aterrizar a las 8.35 horas.
En la isla se reunió con otro hombre, que ya se encontraba allí, y ambos acudieron al establecimiento donde permanecía el Mercedes.
La Audiencia de Ámsterdam consideró acreditado que la presencia de la mujer fue determinante para conseguir la entrega del automóvil. No bastaba con conocer dónde estaba estacionado: el responsable del negocio debía reconocerla.
La acusada sostuvo durante el procedimiento una versión diferente. Afirmó que había regresado a Ibiza porque había olvidado su bolso dentro del vehículo y que se había limitado a esperar fuera del establecimiento mientras su acompañante recuperaba el coche.
Sin embargo, los magistrados rechazaron esa explicación al considerar que su intervención había sido esencial para retirar el Mercedes.

Un ferry hacia la península y un recorrido por carretera
Una vez recuperado el vehículo, la mujer y su acompañante emprendieron el viaje hacia la península. Ambos embarcaron el Mercedes en un ferry desde Ibiza, cuya travesía fue abonada por la propia mujer, según reconoció durante el procedimiento judicial.
El expediente recoge una conversación grabada de manera encubierta el 24 de julio de 2017 en la que un amigo del fallecido comentaba con la viuda los movimientos del vehículo y señalaba que la mujer había pagado 300 euros relacionados con su traslado.
Después de desembarcar, los dos continuaron por carretera. El hombre que acompañaba a la acusada declaró que había conducido durante la mayor parte del recorrido.
Los investigadores encontraron en el teléfono de la mujer imágenes de Google Maps correspondientes a la noche del 23 y la madrugada del 24 de julio, entre las 21.04 y las 3.25 horas. Las capturas mostraban un itinerario por la costa oriental de España.
El trayecto también quedó reflejado en los registros de vuelos y en las comunicaciones telefónicas analizadas posteriormente por las autoridades neerlandesas.
La documentación judicial no identifica expresamente el puerto peninsular al que llegó el ferry.
El Mercedes apareció en Cádiz con matrículas falsas
El recorrido del vehículo adquirió una dimensión todavía más sospechosa cuando las autoridades españolas localizaron el Mercedes en Cádiz con unas matrículas que no correspondían a su identificación original.
El automóvil había tenido una matrícula temporal alemana y figuraba a nombre de Wessels. Sin embargo, cuando fue encontrado en España llevaba placas falsas, según consta en el expediente judicial.
La resolución no precisa la fecha exacta del hallazgo ni identifica el cuerpo policial español que intervino.
Las conversaciones incorporadas a la causa también reflejan que, después del asesinato, personas del entorno de Wessels discutían sobre el destino del automóvil, su posible venta y el dinero que podía obtenerse por él.
En una de esas conversaciones se mencionaba que el vehículo podía valer alrededor de 125.000 euros y que su traslado estaba relacionado con decisiones tomadas por personas cercanas al fallecido.
La mujer, por su parte, sostuvo que había actuado para ayudar a la viuda y a los hijos de su amigo.
De hecho, la Audiencia de Ámsterdam no descartó esa motivación y no consideró probado que hubiera actuado con la finalidad específica de ocultar el Mercedes a la Policía o encubrir la identidad de su propietario.
Sin embargo, esa conclusión no impidió que los jueces apreciaran un delito de blanqueo por su participación en la recuperación, posesión y utilización de un vehículo cuya procedencia delictiva consideraron acreditada.
Las conversaciones que comprometieron a la acusada
Una parte fundamental de la investigación se apoyó en los mensajes y las conversaciones mantenidas por la mujer después del asesinato.
Los investigadores analizaron un ordenador MacBook intervenido en su domicilio y comprobaron que, pocas horas después de la muerte de Wessels, se habían consultado noticias relacionadas con el crimen y sus posibles vínculos con el narcotráfico y otras actividades delictivas.
También recuperaron mensajes intercambiados con su madre, en los que ambas hablaban del miedo que había sentido el fallecido durante sus últimos meses de vida.
La acusada aseguró que desconocía las actividades criminales de su amigo y que creía que obtenía sus ingresos organizando fiestas. No obstante, los magistrados consideraron inverosímil esa explicación.
La relación de amistad que mantenían desde hacía aproximadamente cuatro años, las amenazas conocidas contra Wessels y las informaciones difundidas después de su asesinato llevaron al tribunal a concluir que la mujer debía ser consciente, al menos, de la elevada probabilidad de que el Mercedes procediera de actividades delictivas.
Los jueces también valoraron las llamadas realizadas durante los días previos al traslado y una conversación grabada entre la viuda y un amigo del fallecido.
En ella se hacía referencia a la importancia de que la mujer hubiera viajado a Ibiza, precisamente porque era la única persona que podía conseguir que le entregaran el vehículo.
Una condena por blanqueo que llegó hasta el Supremo
El caso continuó su recorrido judicial durante años.
El 1 de mayo de 2024, la Audiencia de Ámsterdam condenó a la mujer por su participación en el blanqueo del Mercedes y por blanqueo habitual a siete meses de prisión, cuatro de ellos suspendidos, con un periodo de prueba de tres años.
La condenada recurrió la resolución y cuestionó, entre otras cuestiones, la valoración de las pruebas, su grado de participación en los hechos y la negativa judicial a interrogar al responsable del establecimiento de Ibiza.
La defensa consideraba que ese testimonio podía resultar relevante para determinar quién había retirado realmente el automóvil y qué papel había desempeñado su clienta.
Sin embargo, la Audiencia había rechazado la declaración al considerar que no resultaba necesaria para fundamentar su decisión.
El procedimiento llegó al Tribunal Supremo de Países Bajos, donde la Fiscalía emitió un dictamen el 12 de mayo de 2026 en el que propuso desestimar el recurso.
Finalmente, el 23 de junio de 2026, el Alto Tribunal rechazó la impugnación y dejó en pie la condena.
El Supremo también examinó los retrasos acumulados durante la tramitación del procedimiento, aunque estos no modificaron el resultado del recurso.
Así concluyó judicialmente una historia que había comenzado nueve años antes y que tuvo en Ibiza uno de sus escenarios principales: un Mercedes de lujo aparcado cerca del aeropuerto, un propietario asesinado a tiros en Países Bajos y un viaje organizado para recuperar el vehículo y sacarlo de la isla.
El caso ya había trascendido públicamente en 2020, cuando la Fiscalía neerlandesa y medios como AT5 informaron del traslado del automóvil. Las resoluciones judiciales posteriores permiten reconstruir con mayor detalle aquella operación y conocer su desenlace penal.











