La agencia de comunicación de Vestige Collection ha ofrecido a La Voz de Ibiza una explicación que no resiste el contraste con los hechos: el proyecto «Vestige Can Jordi», anunciado como hotel de lujo y denunciado por Gent per Formentera (GxF) ante el Consell Insular por encontrarse en suelo rústico de Cala Saona, no sería en realidad un hotel, sino un conjunto de villas destinadas al alquiler de larga duración.
La agencia responsable de la comunicación de Vestige en España fue tajante: «Van a ser villas de alquiler de larga duración. No es un hotel. Hay un matiz que es bastante importante». Y añadió: «Hay un error porque no se trata de un hotel. Son villas privadas».
También insistieron en descartar que el proyecto vaya a destinarse al alquiler vacacional, insistiendo en que se trata de «villas de alquiler de larga duración», y aseguró que Vestige ya opera bajo esa misma modalidad en otro punto de Baleares: «Tenemos uno en Menorca».
Preguntada por el origen de la información publicada por The New Stays, la plataforma internacional que anunció la apertura del proyecto para 2026, la agencia negó cualquier conocimiento: «En la web todavía no están disponibles. Como agencia de comunicación no hemos emitido ningún tipo de información». Y remató: «Ni siquiera se ha comunicado esta propiedad a medios todavía; no sé de dónde ha salido la información que publicó esa plataforma internacional porque nosotros llevamos solamente la comunicación de Vestige en España».
Ante la pregunta de cómo encaja esta explicación con el modelo de negocio con el que la propia Vestige se define, la respuesta fue evasiva: «Siento no poder ayudarte más, pero no tenemos más información que compartir en este momento».
Un modelo que no cuadra con su propio negocio
La explicación de la agencia contrasta frontalmente con la manera en que Vestige Collection se presenta a sí misma. Según su propia web corporativa, la marca es «una empresa familiar que, antes de evolucionar hasta convertirse en un grupo cada vez mayor de retiros elegantes y con estilo para el viajero exigente, comenzó con la meticulosa restauración de un palacio excepcional en el norte de España».
Se trata, de hecho, de una nueva cadena de paradores de lujo: la familia Madera lleva cerca de una década adquiriendo y rehabilitando una selección de inmuebles históricos —la mayoría declarados Bien de Interés Cultural— con una inversión que ya en 2023 rondaba los 30 millones de euros para hacerse con hasta 25 propiedades en destinos como Baleares y Asturias, según recogió entonces El Confidencial.
Todas las demás propiedades de la cartera de Vestige se promocionan como alojamiento turístico de estancias cortas. Los hoteles Son Vell y Son Ermità & Binidufà, en Menorca, funcionan como establecimientos hoteleros al uso. La villa Santa Ana, en la misma isla, se anuncia como el lugar ideal para planear «una escapada» en grupo, con un conserje «a su disposición para organizar excursiones por tierra y mar, reservar restaurantes y organizar eventos gastronómicos privados».
El Palacio Figueras, en Asturias —el origen histórico de la marca—, ofrece «once dormitorios elegantes para los invitados», todos ellos dobles y con baño en suite, además de la organización de eventos.
Ninguna de estas propiedades se comercializa, ni remotamente, como alquiler de larga duración.
Lo que dice la promoción internacional de Can Jordi
La versión de la agencia tampoco encaja con cómo se ha promocionado el propio «Vestige Can Jordi» en medios especializados internacionales. La revista de viajes Beach.com lo describe como una futura apertura del verano de 2026 con seis habitaciones en suite, incluidas dos suites, además de salones, un comedor, una bodega, una cocina profesional, un gimnasio y una sala de cine —la estructura típica de un hotel boutique, no la de viviendas de alquiler residencial—.
Allí se publican las mismas imágenes que ha difundido recientemente The New Stays, incluso con el crédito de «Vestige».
La revista especializada Hospitality Design, por su parte, ya adelantó este verano que Vestige tenía previsto lanzar dos villas de cuatro habitaciones —Can Jordi y Can Mestre— en una misma finca compartida en Formentera, ambas dentro de su calendario de aperturas de temporada.
El proyecto ya figuraba en la cartera de Vestige en 2023
La afirmación de que «no se ha comunicado esta propiedad a medios todavía» tampoco se sostiene. Can Jordi aparecía ya en 2023 dentro de la cartera de proyectos de Vestige Collection, dentro de su oferta de establecimientos «con alma de paradores» en Formentera, según recogió entonces El Confidencial.
Es decir, la propia marca llevaba más de dos años anunciando este proyecto en Formentera antes de que ahora, ante las preguntas de este medio, su agencia de comunicación asegurara desconocer su existencia pública.











