Las elecciones de 2027 todavía quedan lejos en el calendario, pero la Alianza Residuo Cero Ibiza y Formentera quiere que los residuos lleguen a esa cita ya cocinados. Lo planteó este jueves en el Consell d’Eivissa, en la jornada que cerró el proyecto Cap a unes illes residu zero: un pacto político y social, transversal, parecido al Pacte per l’Aigua que en su día articuló compromisos compartidos entre partidos, instituciones, empresas, asociaciones y ciudadanía. Pero ahora aplicado a la basura.
La propuesta no surge del aire. Llega después de varios talleres técnicos con administraciones de Ibiza y Formentera y, sobre todo, de la misión de estudio a Cerdeña que el pasado abril llevó a 24 responsables políticos y técnicos —de los consells de Ibiza y Formentera, del Govern, de La Palma y de seis municipios portugueses— a recorrer la isla italiana que pasó de estar a la cola de Italia en reciclaje a rozar el 76% de recogida selectiva en apenas dos décadas.
«Un reto estratégico de isla», no un puzle de contratas
La coordinadora de la Alianza, Sofía Ribas, lo resumió sin rodeos al cierre de la jornada: «Necesitamos que los residuos dejen de tratarse como una suma de contratos municipales desconectados y pasen a abordarse como un reto estratégico de isla. Las Pitiusas necesitan una dirección común, continuidad política y un marco de colaboración entre administraciones, sociedad civil y sectores económicos».
La idea, insiste Ribas, no es invadir competencias municipales ni insulares, sino fijar unos mínimos compartidos: reducción de residuos, mejora de la recogida separada, implantación efectiva de la fracción orgánica, prevención, reutilización, transparencia, seguimiento público de datos y adaptación de los contratos municipales a objetivos verificables de mejora.
El reloj de las contratas
Hay un detalle de calendario que la Alianza no quiso dejar pasar: los ayuntamientos que estén renovando ahora —o vayan a renovar pronto— sus contratos de limpieza y recogida están, de hecho, decidiendo el modelo de residuos de la próxima década. Y advierten: «no podemos permitirnos renovar contratos de larga duración sin incorporar ya criterios de prevención, separación de calidad, reducción de la fracción resto y mejora de la eficiencia del sistema».
La lista de mínimos que reclaman para esas futuras contratas es larga y técnica: recogida adaptada por zonas, prioridad para la materia orgánica, objetivos anuales de reducción de la fracción resto, campañas obligatorias de comunicación, sistemas de inspección y control de impropios, trazabilidad de usuarios, incentivos vinculados a resultados, circuitos específicos para grandes generadores y sector turístico, puntos de aportación controlada y mecanismos de seguimiento social.
El telón de fondo de todo esto es conocido y poco amable: el vertedero de Ca na Putxa tiene fecha de caducidad en 2028, una parte de los residuos pitiusos viaja ya en barco hasta la incineradora mallorquina de Son Reus, y la materia orgánica —el 40% de lo que se tira— sigue sin separarse como debería.
Lo que enseñó Cerdeña
En el taller, las técnicas del Consell d’Eivissa, del Consell de Formentera y del Govern, junto a representantes de Fundació Deixalles e IbizaPreservation, repasaron los aprendizajes de la visita. Cerdeña no es un lugar fácil: 1,5 millones de habitantes, casi 400 municipios, dispersión territorial, presión turística y costes logísticos altos. Y aun así transformó el sistema. La receta, como Plastic Free ya había explorado en su análisis de modelos mediterráneos de éxito, mezcla planificación técnica, coordinación institucional, incentivos económicos, comunicación continuada y sistemas de recogida bien diseñados —con el puerta a puerta y la eliminación de contenedores en vía pública como piezas clave.
La directora ejecutiva de IbizaPreservation, Inma Saranova, fue quien planteó formalmente la idea del pacto durante la jornada, recordando que el precedente del agua demostró que en Ibiza se pueden tejer consensos amplios frente a retos ambientales estratégicos.
Del diagnóstico al compromiso
La Alianza —que integra a Amics de la Terra, Associació de Voluntaris d’Eivissa, APAEEF, Creatives for the Planet, Fundació Deixalles, GEN-GOB, Ibiza Limpia, IbizaPreservation, (Ma) Laboratorio de Transformación Sostenible, la plataforma ¡Hay Soluciones! para el vertedero y One Life One Planet— se ofrece ahora como espacio de articulación independiente para facilitar el diálogo entre instituciones, entidades sociales, sectores económicos y redes europeas especializadas.
El proyecto Cap a unes illes residu zero, impulsado junto a (Ma) Laboratorio de Transformación Sostenible y respaldado por Beyond Plastic Med (BeMed), llevó este mes a la Alianza a los BeMed Community Days de Marrakech, donde organizaciones de todo el Mediterráneo compartieron estrategias frente a la crisis de los plásticos. En las próximas semanas la entidad prevé publicar un documento de síntesis con los aprendizajes del proceso.
«El objetivo ahora es pasar del diagnóstico al compromiso», zanjan desde la Alianza. «El Pacte per l’Aigua nos recuerda que Ibiza ya ha sido capaz de generar consensos amplios ante retos ambientales estratégicos. Ahora necesitamos hacer lo mismo con los residuos».








