La isla de s’Espalmador, uno de los enclaves más exclusivos y protegidos de Baleares, es actualmente propiedad de la sociedad Salga Majoral, S.L, quien gestionó la tramitación de la licencia urbanística para la reforma integral de las dos construucciones históricas: s’Alga y Majoral.
La sociedad es controlada al 100% por la empresa luxemburguesa CFdE S.A., según consta en registros oficiales y documentación mercantil: los Cigrang, una familia belga millonaria que se quedaron en 2018 con el islote por 18 millones de euros.
Este islote, situado al norte de Formentera, combina titularidad privada con un alto nivel de protección ambiental dentro del Parque Natural de Ses Salines de Ibiza y Formentera.
La empresa propietaria tiene como administrador único a Michel Jan Cigrang, mientras que Jean Philippe Cigrang y Christian Leon Cigrang figuran como administradores mancomunados.

Una compra millonaria
La actual propiedad de la isla se remonta a 2018, cuando el islote cambió de manos en una operación cercana a los 18 millones de euros. El valor de venta se había establecido en un primer momento en los 22 millones.
Hasta entonces pertenecía a la familia Cinnamond, que había adquirido el islote en 1932 a Carlos Tur Roig por apenas 42.000 pesetas, una cifra extremadamente alejada del valor que alcanzaría décadas después.
Es que esa operación equivaldría a unos 252,42 euros (usando el cambio oficial de 1 euro = 166,386 pesetas). Aunque el valor real a día de hoy, ajustando a inflación, esa cifra alcanzaría entre los entre 2.500 y 3.000 euros actuales, dependiendo del cálculo de inflación acumulada desde los años 30-40 hasta hoy.
La propiedad permaneció en manos del arquitecto catalán Norman Cinnamond durante más de ocho décadas, hasta su venta en 2018. Durante ese tiempo, s’Espalmador se mantuvo como un enclave prácticamente intacto, sin desarrollo turístico y conservando su carácter natural, en línea con las crecientes figuras de protección ambiental que se fueron aplicando sobre el territorio.
Antes de cerrarse la venta, las administraciones públicas tuvieron la posibilidad de intervenir. Según se detalla, los propietarios “estaban obligados a comunicárselo primero al Govern y al Consell de Formentera, que podían ejercer su derecho de tanteo y retracto”, pero finalmente no se ejecutó la compra pública.
El plazo para ejercer ese derecho finalizó sin acuerdo, y el islote fue adquirido por los inversores belgas.
Una isla privada con máxima protección ambiental
Pese a su titularidad privada, s’Espalmador cuenta con uno de los niveles de protección más altos del archipiélago. Está integrada en el Parque Natural de Ses Salines y forma parte de la Red Natura 2000.
El propio marco normativo establece múltiples limitaciones, ya que es Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y alberga praderas de posidonia oceánica declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Estas figuras legales hacen que cualquier intervención esté fuertemente restringida. De hecho, fuentes del Govern han señalado que “no sería viable la explotación turística en la isla”, debido a las limitaciones ambientales y legales vigentes.
Sin explotación turística y con acceso limitado
A diferencia de otros destinos de Baleares, s’Espalmador carece de infraestructuras turísticas y no dispone de licencias para alojamiento vacacional, lo que refuerza su carácter virgen.
El acceso al interior de la isla está restringido por su condición de propiedad privada, aunque sí se permite el uso de determinadas zonas del litoral. En este sentido, la playa de S’Alga se ha convertido en uno de los principales puntos de visita, accesible únicamente por mar.
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La única forma segura de llegar a s’Espalmador es en barco, ya sea mediante líneas regulares desde Formentera o embarcaciones privadas, debido a las corrientes que separan ambos territorios.
Dos viviendas y patrimonio histórico
En la isla existen únicamente dos edificaciones principales: las casas conocidas como «Majoral» y «S’Alga». Ambas están sujetas a estrictas regulaciones urbanísticas y medioambientales. Tal como avanzara La Voz de Ibiza, la propiedad ha conseguido la licencia urbanística para la renovación integral de ambas casas.
Según la documentación, “hay construidas dos casas de una planta”, una con cuatro habitaciones y otra con doce dormitorios, además de anexos y estructuras auxiliares.
La denominada «Majoral» posee cuatro habitaciones, 174 metros cuadrados y anexos de 82 metros cuadrados. Mientras que la edificación principal es «S’Alga«, con doce dormitorios y 468 metros cuadrados.
Además del valor natural, s’Espalmador cuenta con elementos patrimoniales relevantes, como la Torre de Sa Guardiola, catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC), así como varios yacimientos arqueológicos.


Un enclave único en Baleares
Con aproximadamente tres kilómetros de longitud y unas 137 hectáreas de superficie, s’Espalmador se mantiene como uno de los pocos espacios prácticamente vírgenes del archipiélago.
Su combinación de propiedad privada, protección ambiental extrema y ausencia de explotación turística la convierten en un caso singular en España. A pesar de su carácter exclusivo, la normativa vigente garantiza que el islote se conserve sin alteraciones significativas.
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