La revisión que puede decidir el futuro de la macrodiscoteca proyectada en el antiguo Hotel Corso ha entrado en una fase de espera que nadie explica. Según ha podido saber La Voz de Ibiza, El Servicio de Ordenación Turística del Consell de Ibiza ha completado el informe con el que debe cerrarse la revisión del permiso que hizo posible la reforma, pero el pronunciamiento de fondo depende de que se reúna la Comisión de Ordenación Turística, y esa convocatoria no se ha producido.
Qué se está decidiendo
La pieza que sostiene toda la operación es un informe del Consell. El artículo 7.3 de la Ley 2/2020 —la vía excepcional nacida en la pandemia por la que se tramitó la ampliación— exige un informe previo, preceptivo y vinculante de la administración turística insular como requisito inexcusable para que el Ayuntamiento pueda otorgar la licencia. Ese informe se emitió, favorable, el 13 de octubre de 2025.
Y ese es el documento que hoy está bajo revisión, en el expediente núm. 2025/00019736K, después de que dos vecinas recurrentes sostuvieran que se emitió sobre datos que no se correspondían con la realidad.
Lo que ya se dio por bueno
El informe-propuesta del 28 de julio no resolvió el fondo, pero fijó tres cosas relevantes. Acogió, con carácter provisional, que el proyecto incumple el límite del 15 % en el parámetro de ocupación, y lo calificó de insubsanable. Concluyó que no cabe admitir un proyecto modificado para volver a acogerse al artículo 7, hoy derogado. Y aplazó la decisión de fondo hasta completar la instrucción: dando audiencia a la promotora, requiriendo información al Ayuntamiento e iniciando actuaciones sobre las inscripciones del registro turístico.
El plazo de aquella audiencia era de diez días. Venció a mediados de agosto.
La decisión que falta
Lo que queda por resolver no es menor. La Comisión debe pronunciarse sobre si aquel informe de octubre puede mantenerse. Y, sobre todo, sobre una distinción de la que dependen consecuencias económicas de calibre: si el informe se revoca desde la fecha del acuerdo, o si se constata que nunca reunió los requisitos legales, con efectos desde su propia emisión.
En el primer caso, la licencia se habría otorgado con un informe válido y el vicio sería sobrevenido, lo que dejaría margen para conservar el acto y podría generar derecho a indemnización. En el segundo, la licencia habría carecido desde el origen de su presupuesto habilitante, sin que quepa expectativa indemnizable alguna. Es decir: de cómo y cuándo se resuelva depende quién paga si el proyecto se cae.
Un permiso que sigue vigente
Mientras la Comisión no se reúne, la licencia urbanística núm. 11/2026 mantiene plena eficacia. El Ayuntamiento de Ibiza no ha suspendido sus efectos, no ha incoado revisión de oficio y no ha adoptado medida cautelar alguna, pese a haber reconocido por escrito en julio que no existe el título habilitante de sala de fiestas del que partió el informe técnico que fundamentó el permiso y que el proyecto incumple de modo insubsanable el límite legal de ampliación.
Los vecinos de Illa Plana sostienen precisamente que el tiempo no es neutral: cada jornada que la licencia conserva eficacia permite consolidar actuaciones que después serían costosas de revertir. Han solicitado la suspensión de su eficacia y han pedido una medida cautelarísima para impedir que las obras se reanuden el 1 de octubre, cuando decaiga el bando estival.
También la oposición municipal ha señalado esa parálisis. El PSOE sostiene que Ayuntamiento y Consell emitieron informes favorables y que ahora «no saben cómo revertir esta situación».
La Voz de Ibiza ha preguntado al Consell de Ibiza si el informe definitivo está emitido, si el trámite de audiencia se ha evacuado y cuándo está previsto que se convoque la Comisión de Ordenación Turística.











