La finca conocida como Villa Otilia, situada a las afueras de Sant Josep en suelo rústico, sigue en proceso de venta tras pasar a manos de la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada, que heredó el terreno al no haberse construido en el plazo previsto la residencia de mayores contemplada en el testamento del ex alcalde Josep Tur Coques.
Desde la entidad reconocen que la operación está en marcha, tras recibir la propiedad el verano pasado. “Estamos en proceso de venta”, explica Javier Linaza la Calle, responsable jurídico de la fundación a La Voz de Ibiza.
Sin embargo, ha evitado revelar el posible importe de la operación porque “no está cerrada y no quiero perjudicar la operación”.
Una venta “avanzada” para lograr el mejor precio
La fundación ha confiado la comercialización del terreno con una vivienda a una empresa especializada con el objetivo de encontrar comprador en el mercado.
La propiedad, de más de 73.000 metros cuadrados con una vivienda que requiere reforma, quedó en manos de la fundación tras cumplirse la cláusula del testamento de Josep Tur Coques, que establecía que el terreno debía destinarse a una residencia de mayores en un plazo de cinco años.
Tanto desde el Consell de Ibiza como desde el Ayuntamiento de Sant Josep han indicado que un informe del Govern determinó que el proyecto era inviable por su ubicación y características.
Un 30% para cumplir el espíritu del legado
La fundación ha trasladado a las instituciones su intención de destinar parte del dinero de la venta al proyecto para mayores en el municipio, aunque reconoce que ese porcentaje responde a una decisión interna.
“Tenemos la intención de destinar un porcentaje del líquido que obtengamos con la venta de alguna forma a tratar de satisfacer ese deseo que tenía el causante, que es don Josep, cuando hizo su testamento. Él quería beneficiar de alguna forma a la gente de su pueblo. En principio él había pensado en que se construyera una residencia y una serie de viviendas para jóvenes. Y como eso no ha sido posible, nosotros también somos sensibles a eso”, explica.
La organización subraya, no obstante, que su actividad habitual se centra fuera de España. “Si bien nosotros somos una entidad benéfica, lo que hacemos es apoyar aquellos proyectos que tiene la Iglesia en sitios en los que está perseguida o donde sufre necesidad. Con esto quiero decir que nosotros no tenemos proyectos en España, no hacemos cosas en España”, añade.
A pesar de ello, asegura que han decidido reservar parte del dinero para el municipio. “Partiendo de ese punto y siendo sensibles con este deseo inicial que tenía don Josep, cuando hizo ese legado, nosotros tenemos la intención de destinar un porcentaje que hemos fijado en el 30% del líquido de esta venta”, explica Linaza.
Un porcentaje fijado sin criterio objetivo
La fundación reconoce que la cifra del 30% no responde a un cálculo técnico concreto.
Linaza reconoce que la decisión se tomó internamente teniendo en cuenta la actividad de la organización. “Lo establecimos en lo que consideramos que podíamos hacer. Nuestra misión es financiar proyectos que se desarrollan fuera de España, porque donde está la Iglesia perseguida y necesitada, gracias a Dios no es en España, es en otros países, que es donde tenemos los proyectos”, afirma.
Y añade que “no es que no haya un criterio objetivo, no es una decisión objetiva, sino más bien subjetiva, que vivimos en aquel momento con la dirección de la casa, que pensamos que podía ser razonable. Un 30% creíamos que era una cosa que estaba bien”.
“Así se lo hemos transmitimos también tanto al Ayuntamiento y como al Consell, que esa era nuestra intención. Y es lo que vamos a hacer. Si Dios quiere y esto se vende, y podemos tener ese dinero, lógicamente”, señala.
Un legado que acabó en manos de la fundación
La propiedad fue legada en 2019 por el exalcalde Josep Tur Coques con la intención de construir una residencia de mayores en Sant Josep. Sin embargo, el proyecto no pudo llevarse a cabo en ese emplazamiento debido a problemas técnicos y urbanísticos detectados por las administraciones.
Informes técnicos del Govern balear concluyeron que el terreno no era adecuado para el proyecto debido a la orografía, su ubicación, la situación urbanística y las dificultades de acceso, además de tratarse de suelo rústico afectado por la protección de carreteras.
Al no iniciarse la residencia dentro del plazo fijado en el testamento, la propiedad pasó a la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN España), que decidió poner la finca en venta.
Las instituciones locales negociaron posteriormente con la fundación para intentar mantener el espíritu del legado.
Según explicó el Consell de Ibiza, el acuerdo pasa por vender el terreno y destinar una parte de los fondos a financiar la construcción y puesta en marcha de un nuevo centro de día para mayores en Sant Josep.
De todas maneras, desde el Ayuntamiento han avanzado a La Voz de Ibiza que la residencia será construida junto al Centro de Salud de Sant Josep «con o sin el dinero» de la venta de Villa Otilia.
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