CASO KOLDO

Aldama presume de «la boda del año» en Formentera tras la condena del ‘caso mascarillas’

Víctor de Aldama, condenado hace apenas unos días por el Tribunal Supremo a cuatro años y medio de prisión —pena suspendida—, pasó el fin de semana en Formentera como invitado a una boda en Ses Illetes.
Víctor de Aldama junto a la pareja de la boda.

Víctor de Aldama, el empresario condenado hace apenas unos días por el Tribunal Supremo en el caso mascarillas, pasó el fin de semana en Formentera, donde asistió como invitado a una boda de alto standing.

Aldama fue fotografiado a su llegada a la isla, antes de sumarse a la celebración. Según ha podido saber La Voz de Ibiza, los novios fueron Vicente Sanmartín Aisa, abogado y socio director del despacho Sanmartín Abogados, y Araceli González, médica especializada en otorrinolaringología y medicina estética, dedicada especialmente a la rinoplastia.

Víctor de Aldama al llegar a Formentera.

La pareja, de origen murciano, se dio el «sí quiero» el sábado. La ceremonia se celebró frente al mar, en la playa de Ses Illetes, dentro del Parque Natural de Ses Salines, uno de los enclaves más conocidos de Formentera por su arena blanca y sus aguas turquesas.

La celebración posterior tuvo lugar en Es Molí de Sal, un antiguo molino de la vieja industria salinera de la isla reconvertido en uno de los restaurantes más emblemáticos de Formentera.

El propio Aldama compartió la jornada en sus redes sociales con un extenso mensaje en el que definió la boda como un día inolvidable, lleno de emociones y de «muchísimo amor», y agradeció a los novios haberle hecho sentir «como uno más de vuestra familia» a lo largo de los años.

«Ha sido la boda del año. Un día mágico, lleno de emociones, de sonrisas, de abrazos sinceros y de muchísimo amor, en un lugar sencillamente espectacular», escribió el polémico empresario.

Víctor de Aldama al llegar a Formentera.

De comisionista de las mascarillas a «salvarse» de la cárcel

La presencia de Aldama en la boda llega apenas una semana después de que el Tribunal Supremo lo condenara, el pasado 22 de junio, a cuatro años y medio de prisión por su papel como intermediario en el caso mascarillas, la trama de corrupción que salpicó al exministro de Transportes José Luis Ábalos —condenado a 24 años— y a su exasesor Koldo García19 años—.

Aldama actuó como comisionista entre empresarios y cargos públicos para la adjudicación de contratos de mascarillas durante la pandemia, embolsándose 6,6 millones de euros en comisiones.

Sin embargo, el empresario no pisará la cárcel: el Supremo suspendió la ejecución de la pena al considerar que su colaboración fue clave para el esclarecimiento de los delitos, a condición de que no vuelva a delinquir, presente un informe semestral de actividades y realice trabajos comunitarios durante un año.

Deberá pagar 340.000 euros de responsabilidad civil y 72.000 euros de multa, pero se libró de devolver los 3,7 millones que reclamaba la Fiscalía.

El empresario continúa además bajo investigación en una segunda causa, la trama de los hidrocarburos o caso Villafuel, en la que se le atribuye —junto a su socio Claudio Rivas— el liderazgo de una organización que habría defraudado 182,5 millones de euros a Hacienda mediante el impago de IVA en la venta de combustible, y que transfirió cerca de 74 millones de euros a Portugal, China y Colombia a través de contratos ficticios.

La imagen de Aldama disfrutando de una boda de lujo en una de las playas más exclusivas de Baleares, apenas días después de librarse de entrar en prisión, contrasta con el expediente judicial que aún arrastra el empresario.

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