URBANISMO A LA CARTA

La macrodiscoteca en el Corso, muy complicada: la puerta por la que entró la reforma ya no exista

El artículo que amparó la modernización fue derogado en abril de 2025 y el régimen que lo sustituye es más estricto y depende de una declaración de zonas que aún no se ha producido, de modo que una anulación dejaría al hotel fuera de ordenación y sin obras posibles.
La ampliación del Hotel Corso supera los límites legales.

Una eventual anulación de la licencia no devolvería el proyecto de reforma del Hotel Corso a la casilla de salida para rehacerlo mejor. Según sostiene la Asociación de Vecinos de Illa Plana, Illa Grossa-Illa de Valerino, a partir del asesoramiento de su equipo jurídico, lo dejaría en un callejón sin salida: el edificio quedaría, literalmente, congelado.

Una norma que ya no está

El proyecto se amparó en el artículo 7 de la Ley 2/2020, la norma nacida en la pandemia que permitía a los establecimientos turísticos ampliar hasta un 15% su superficie construida y su ocupación a cambio de ciertos límites y, desde 2022, de una reducción de plazas. El problema es que ese artículo fue derogado expresamente por el Decreto ley 4/2025, de 11 de abril, contra la oferta ilegal y por la calidad turística de las Illes Balears, cuya disposición derogatoria única lo deja sin efecto.

En su lugar, ese mismo decreto reescribió la disposición adicional cuarta de la Ley 8/2012, la ley turística, para configurar un «régimen extraordinario de mejora de establecimientos turísticos en zonas turísticas de reconversión». La diferencia es sustancial: el nuevo régimen es más restrictivo y, sobre todo, solo puede aplicarse en ámbitos previamente declarados zona turística de reconversión o saturada, una declaración que corresponde a los consells insulares y que en Ibiza aún no se ha producido. Mientras eso no ocurra, la vía está en la práctica cerrada.

Para los proyectos ya presentados al amparo del viejo artículo 7 existe un régimen transitorio, de modo que la derogación no tumba por sí sola lo tramitado. Pero si la licencia se anula y hubiera que volver a solicitarla, los vecinos subrayan que la puerta antigua ya no está y la nueva permanece bloqueada.

Fuera de ordenación

El resultado sería un hotel en situación de inadecuación, fuera de ordenación, en el que no cabrían más obras que las estrictamente exigidas por salubridad. «Si no tienen encaje legal, no pueden meter una pala excavadora —resume Alberto Sánchez Runde, presidente de la asociación vecinal—. Si la licencia se anula, ese edificio queda congelado». La promotora se quedaría con un inmueble bloqueado tras haber comprometido una inversión de calibre: el activo cambió de manos en una operación superior a los 100 millones de euros —adquirido por Blasson Property Investments, a través de su plataforma Veltaro—, con una reforma prevista de unos 40 millones para reabrir en 2027 como cinco estrellas de la marca Autograph Collection de Marriott, con 154 habitaciones.

Ni un «modificado» lo arregla

Los vecinos han salido al paso, además, de una posible corrección de urgencia. Sostienen que un «modificado» de la licencia no serviría, porque el propio Ayuntamiento ha reconocido que el defecto es insubsanable y el Consell de Ibiza lo ha confirmado. Reducir la ocupación por esa vía, argumentan, equivaldría a un proyecto nuevo, que exigiría un nuevo informe favorable amparado en una norma que ya no está vigente.

Un edificio con historial

El peso de esa hipótesis se agrava porque, según la asociación, sobre el edificio ya se habrían acumulado actuaciones sin la cobertura debida: las obras de la antigua sala de fiestas, la habilitación de la planta baja del restaurante para eventos y la renovación de la fachada. Se trata, recuerdan, de un inmueble de finales de los años sesenta que quedó en situación de inadecuación con el planeamiento de 1987. A ello se suma que, como ya contó La Voz de Ibiza, ni siquiera el parámetro de edificabilidad cuadraría: la promotora reconoció en documentación anterior haber ejecutado menos superficie de la autorizada —en torno a 12.049 metros cuadrados frente a los 12.210 permitidos—, un dato que altera los cálculos sobre los que se concedió el permiso.

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