Casa Lola esconde, bajo los pinos de Sant Josep, un asentamiento de infraviviendas, caravanas y vehículos abandonados donde, según los últimos datos manejados, viven cerca de 200 personas. La Voz de Ibiza ha tenido acceso a imágenes grabadas en el interior de la finca que muestran el estado real del lugar, pocos días después de que un hombre de 48 años muriera tras un incendio en una de las infraviviendas y con el desalojo ya autorizado por la Justicia.
Tiendas de campaña reforzadas con lonas
El recinto está salpicado de grandes tiendas de campaña tipo iglú, muchas de ellas reforzadas con lonas azules y verdes para resistir la intemperie, con ventanas improvisadas y entradas cubiertas con plásticos. Junto a estas construcciones precarias se acumulan motos, bicicletas y cajas de plástico apiladas a la intemperie.
Caravanas abandonadas entre la vegetación
Las imágenes muestran también al menos dos caravanas antiguas instaladas entre palmeras y pinos, una de ellas con el eje y el remolque a la vista, en evidente estado de abandono. Varios vehículos —turismos y una furgoneta— permanecen estacionados junto a estas estructuras, en algunos casos cubiertos de polvo y hojarasca, lo que sugiere que llevan tiempo sin moverse.
Basura y restos de obra junto al camino
El propio camino de acceso a la finca, pavimentado con adoquín, aparece flanqueado por botellas, plásticos y restos de obra esparcidos entre las agujas de pino. En varios tramos se acumulan escombros y materiales de construcción abandonados junto al bordillo, en lo que ilustra el deterioro acumulado del entorno tras meses de ocupación.
Meses de alarma vecinal y episodios violentos
El estado del asentamiento no es nuevo. Ya en julio, concejales de la oposición denunciaron en el pleno del Ayuntamiento de Sant Josep que la finca se había convertido en un foco de episodios graves, entre ellos una agresión sexual y un incendio provocado con gasolina, además de indicios de cobro de alquileres ilícitos a personas vulnerables y de enganches ilegales a las redes de agua y luz. El propio alcalde, Vicent Roig, llegó a acusar a la propietaria de la finca, la empresaria Francisca Ordóñez, conocida como Paquita Marsan, de «impulsar» ella misma la okupación, en un cruce de reproches que se sumó a dos expedientes urbanísticos caducados por inacción municipal sobre la misma finca.
Esa alarma se agravó definitivamente la madrugada del 27 de septiembre, cuando un hombre de 48 años sufrió quemaduras en el 90% del cuerpo en el incendio de una infravivienda y falleció horas después en el Hospital Can Misses.
El desalojo, ya autorizado por la Justicia
El estado del asentamiento cobra ahora especial relevancia porque el Juzgado de Instrucción número 2 de Ibiza ya ha ordenado el desalojo inmediato de la finca, a petición de la empresa propietaria, Inversiones Hoteleras Faro, que presentó denuncia por usurpación el pasado 2 de julio. La resolución autoriza expulsar a los ocupantes por la fuerza pública si fuera necesario y prevé la colaboración de la Guardia Civil y la Policía Local para ejecutar la medida.










