Cáritas Diocesana de Ibiza y Formentera alquila a precio de mercado, es decir a precio de oro, los tres pisos de la calle País Valencià que el exalcalde de Sant Josep, Josep Tur Coques, legó para acoger a mujeres y familias maltratadas.
Lo hace en medio del debate por la crisis habitacional que atraviesa la isla y con los alarmantes datos de mujeres sin hogar, mientras reclama espacios y recursos más adaptados para las personas en situación de vulnerabilidad.
Sin ir más lejos el último sermón de Cáritas, en este caso del líder de su matriz, la Iglesia Católica, ha llegado esta semana del Obispo de Ibiza, Vient Ribas, en la TEF. Así, Ribas se refirió en estos términos a la espiral inflacionista del mercado del alquiler y que, sin duda, es el principal Talón de Aquiles de Ibiza: «Nosotros seremos los grandes perjudicados si queremos tener siempre los pisos alquilados a dos o tres mil euros».
Aunque no le guste a la entidad social que ha hecho todo lo posible por evitar la publicación de esta noticia, Cáritas hace lo que critica.
Los pisos no se están destinando al fin para que el fueron cedidos. O al menos directamente, ya que no acogen mujeres maltratadas y son alquilados a precios desorbitados.
Según argumentan desde la entidad social a La Voz de Ibiza, esta decisión se fundamenta en varios ejes. El primero, la cuestión operativa: centralizar la atención de las víctimas de género en un centro especializado es más eficiente y práctico.
El segundo, la argumentación jurídica: diferentes informes externos avalan la decisión de poner los pisos en el mercado de alquiler para financiar el fin de la donación.
Y el tercero, la explicación económica: cualquier renta inferior al precio de mercado iría en detrimento del fin que fijó el donante y hasta podría revertir la donación, por lo que el valor de los alquileres debe estar fijado por el mercado.
La entidad queda así atrapada en su propia paradoja: debe maximizar el alquiler de unas viviendas para cumplir la voluntad del testador, en una isla donde ella misma alerta de la falta de vivienda y de que este sea motivo de exclusión social y de recursos para las mujeres sin hogar.
Las propiedades en cuestión corresponden a otra de las donaciones del exalcalde de Sant Josep, conocido como «Coques», cuyo legado ha generado controversia en los últimos meses en el municipio josepí. Tal como avanzó La Voz de Ibiza, la finca de Villa Otilia, pensada para una residencia de mayores, acabó en manos de la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada y se vendió por unos 800.000 euros.
Ahora, el destino de los bienes legados a Cáritas abre un segundo capítulo.
Lo que dice el testamento
El testamento, otorgado el 9 de mayo de 2018 y al que ha tenido acceso La Voz de Ibiza, lega a Cáritas de Ibiza en su cláusula quinta tres viviendas en la calle País Valencià, número 9: los pisos 2.º A, 2.º B y 2.º C.
Según consta en ese documento, las tres debían destinarse «a acoger a mujeres y familias maltratadas», y el documento añade que no podían «ser transmitidas en ningún caso». Las plazas de aparcamiento 12, 13 y 14 del mismo edificio quedaban vinculadas a las viviendas, con la misma finalidad y la misma prohibición de transmitir.

La misma cláusula incluye una vivienda en la calle Médico Costa, número 2, 3.º 1.ª, para la reinserción de presos que salen de la cárcel y la acogida de personas sin techo, cuya gestión encomienda al capellán del Centro Penitenciario. La cláusula sexta añade una parcela urbana de 780 metros cuadrados en la calle Castelldefels, número 14, en Cala Vadella, con una cafetería en la planta baja, una vivienda en el primer piso y un edificio adosado.
Los pisos están alquilados
Las viviendas de País Valencia no acogen hoy a mujeres maltratadas: están alquiladas. Así lo confirma el portavoz de Cáritas.
«Cáritas tiene en la calle País Valencià unas viviendas que una persona le dejó en su testamento. Es cierto que esas viviendas Cáritas las tiene alquiladas: a una empresa y los otros dos a inquilinos particulares», explica.
La empresa las destina a alojar a trabajadores suyos. El portavoz dice desconocer su nombre, pero asegura que el arrendamiento se hizo «cumpliendo estrictamente la legalidad y el contrato».
El criterio del albacea: renta de mercado
La entidad sostiene que antes de alquilar consultó al albacea testamentario, cuya conformidad considera imprescindible para administrar la herencia. En su respuesta, fechada en diciembre de 2025 y a la que ha accedido este medio, el albacea considera que los pisos pueden alquilarse siempre que los beneficios se ingresen en una cuenta destinada a ayudar a mujeres y familias víctimas de maltrato.
Y advierte de que las rentas «deberían ser de mercado»: cuantos más ingresos se perciban, mejor se cumplirá el deseo del donante, y cualquier renta inferior iría «en detrimento de las mujeres maltratadas».
Cáritas lo resume así: alquilar por debajo del mercado no cumpliría la voluntad del testador.
El albacea respondió también a una segunda consulta, sobre el alquiler a una empresa para sus trabajadores. Cáritas planteó esa vía porque los contratos con particulares son largos (cinco años, ampliables a ocho), mientras que con una sociedad pueden pactarse plazos limitados y la entidad conserva margen por si cambian sus circunstancias y puede dedicar los pisos a su fin original.
En este punto, consideró aconsejable arrendar la vivienda entera a una sociedad con garantía suficiente, a renta de mercado y haciendo constar en el contrato los datos de los trabajadores que la ocupen.
Del piso al centro especializado
El portavoz defiende que el destino fijado por el donante se mantiene. «En cuanto al destino de los pisos, en efecto el testamento del donante especificó que se destinaran a mujeres maltratadas, y así fue y así sigue siendo», afirma.
Según relata, en un primer momento se acogió a mujeres con hijos en los pisos, pero «la experiencia demostró que estando en ese lugar Cáritas no podía proporcionarles toda una serie de atenciones y servicios que necesitaban».
Para cubrirlas, la entidad impulsó el Centro Nazaret, situado en el mismo edificio de la Casa de la Iglesia, junto a las oficinas de acogida, el centro de día y el comedor social, donde las mujeres y sus hijos pequeños «pueden recibir la asistencia constante que requieren».
Los ingresos de los alquileres se vuelcan en una cuenta específica para mujeres maltratadas. Esa cuenta sostiene Nazaret, pero también ayuda a mujeres que no están alojadas allí y que llegan por el departamento de acogida. Cáritas aclara que destina a esa cuenta el 100% de lo que entra por los alquileres y que, aun así, aporta recursos propios porque el dinero «no alcanza».
El portavoz resume así el planteamiento: «Según todos nuestros informes jurídicos, la finalidad de la donación se está respetando con el uso que se hace del dinero que se ingresa por los alquileres».
El dictamen notarial
Tras la respuesta del albacea, Cáritas encargó un dictamen a un notario de Ibiza especializado en testamentos y sucesiones. El portavoz recuerda que se solicitaron «dos informes jurídicos externos, uno de ellos de un notario, que en ambos casos fueron favorables».
El dictamen, al que ha tenido acceso La Voz de Ibiza, concluye que, para respetar el espíritu del testamento, debe superarse su literalidad. Entiende que el verbo «acoger» puede interpretarse como una asistencia integral a las mujeres maltratadas, más cercana al acogimiento y a la prestación de alimentos que a una mera cesión de la posesión de los inmuebles, y que esa lectura dota a la voluntad del testador de un contenido asistencial más completo.
El texto condiciona sus conclusiones a que el albacea determine las personas beneficiarias y la idoneidad de los inmuebles y autorice cada contrato de arrendamiento, y avala los alquileres a renta de mercado a arrendatarios con garantía suficiente.
El piso de los presos y la parcela de Cala Vadella
Los otros inmuebles siguen caminos distintos. El piso de Médico Costa, destinado a reinserción de presos, está en obras. Desde Cáritas han explicado que está pendiente de un convenio con Instituciones Penitenciarias.
Por su parte, la parcela de Cala Vadella está a la venta. Según Cáritas, no estaba sujeta a ninguna condición de destino: «Solamente que en el caso de que se produjera una venta, tenía que ir una parte del dinero a unos familiares».











