URBANISMO A LA CARTA

Futura macrodiscoteca en Ibiza: el Hotel Corso Ibiza empieza las obras con la licencia suspendida

La reforma del hotel se ha reanudado en el interior con trabajos amparados en una declaración responsable, una vía que el reglamento del Consell reserva a obras menores. Los vecinos buscaban evitar incluso este tipo de obras tras la finalización del bando municipal que prohibía trabajos en verano.
Obras en el interior del Corso (intervención con IA).

Las obras de reforma del Hotel Ibiza Corso han empezado de nuevo tras el primer intento fallido de hace unos meses. No en base a la licencia que tienen suspendida, sino por la puerta de atrás: una declaración responsable presentada por la promotora, al amparo de la cual, según ha podido saber este medio, ya se ejecutan trabajos en el interior del establecimiento.

Los trabajos han comenzado por las habitaciones donde se levantarán las primeras unidades piloto, el paso previo a la intervención sobre el centenar largo de habitaciones que contempla la reforma. Se desarrollan puertas adentro, sin actividad visible desde el exterior del solar de s’Illa Plana, mientras la licencia urbanística núm. 11/2026 sigue suspendida desde el 17 de septiembre. 

Sobre la mesa de promotores y contratistas no está intervenir en ampliaciones y, por lo tanto, habilitar el espacio previsto para el traslado del Lío Ibiza al nuevo edificio está descartado para 2027, como mínimo por falta de tiempo. Esto coincide con el movimiento del fondo propietario del restaurante cabaret más famoso de Ibiza de prorrogar el contrato de alquiler en su ubicación actual, tal como avanzó La Voz de Ibiza.  

Lo que el reglamento insular permite

La declaración responsable o comunicación previa no es una autorización que el ayuntamiento conceda, sino un documento que el promotor presenta declarando que va a ejecutar unas obras cuya alcance no hace necesaria la licencia que antes se llamaba de obra mayor y que cumplen la normativa. Esta declaración responsable es revisada en teoría por los técnicos municipales y habilita al promotor comenzar de inmediato, sin esperar una resolución. El control municipal no es previo, sino posterior: la administración dispone de un plazo para comprobar que lo declarado se ajusta a la ley y, si no es así, ordenar la paralización.

Es, por diseño, una vía ágil reservada a actuaciones de escasa entidad. El Reglamento insular de supresión de cargas administrativas del Consell de Ibiza, que define qué obras pueden tramitarse por esta vía simplificada, excluye expresamente las de mayor calado y las reserva a licencia.

El mismo reglamento solo admite tramitar por declaración responsable las obras de reforma que cumplan una serie de requisitos acumulativos: que no aumenten los parámetros urbanísticos, que no cambien el uso principal del edificio y que no afecten a su cimentación ni a su estructura.

Los vecinos ya habían pedido cerrar esta vía

El reinicio coincide con el movimiento de los vecinos para bloquear precisamente este escenario. En su recurso ante los tribunales, presentado el 1 de octubre, pidieron de forma expresa al Ayuntamiento de Ibiza que la suspensión de la licencia alcance también a «las comunicaciones de inicio de obras, declaraciones responsables o comunicaciones previas» que se presenten, y que traslade la orden a los servicios de inspección y disciplina urbanística.

La resolución de suspensión del 17 de septiembre no recogía esa extensión de forma expresa, un vacío que los vecinos llevaban semanas intentando cerrar y que es, exactamente, por donde las obras han vuelto a arrancar.

Lo que está en juego

El proyecto suspendido tiene un presupuesto teórico de ejecución material de 12.669.066,80 euros. La propia resolución municipal que paralizó la licencia admitía que ejecutar las obras «podría dificultar la efectividad de la resolución que finalmente se adopte» sobre el expediente, y que su eventual reversión, de anularse el permiso, sería de difícil o imposible reparación.

El expediente arrastra, además, los reveses conocidos: el reconocimiento municipal de que no existe el título de sala de fiestas del que partió la licencia, el exceso de ocupación aún sin cuantificar, la revisión del informe turístico abierta en el Consell y dos recursos contencioso-administrativos en los juzgados de Palma.

Este medio ha preguntado al Ayuntamiento de Ibiza qué obras ampara la declaración responsable presentada sobre el inmueble y si la inspección urbanística ha comprobado que los trabajos en curso se ajustan a lo que esa vía permite. Hasta el cierre de esta edición no ha obtenido respuesta.

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