Lío Ibiza mantiene su plan de abandonar Marina Ibiza y trasladar su negocio al Hotel Corso, pese a haber encarrilado su continuidad durante una temporada adicional en el puerto deportivo. El acuerdo para permanecer también en 2027, adelantado este fin de semana por La Voz de Ibiza, tiene carácter puntual y no supone que la compañía haya renunciado al proyecto que prepara en s’Illa Plana, pese a lo incierto de dicho movimiento.
De hecho, la posibilidad de continuar en Marina Ibiza más allá de 2027 no ha formado parte de las conversaciones, según fuentes conocedoras de la negociación consultadas por este medio. «Nunca ha estado sobre la mesa y esta posibilidad la lleva contemplando Lío Ibiza desde hace meses, independientemente de las dudas sobre la viabilidad del proyecto autorizado en El Corso», explica una de ellas.
Lío ha ido asegurando su continuidad temporada a temporada. Primero cerró 2026 después de que el anterior contrato expirara en octubre de 2025 y evitó que la disputa por la salida terminara en un conflicto. Posteriormente ha buscado garantizar también 2027 ante unos plazos de ejecución muy ajustados para la reforma del Corso y, después, en medio de la creciente controversia administrativa que rodea al proyecto.
Tres razones para abandonar Marina Ibiza
La salida de Marina Ibiza, sin embargo, responde a factores que van mucho más allá de los problemas surgidos en el Corso. El primero está en el propio modelo de relación con la concesionaria. Marina Ibiza lleva años manifestando su voluntad de tener una vinculación mayor con los negocios que operan dentro de la dársena y no limitarse necesariamente a actuar como arrendador del espacio.
Marcos Marí, CEO de Insotel Marine Group, ya explicó a La Voz de Ibiza que Marina Ibiza no descartaba participar junto a otros operadores en la gestión del local ocupado por Lío, siguiendo un modelo que aplica en otros establecimientos de la marina. Ese planteamiento no encaja fácilmente con la estrategia seguida por Trilantic, propietario de Lío, que mantiene el control de la división mientras busca maximizar su valor de cara a una futura venta.
La segunda limitación tiene fecha: 2032. La concesión que explota actualmente Marina Ibiza vence ese año, salvo que la Autoridad Portuaria de Baleares acuerde una nueva prórroga. El propio Marcos Marí había situado ese horizonte temporal al abordar públicamente el futuro del espacio de Lío.
Y existe una tercera cuestión todavía más determinante: el Plan Especial del Puerto de Ibiza actualmente en tramitación restringe los usos de discoteca, sala de baile y sala de fiestas en Marina Ibiza de cara a la futura ordenación. El documento todavía no está aprobado definitivamente, pero las prescripciones que vetan esos usos permanecen incorporadas al texto y afectarían al escenario posterior a la actual concesión.
La ubicación actual de Lío tiene, por tanto, un horizonte condicionado incluso aunque el proyecto del Corso no existiera. La eventual prórroga de la concesión más allá de 2032 abriría otro escenario, todavía por determinar, pero con la ordenación actualmente en tramitación la continuidad indefinida del actual modelo de negocio en ese emplazamiento está lejos de darse por sentada.
Trilantic mantiene Lío en cartera
La necesidad de un enclave definitivo para Lío también contribuye a sostener el valor de uno de los principales activos de Trilantic. La firma vendió en 2023 a Five Holdings la discoteca Pacha y los principales activos hoteleros, pero dejó fuera de la operación la división de Lío, que continuó bajo su control después de la escisión del grupo.
Five Holdings llegó a estudiar también la compra de Lío, pero su fundador explicó posteriormente que descartó incorporarlo a la operación por el precio que reclamaba Trilantic, que consideró excesivo. La división continúa así como un activo independiente dentro de la cartera del fondo y con la perspectiva de una eventual venta.
En ese contexto, disponer de una sede estable para el principal establecimiento de la marca resulta un elemento relevante para el futuro de Lío Ibiza, especialmente si se pretende venderlo. Marina Ibiza resuelve el corto plazo con la temporada adicional de 2027; el Corso continúa siendo, en cambio, el proyecto planteado para una nueva etapa con un horizonte más amplio.
Corso sigue vivo, pese a las dudas
De todo esto se desprende que el proyecto del Hotel Corso no está caído. Por ahora, pese a los recursos presentados por los vecinos de Illa Plana, el Ayuntamiento no ha suspendido los efectos ni ha iniciado una revisión de oficio dela licencia urbanística 11/2026.
Claro, eso no significa que las dudas detectadas durante los últimos meses hayan desaparecido. La operación se tramitó mediante la vía extraordinaria de modernización turística creada durante la crisis de la covid, que permite determinadas ampliaciones de establecimientos turísticos por encima de los parámetros ordinarios a cambio, entre otras condiciones, de reducir plazas. El Consell emitió inicialmente un informe favorable y el Ayuntamiento concedió después la licencia municipal.
Sin embargo, la revisión posterior impulsada tras las alegaciones vecinales ha destapado varios problemas relevantes en los antecedentes utilizados para justificar la futura actividad recreativa. Entre ellos, el propio Ayuntamiento ha reconocido un cálculo incorrecto en el límite del 15% que sirve de base a la ampliación y se ha constatado que la licencia de sala de fiestas utilizada inicialmente como antecedente nunca llegó a concederse.
Sala de baile de 1997 y prohibición de nuevas discotecas
El único título recreativo localizado hasta ahora es una licencia de sala de baile concedida en 1997, que autorizaba 488 metros cuadrados, un máximo de 365 personas y excluía expresamente los espectáculos y otras actividades propias de una sala de fiestas. Además, ese permiso hace referencia a una licencia urbanística de obras que no ha aparecido en los expedientes revisados hasta ahora.
La cuestión resulta determinante porque el PGOU aprobado en 2023 prohíbe implantar nuevas salas de fiesta, discotecas y establecimientos equivalentes en Ibiza. Para que un establecimiento con las características del actual Lío de Marina Ibiza pueda operar en el Corso, la reforma necesita acreditar que el uso recreativo no constituye una nueva implantación, sino la continuidad jurídicamente válida de una actividad anterior.
Esos problemas corresponden al proyecto, los títulos y la tramitación del Hotel Corso, no a la actividad que Lío pretende desarrollar. La propia compañía defendió desde el comienzo de la controversia que su futura implantación se realizaría con las licencias y autorizaciones necesarias. Aún es incierto dónde funcionará más allá de 2027.











