Durante casi 10 años, gracias a un polémico cambio de uso aprobado por el Ayuntamiento de Sant Antoni en 2016 -entonces gobernado por PSOE, Reinicia y El Pi-, el albergue Amistat Hostel explotó unas 360 plazas en forma irregular, tras haber multiplicado por cuatro su capacidad: pasó de tener 86 camas a 360 casi milagrosamente, bajo la apariencia de una instalación juvenil que no era tal.
Tal como avanzara La Voz de Ibiza, esto se transformó en un verdadero pelotazo para la empresa con sede en Barcelona. Este milagro de los panes y los peces ha sido, además, gratis total, ya que la actividad dejó de estar dentro del ámbito turístico para pasar a estarlo de Educación y Cultura en el ámbito administrativo, cuando la realidad es que funciona como un establecimiento turístico.
Esto le ha significado un ahorro formidable a la empresa de aproximadamente 1,6 millones de euros ya que, si hubiera sido una ampliación de plazas turísticas, el promotor habría tenido que acudir a la bolsa de plazas y pagar 4.500 euros por cada una de ellas, dinero que luego es reinvertido por la administración en actuaciones turísticas.
A esa cuenta habría que sumarle otros varios millones producto de la explotación ilegal de esas 360 plazas durante casi 10 años, cuando dejó de llamarse hostal Las Hurdes de Sant Antoni y pasó a ser albergue juvenil Amistar, en una maniobra manchada por la sospecha.
Sin sanción a la vista
Tras una inspección -en el que se detectaron varias irregularidades e incumplimientos de la Ley 10/2022, tal como detallara el Consell Insular de Ibiza-, la administración determinó desinscribirlo del Registro de Infraestructuras Infantojuveniles, es decir, del listado autonómico de albergues.
Por lo que el albergue pasó a ser ordenado por la ley de turismo. Esto derivó en una marcha atrás en la cantidad de plazas disponibles, ajustándose a la normativa.
Según consta en la web del establecimiento turístico, lejos de las 360 camas disponubles, ahora se ofrecen en total 75 plazas distribuidas en 7 habitaciones privadas (21 camas) y 9 habitaciones compartidas (54 camas). Entre ellas, destaca una “habitación privada para seis personas” con baño propio y servicios incluidos, así como dormitorios compartidos de hasta diez plazas con literas.
Según la plataforma de reserva de Amistat, en agosto una cama en una habitación compartida por otras tres personas cuesta casi 83 euros la noche. Mientras que la habitación exclusiva de mujeres (6 en total) con vista a la piscina en suite cuesta 205 euros por noche por chica.

En tanto, una habitación privada para dos personas cotiza unos 447 euros cada noche en la época de mayor afluencia de turistas a la isla.
Recorte de plazas
Este ajuste evidencia un repliegue respecto al modelo anterior, en el que el antiguo hostal Las Hurdes pasó a operar como albergue juvenil tras un cambio de uso aprobado en 2016, cuadruplicando su capacidad inicial.
Sin embargo, este frenazo al pelotazo urbanístico que permitió multiplicar por cuatro su aforo no ha tenido otras consecuencias para la empresa de Barcelona. Es que, desde el Consell, han reconocido que no se inició ningún otro expediente sancionador. “En materia de Juventud, porque actuaban como albergue sin cumplir las condiciones que marca la norma de 2022, se les revocó la licencia de albergue”, explicaron.
Ante la consulta de La Voz de Ibiza de si se aplicó alguna otra sanción por las irregularidades detectadas -además de explotar cientos de plazas en forma ilegal por casi una década-, la respuesta fue: “La revocación de licencia”.
Entre las irregularidades más graves -avanzadas por este medio en su momento- figuraban la venta de alcohol, la ausencia de personal cualificado como director de tiempo libre, la negativa a facilitar el registro de usuarios y la presencia mayoritaria de adultos, lo que contraviene la naturaleza de este tipo de instalaciones.
Además, se constató la promoción de fiestas, la falta de señalética en catalán, la ausencia de socorrista en la piscina y deficiencias en la información de precios, así como la existencia de elementos incompatibles con el concepto de ocio educativo.
El informe concluyó que la instalación no operaba como un albergue juvenil, lo que justificó su desinscripción del registro específico.

“Hotel encubierto”
Desde la Federación Empresarial Hotelera de Ibiza y Formentera (FEHIF) denunciaron durante años que el establecimiento funcionaba como un “hotel encubierto”, pese a estar registrado como albergue juvenil.
“Se supone que es un centro educativo, cuando en realidad es un negocio turístico más”, señalaron en su momento.
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Por eso, ante los reclamos estériles ante el Ayuntamiento de Sant Antoni, la FEHIF llevó el caso a los Tribunales, solicitando la impugnación a la concesión de la licencia de actividad al albergue.
El gerente de FEHIF, Manuel Sendino, añadió que “está en el Juzgado todavía en trámite” y que el Ayuntamiento “está revisando el asunto”.
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