El Govern balear ha abierto un expediente sancionador con una propuesta de multa de 6.000 euros por mantener confinados ejemplares de lagartija pitiusa (Podarcis pityusensis) en un refugio privado de Ibiza. La Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural ha anunciado este jueves el procedimiento al considerar que la tenencia de estos animales fuera de los programas oficiales de conservación podría constituir una infracción grave de la normativa de protección de la biodiversidad.
La investigación comenzó tras una inspección realizada el pasado 26 de abril por los agentes de Medio Ambiente del Govern en un recinto cerrado acondicionado para albergar lagartijas. Durante la visita, los funcionarios localizaron tres ejemplares, aunque uno de los responsables de las instalaciones afirmó que había un total de 18 animales.
El Servicio de Protección de Especies comprobó posteriormente que el refugio no estaba integrado en ninguno de los programas oficiales de conservación de la Dirección General de Medio Natural y Gestión Forestal. Los técnicos también determinaron que el cerramiento carecía de las garantías necesarias para evitar el acceso de serpientes invasoras.
La Conselleria sostiene que la intención de proteger a las lagartijas frente a sus depredadores no autoriza a capturarlas o mantenerlas en cautividad por iniciativa propia.
La Administración recuerda además que estas actuaciones deben desarrollarse dentro de proyectos supervisados y con las correspondientes autorizaciones.
Refugios privados y conservación de lagartijas
El expediente se produce en un contexto marcado por el debate sobre cómo proteger a esta especie. El colectivo ciudadano Sargantana Power había reclamado al Govern que regulase los refugios particulares para facilitar su conservación ante la expansión de las serpientes invasoras.
No obstante, existen proyectos de conservación desarrollados en instalaciones privadas con autorización administrativa, como el refugio de 140 metros cuadrados construido en Sant Antoni, impulsado por Redeia e IbizaPreservation y sometido a seguimiento técnico.
Asimismo, el Govern puso en funcionamiento en junio un refugio seguro en Can Marines, concebido para preservar poblaciones de lagartijas frente a las serpientes. La diferencia, según Medio Natural, radica en que la protección de especies catalogadas debe contar con supervisión administrativa y criterios científicos.
«Exigencias legales básicas»
La directora general de Medio Natural y Gestión Forestal, Anna Torres, ha señalado que hay que «ser conscientes de que la lagartija pitiusa es una especie protegida y que su conservación está sometida a las mismas exigencias legales básicas que la de otras especies emblemáticas, como el lince ibérico. No se pueden capturar linces para mantenerlos y criarlos en una finca particular. Con las lagartijas ocurre exactamente lo mismo: su protección no puede quedar al criterio individual de cada persona, sino que debe responder a programas de conservación dirigidos y supervisados por la administración».
Desde la Conselleria insisten en que el tamaño o las características de los animales no alteran las obligaciones legales. Los programas de conservación deben disponer de objetivos definidos, protocolos de manejo, controles sanitarios, seguimiento genético cuando resulte necesario y medidas que garanticen la seguridad y el bienestar de los ejemplares.
Por ello, la participación de ciudadanos, entidades e instituciones científicas debe canalizarse mediante proyectos autorizados o supervisados por la Administración competente. Esta colaboración no permite establecer recintos de captura, mantenimiento o cría sin el correspondiente control oficial.
Traslado de ejemplares y medidas provisionales
La lagartija pitiusa está catalogada como especie vulnerable en el Catálogo Balear de Especies Amenazadas y de Especial Protección, conforme al Decreto ley 1/2023, de 30 de enero, que establece medidas extraordinarias para su conservación.
Su protección también está contemplada en el Decreto 75/2005 y en la Ley 42/2007 del patrimonio natural y de la biodiversidad, que regulan la captura, posesión y transporte de especies protegidas, así como las excepciones que pueden autorizarse.
En relación con el recinto inspeccionado, el Servicio de Protección de Especies ha determinado que los animales deben ser retirados y trasladados a instalaciones que cumplan las condiciones técnicas y legales necesarias para garantizar su conservación.
Mientras se organiza ese traslado, la Dirección General de Medio Natural y Gestión Forestal ha impuesto medidas provisionales de custodia para proteger a las lagartijas, impedir la entrada de depredadores y evitar nuevas capturas, manipulaciones o incorporaciones de ejemplares sin autorización.
La Conselleria ha precisado que estas medidas son temporales y no implican la legalización del refugio privado. El expediente sancionador continuará su tramitación, con una propuesta económica de 6.000 euros por los hechos detectados durante la inspección.
Por último, el Govern ha reiterado la importancia de la colaboración ciudadana en la protección de la lagartija pitiusa y el control de las serpientes invasoras, pero insiste en que cualquier actuación que implique capturar, mantener o criar ejemplares debe ajustarse a los programas oficiales y contar con supervisión administrativa.











