La presidenta del Govern, Marga Prohens, admitió que la previsión de 50 millones de pasajeros en los aeropuertos de Baleares en 2031, recogida en el Documento de Regulación Aeroportuaria 2027-2031, es una cifra que «espanta», y reivindicó que la ley de cogestión «tiene más sentido que nunca».
Lo dijo en declaraciones a los medios tras presentar una promoción de viviendas en alquiler en Petra.
«Es una demostración más de que para el Gobierno de España, para el PSOE y para Sumar Més, los aeropuertos de Baleares son una caja registradora, una caja para recaudar y hacer negocio que menosprecia a los ciudadanos de Baleares y al Govern», afirmó.
«Enfadada, contrariada, pero no sorprendida»
Prohens se mostró «enfadada» porque el documento se conoció a través de los medios de comunicación, «contrariada» porque va en contra de la política de contención, «pero no sorprendida» porque los socialistas, siempre que gobiernan, «cuanto más mejor, cuanto más volumen mejor, y después ya cogen la pancarta».
La presidenta criticó que no se haya consultado con Baleares ni la cifra de previsión de pasajeros, ni el documento ni las ampliaciones de los aeropuertos. «Insisto, hoy se ve claro. Es una política equivocada y que va en contra de la política de contención», reiteró.
«Detrás de la pancarta, 50 millones de pasajeros»
Para Prohens, «no es de recibo» que mientras el Govern limita la capacidad de alojamiento, ha firmado un acuerdo para reducir el número de cruceristas, es la primera comunidad autónoma en prohibir nuevos pisos turísticos y la legislatura acabará con la limitación de coches en las cuatro islas, «el PSOE haga lo que siempre hace cuando gobierna».
«Detrás de la pancarta nos habla de decrecimiento, pero cuando gobierna aquí, 115.000 nuevas plazas de alquiler turístico y nada de perseguir la oferta ilegal; y en España, 50 millones de pasajeros en 2031», recalcó.
Prohens lamentó también, en referencia a la secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez, que la responsable de la política turística del Ejecutivo central sea mallorquina. «No podemos tener voz para no poner en riesgo la caja registradora de AENA», concluyó.









