La reforma del aeropuerto de Ibiza puede tener una derivada de alto valor estratégico para la isla: hacer más viable el histórico vuelo directo con Estados Unidos. La directora del aeropuerto, Marta Torres, ha asegurado este martes que le consta que existen conversaciones con compañías aéreas americanas y ha explicado que una zona no Schengen más amplia y mejor adaptada facilitaría la operativa de una ruta de estas características.
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“Los vuelos los ponen las compañías aéreas”, ha advertido Torres, para dejar claro que Aena no decide la apertura de una ruta. Pero la directora ha añadido que “se mantienen conversaciones con compañías aéreas americanas” y que existe la perspectiva de que puedan “evolucionar en positivo”. En ese marco, ha destacado que la remodelación prevista en Es Codolar propiciaría la concreción del viejo anhelo de la isla: una conexión directa con los Estados Unidos.
Una zona no Schengen más preparada
Ibiza ya dispone de operativa no Schengen, especialmente relevante desde el Brexit por el peso del tráfico británico, pero Aena defiende que la reforma permitirá ampliar, ordenar y mejorar esos espacios para gestionar con más garantías los controles que exigen los vuelos extracomunitarios.
Torres lo vinculó directamente con la posibilidad de operar una conexión con Estados Unidos. “Está claro que si no disponemos de una zona no Schengen acorde, como he dicho, será muy dificultoso gestionar el vuelo. La reforma facilitaría esta parte, hoy es más complicado”, explicó durante la rueda de prensa.
La directora añadió que el caso de Estados Unidos exige una operativa todavía más compleja que la de Reino Unido, por los permisos, revisiones y controles adicionales que requiere ese mercado, por lo que «disponer de esa zona será muy positivo”, afirmó.
Delta y las conversaciones del Consell
Hace dos meses y medio, el director insular de Turismo, Juan Miguel Costa, confirmó a La Voz de Ibiza que el Consell mantenía contactos con varias aerolíneas para intentar abrir una conexión directa entre Ibiza y Estados Unidos, aunque admitía que la operación no sería viable esta temporada y que seguía sin acuerdos cerrados.
Entonces, Costa señaló que Delta era la compañía más interesada y explicó que se habían producido reuniones recientes junto a Aena para analizar requisitos técnicos, posibles incentivos y condiciones operativas. La ruta se enmarcaba en un objetivo que el Consell persigue desde hace años: abrir una puerta directa al mercado estadounidense, considerado estratégico por su capacidad de gasto y por su potencial para reforzar un turismo de mayor valor.
El principal obstáculo, según se explicó en aquel momento, no era solo el interés comercial, sino la viabilidad operativa: disponibilidad de aviones, rentabilidad mínima, estrategia global de las compañías y posibilidad de sostener un mínimo de frecuencias semanales. Ahora, Aena añade otro elemento al tablero: la infraestructura aeroportuaria.
La zona no Schengen es precisamente uno de los puntos centrales de la reforma defendida por Aena. El proyecto prevé reorganizar los flujos de pasajeros que requieren controles de pasaportes y habilitar un nuevo dique para vuelos extracomunitarios, con espacios diferenciados y una operativa más ordenada.
Ese cambio no se plantea únicamente por un eventual vuelo con Estados Unidos, sino por la necesidad de adaptar el aeropuerto a nuevas exigencias europeas de seguridad y al tráfico no Schengen ya existente, especialmente el británico.
Del debate sobre la capacidad al debate sobre la conectividad
La referencia a Estados Unidos introduce un ángulo distinto en el debate sobre la reforma del aeropuerto de Ibiza. Hasta ahora, la discusión política se había centrado en si la actuación de Aena supone o no una ampliación de capacidad, en el incremento de superficie previsto en el documento previo, en las nuevas puertas de embarque y en el impacto que podría tener sobre la presión turística.
Aena ha defendido este martes que la actuación no busca aumentar pasajeros, sino modernizar una infraestructura cuya última gran remodelación se desarrolló entre 2008 y 2013. En esa explicación, la mejora de la zona no Schengen aparece como una pieza técnica: más espacio, controles mejor organizados y una operativa más preparada para vuelos extracomunitarios.
Para Ibiza, sin embargo, esa pieza técnica tiene una lectura estratégica. Si el aeropuerto puede gestionar con más facilidad rutas internacionales de mayor complejidad, el sueño del vuelo directo con Estados Unidos deja de depender solo de las aerolíneas y pasa a tener también una condición aeroportuaria más clara.













