El edificio okupado de Punta Xinxó, en Cala de Bou, encara su decimoséptimo año en esta situación con un agravamiento notable. Vecinos y comerciantes del entorno aseguran a La Voz de Ibiza que la entrada de nuevas personas al inmueble se ha disparado por la falta de seguridad perimetral y advierten de un efecto llamada que ya impacta en negocios, viviendas y hoteles cercanos en el municipio de Sant Josep. La denuncia llega mientras la Justicia tramita un posible desalojo cautelar del edificio.
La falta de vigilancia dispara los accesos
La principal queja gira en torno al control del recinto. Según los testimonios recogidos sobre el terreno, en los últimos meses ha entrado mucha más gente al edificio precisamente porque no había seguridad alguna para impedir el paso. El resultado, sostienen, ha sido una entrada continua de nuevos ocupantes a la estructura inacabada que se levanta en primera línea de la bahía de Portmany.
Quejas de turistas y comerciantes
Los hoteles de cuatro estrellas premium del entorno acumulan quejas de clientes incómodos por la presencia del inmueble y por lo que ocurre en sus inmediaciones. Los comerciantes del entorno aseguran que la situación está dañando la convivencia vecinal y la actividad económica en plena temporada turística, justo en uno de los enclaves más visibles de Sant Josep.
Vivienda imposible y sueldos cortos
Quienes conocen el día a día de Cala de Bou estiman que cerca del 50% de los okupas son trabajadores que han llegado a Ibiza con la intención de ganarse la vida y se han topado con un mercado de alquileres inabordable. Hablan de habitaciones de entre 800 y 900 euros, una factura imposible de afrontar para quien cobra sueldos de 1.200 o 1.300 euros al mes. El encarecimiento de la vivienda, aseguran, empuja a parte de la plantilla turística de la isla hacia inmuebles como este.
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Personas sin regularizar y robos en aumento
El otro 50%, según las mismas fuentes, lo conforman personas sin empleo y no regularizadas. La queja vecinal apunta a que ni el propio Ayuntamiento dispone de un censo fiable de quiénes residen en el inmueble ni de cómo se mueven. En paralelo, denuncian un repunte de robos en comercios, viviendas y vehículos en la zona, hasta el punto de que ya no se atreven a dejar nada en el interior de los coches. Reclaman a las autoridades que regularicen la situación de quienes viven allí para saber, al menos, con quién comparten barrio.

El desalojo cautelar ya está en marcha
El malestar vecinal coincide con un movimiento decisivo en sede judicial. El Juzgado de Instrucción número 4 de Ibiza dio el primer paso para acordar el desalojo cautelar del edificio tras una solicitud de la propiedad, que alega el “alto riesgo” que supone que haya personas residiendo en una obra inacabada y sin servicios mínimos de habitabilidad, según ha venido informando La Voz de Ibiza. El magistrado dictó una providencia el 5 de diciembre de 2025 en la que remite la petición al Ministerio Fiscal para que se pronuncie sobre la idoneidad de la medida. La causa se enmarca en un procedimiento por presunto delito leve de usurpación. Junto al desalojo, la propietaria solicita reparar el vallado perimetral forzado para acceder al recinto y evitar nuevas entradas.
Una licencia de 2006 que nunca despegó
El bloqueo de Punta Xinxó arrastra casi dos décadas. En 2006, el Ayuntamiento de Sant Josep otorgó la licencia de obra del hotel Bahía del Mediterráneo, un cuatro estrellas con más de 250 habitaciones promovido por la mercantil Cala Xinxó S.L., que llegó a plantear su ampliación a cinco estrellas durante la ejecución. La crisis financiera de 2008 truncó los planes y en 2010 los trabajos quedaron paralizados por falta de financiación. Desde entonces, la estructura derivó en saqueos, vandalismo y, a partir de 2020, en un auténtico chabolismo vertical. La Policía Local cifró en 87 los residentes y 54 los núcleos familiares en mayo de 2025, según los datos manejados por el propio Consistorio.
La pelota, en la propiedad y el Ayuntamiento
El reclamo desde Cala de Bou apunta en dos direcciones: la propiedad y el Ayuntamiento de Sant Josep. Vecinos y comerciantes piden un acuerdo entre ambas partes que ponga fin a la degradación. La promotora mantiene además un pulso jurídico paralelo: defiende que la modificación de la licencia de 2006 quedó concedida por silencio administrativo positivo y ha comunicado formalmente al Consistorio el inicio de los trabajos para retomar el proyecto hotelero, ahora como cinco estrellas. El Consistorio, por su parte, había orientado el expediente hacia la demolición de la estructura.
Un símbolo del urbanismo fallido
Mientras los frentes judicial y administrativo siguen abiertos, Punta Xinxó continúa siendo el mayor símbolo del urbanismo fallido en la bahía de Portmany: una construcción inacabada convertida en chabolismo vertical que arrastra 17 años sin resolverse y cuya okupación, lejos de menguar, vuelve a crecer al ritmo de cada temporada turística en Ibiza.
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