La villa de lujo de Sant Josep, objeto de un proyecto de demolición del Ayuntamiento por realizar obras ilegales e ilegalizables y que lleva siete años ignorando una sentencia judicial, se comercializa en el mercado vacacional a 5.657 euros por noche. El anuncio se encuentra publicado en el sitio Ibiza Villa, una agencia inmobiliaria fundada en 1998.
Tal como avanzara La Voz de Ibiza, la propiedad lleva siete años sin dar cumplimiento a una sentencia judicial que ordenó la demolición de dos de sus edificaciones. Ahora, el Ayuntamiento de Sant Josep acaba de aprobar inicialmente el proyecto de derribo para ejecutarlo de manera subsidiaria —es decir, con cargo a la propietaria— después de que la resolución del Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares (TSJIB) de 2019 no fuera atendida voluntariamente pese a los expedientes y requerimientos municipales acumulados durante todos estos años.
La finca en cuestión es Sa Claror, situada en el paraje Recó de sa Torre, polígono 23, parcela 143 de Sant Josep de sa Talaia.
La referencia catastral de la parcela –07048A02300143- figura de manera idéntica en el proyecto de derribo aprobado por el Ayuntamiento, en el Catastro y en el Registro de Turismo del Consell de Ibiza, donde la villa está inscrita como Vivienda de uso turístico con el número ET0351E, bajo el nombre comercial Villa Sa Claror, con 12 plazas autorizadas.

Una villa de ensueño a precio de exclusividad
La agencia que gestiona el alquiler describe Villa Sa Claror como una «propiedad exclusiva de lujo» situada a dos minutos del pueblo de Sant Josep, a diez minutos de las playas más cercanas —Cala Tarida, Cala Bassa y Cala Conta— y a quince minutos de Ibiza ciudad.

Se presenta con arquitectura totalmente minimalista, materiales de primera calidad, decoración de ensueño y un sistema de iluminación y domótica único. Alquilar la villa durante una semana tiene un coste de unos 40.000 euros.
La finca ocupa una superficie privada de 22.500 metros cuadrados, totalmente vallada con portón automatizado y cámaras de seguridad. Los jardines mediterráneos incluyen árboles frutales y cactus.
La terraza exterior ocupa 2.000 metros cuadrados continuos sin desniveles, con zona de comedor exterior preparada para 30 comensales, gran barbacoa, zona de bar y varias áreas chill-out.
La propiedad cuenta con dos piscinas. La principal es una piscina infinita de 18 por 3 metros con vistas a la bahía de Sant Antoni y sus atardeceres. La segunda, en la parte trasera, es una piscina para niños con cascada de cinco alturas y minipiscinas, iluminada con fibra óptica de ocho colores cambiantes.
La villa incorpora además un equipo de sonido exterior con cuatro altavoces empotrados en el suelo de la zona de piscina, elevables mediante domótica.
La distribución interior se divide en dos niveles. El primero, de 450 metros cuadrados, incluye en planta baja un gran salón-comedor, cocina independiente totalmente equipada, aseo de cortesía y tres habitaciones con baño privado, cerradura con clave y caja fuerte.

En la planta superior, una suite principal de 90 metros cuadrados con cama king size, baño de 30 metros cuadrados con jacuzzi de 2×2 con televisión, zona de ducha separada, gran vestidor y dos terrazas.
El segundo nivel, de 430 metros cuadrados, dispone de salón-comedor con cocina, dos dormitorios con baño y sala de gimnasio con spa y sauna, y wifi por satélite en toda la propiedad.
En total, seis habitaciones y capacidad para doce huéspedes, a 5.657 euros la noche durante toda la temporada 2026, con el calendario de disponibilidad abierto al menos hasta septiembre de 2027.


Los 325 metros cuadrados que hay que demoler
El contraste con el lujo descrito es llamativo: dentro de esa misma finca, el Ayuntamiento de Sant Josep tiene aprobado inicialmente desde el pasado 16 de junio un proyecto de derribo para demoler de manera subsidiaria dos edificaciones ilegales de 325 metros cuadrados en total.
La resolución fue publicada el sábado en el Boletín Oficial de las Islas Baleares, firmada por el alcalde Vicente Roig Tur.
Según el proyecto técnico, al que ha tenido acceso La Voz de Ibiza, las construcciones datan de 2010 y fueron ejecutadas sin licencia municipal.
La primera es un anexo de unos 60 metros cuadrados de estructura de bloque, situado a más de 90 metros del núcleo principal de la vivienda.
La segunda, de mayor entidad y clasificada con uso de vivienda, tiene unos 265 metros cuadrados de estructura metálica y de hormigón, y fue construida adosada a uno de los muros de la piscina, aprovechando ese elemento constructivo preexistente y el desnivel del terreno para situarse por debajo del nivel de la terraza principal.

Ambas han sido declaradas ilegalizables. El presupuesto de las obras de demolición asciende a 142.639,99 euros, con cargo a la propietaria, Celia Pérez Velado.
Siete años sin ejecutar la sentencia
El origen de la orden de derribo se remonta a las construcciones ilegales levantadas en 2010. La sentencia 211/2019 del TSJIB ordenó el restablecimiento de la legalidad urbanística hace ya siete años.
Tras numerosas alegaciones y recursos presentados por la propietaria, el Ayuntamiento encargó en 2025 la redacción del proyecto técnico, sellado el 17 de junio de 2026. El periodo de información pública de quince días abierto tras la publicación en el BOIB es el paso previo a la licitación y posterior ejecución del derribo.




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