Vertidos con apariencia de aguas fecales, fuertes olores, acumulación de materia orgánica y fincas en las que se amontonan escombros, electrodomésticos, motocicletas, bicicletas, maderas y basura. El estado de ses Feixes des Prat de ses Mongesvuelve a quedar bajo la lupa, esta vez no solo por las imágenes de botellas, latas, bolsas y agua estancada que se acumulan en sus canales, sino por dos denuncias formales presentadas ante el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil.
Los vecinos alertan, por un lado, de presuntos vertidos de aguas fecales y, por otro, de la existencia de fincas utilizadas como auténticos vertederos, con escombros, electrodomésticos, motocicletas, bicicletas, maderas y basura, según consta en las denuncias que obran en poder de La Voz de Ibiza.
Las presentaciones fueron realizadas con apenas una semana de diferencia durante el pasado mes de febrero. Ana Lledó, una de las vecinas que las impulsó, ha explicado a este medio que desde la Guardia Civil les han comunicado que fueron admitidas, que los agentes realizaron una inspección de la zona y que posteriormente trasladaron las actuaciones al Ayuntamiento de Ibiza. En tanto, desde el consistorio no respondieron los requerimientos de este medio.
«Fuerte olor persistente» y vertidos con apariencia fecal
La primera denuncia está fechada el 16 de febrero y lleva por asunto «denuncia por presunto delito medioambiental y vertidos de aguas fecales en espacio protegido». En ella, la asociación sostiene que los hechos podrían constituir una infracción administrativa grave y/o un delito contra el medio ambiente, aunque será la investigación la que deberá determinar la naturaleza y el origen de los posibles vertidos.

El documento detalla qué habían observado los vecinos. Habla de «fuerte olor persistente compatible con aguas residuales», «presencia visible de vertidos con apariencia de aguas fecales» y «acumulación de materia orgánica y posible contaminación de láminas de agua y suelo». Todo acompañado con una serie de imágenes como documento visual.
La asociación advertía además de un posible riesgo para la fauna, la flora y la salubridad pública y destacaba el valor ecológico y ambiental del enclave y las posibles consecuencias de la contaminación sobre el equilibrio del humedal.
Ante esta situación, los vecinos solicitaron al SEPRONA una inspección urgente y una toma de muestras, la identificación del origen de los vertidos, la determinación de los posibles responsables y la adopción de medidas cautelares para hacer cesar la contaminación.
La denuncia iba incluso un paso más allá: reclamaba que las actuaciones fueran trasladadas al Ministerio Fiscal si los hechos investigados pudieran revestir carácter delictivo.
Un análisis del agua realizado en 2019
Los vecinos también aportaron como antecedente documentación sobre muestras de aguas residuales tomadas en diferentes puntos desde 2019, algo que hicieron constar expresamente en la denuncia presentada este año.
Entre esa documentación figura un análisis realizado el 2 de julio de 2019 sobre una muestra recogida en una acequia de Talamanca. El informe del laboratorio Dr. Marí refleja más de 10.000 UFC/100 ml de bacterias coliformes, 10.000 UFC/100 ml de Escherichia coli y 1.200 UFC/100 ml de enterococos, además de un recuento de colonias a 22 grados superior a 10.000 UFC/ml.

Según el propio informe, la muestra procede de una acequia, se tomó en un vaso y la toma no fue realizada por el laboratorio.
Lo más significativo es la presencia de E. coli y enterococos, microorganismos utilizados como indicadores de contaminación fecal: se detecta una carga microbiológica muy importante en la muestra analizada.
No obstante, los resultados tienen siete años de antigüedad, por lo que no permiten establecer por sí mismos cuál es la situación actual del agua ni determinar el origen de aquella contaminación. Constituyen, sin embargo, parte de los antecedentes que los vecinos han entregado junto a su denuncia sobre la situación de ses Feixes.
De electrodomésticos a motocicletas: la segunda denuncia
Solo una semana después, el 23 de febrero, la Asociación de Vecinos de Talamanca y sus Zonas volvió a dirigirse al SEPRONA. Esta vez, el motivo era diferente: la existencia de vertidos de residuos en parcelas situadas dentro del Prat de ses Monges.
La enumeración incluida en la denuncia muestra la magnitud de lo observado por los vecinos: «Vertidos de residuos de todo tipo, escombros, electrodomésticos, motocicletas, bicicletas, maderas, basuras, carritos, etc.».

No denunciaban únicamente el impacto visual de esas acumulaciones. El escrito advertía de «daños apreciables al entorno», con afecciones sobre la vegetación, los cauces y la fauna, y señalaba expresamente otro peligro: el «riesgo de incendio».
Respecto de la autoría, el documento señala como posibles responsables a personas que, según la asociación, ocupan esas fincas y a sus propietarios.
La asociación acompañó la denuncia de material fotográfico, coordenadas y localizaciones y reclamó al SEPRONA que inspeccionara la zona, investigara los hechos y, en su caso, adoptara las medidas sancionadoras y de restauración ambiental correspondientes.

Dos denuncias distintas que terminan dibujando un mismo escenario en uno de los enclaves más singulares de Ibiza: por un lado, la sospecha de vertidos de aguas fecales; por otro, parcelas en las que los vecinos aseguran que se acumulan residuos de toda clase.
La Guardia Civil ya ha inspeccionado la zona y, según ha comunicado a los denunciantes, las actuaciones han sido trasladadas al Ayuntamiento de Ibiza.











