El desalojo de Casa Lola todavía no tiene fecha, pero algunos de sus residentes ya han comenzado a salir. Y no todos parecen irse demasiado lejos. Vecinos de la zona aseguran que varias personas se están trasladando a una propiedad situada justo enfrente, a escasos metros del asentamiento sobre el que pesa la orden judicial de desalojo.
La Voz de Ibiza se ha desplazado hasta el lugar después de recibir el aviso vecinal y ha podido comprobar la presencia de una caravana y una vivienda parcialmente en obras. Durante la visita también se observó a personas procedentes de Casa Lola acercarse hasta allí.
La situación ha generado inquietud entre quienes viven en los alrededores, que temen que la salida de las cerca de 200 personas que residen en Casa Lola pueda derivar en su instalación en otras propiedades de la zona.
Justo enfrente de Casa Lola
Fueron los vecinos quienes alertaron a este periódico. Prefirieron no realizar declaraciones públicas, pero señalaron que algunos residentes estaban llevando sus pertenencias al solar ubicado frente a Casa Lola.
Cuando La Voz de Ibiza llegó, el acceso estaba abierto. En el interior se encontraba una caravana, además de una construcción que se encuentra parcialmente en obras.
Poco después apareció un joven en un vehículo negro. Entró en el recinto y, antes de marcharse este periódico del lugar, cerró la puerta con un candado.
También se vio a personas que habían salido de Casa Lola acercarse hasta ese punto.
Hay, sin embargo, una cuestión que todavía no ha podido aclararse: en qué condiciones están accediendo al lugar.
La Voz de Ibiza no ha podido determinar quién es el propietario ni si quienes llegan desde Casa Lola cuentan con algún tipo de autorización para permanecer allí. Tampoco existen elementos suficientes para afirmar que se haya producido una ocupación ilegal.
¿Ocupación o un lugar cedido?
La escena observada plantea precisamente esa incógnita.
La llegada del joven que accedió al recinto coincidió con la presencia de personas procedentes de Casa Lola. La impresión sobre el terreno fue que estaba facilitando el acceso al lugar, aunque este periódico no ha podido comprobar que exista ningún acuerdo entre ellos.
La Voz de Ibiza intentó hablar con él, pero no atendió las preguntas y entró en la propiedad antes de cerrar el acceso.
Por eso, tampoco puede determinarse si existe algún tipo de cesión, alquiler o contraprestación económica. Lo único que puede constatarse es que personas procedentes de Casa Lola están acudiendo a este espacio situado a pocos metros.
Los vecinos empiezan a proteger sus propiedades
La incertidumbre sobre el destino de quienes abandonen Casa Lola está teniendo ya consecuencias entre los residentes de los alrededores.
Algunos propietarios han comenzado a colocar carteles en sus fincas ante el temor de que puedan producirse nuevas ocupaciones cuando avance la salida del asentamiento.
La preocupación no es menor teniendo en cuenta la dimensión de Casa Lola, donde han llegado a residir cerca de 200 personas. La pregunta que se hacen ahora en la zona no es únicamente cuándo se ejecutará el desalojo, sino adónde irán quienes tengan que abandonar el recinto.

Algunos ya se marchan voluntariamente
Las primeras salidas se producen después de que la Guardia Civil advirtiera a los residentes de que el desalojo es inminente. Los agentes no les comunicaron una fecha concreta y el cuerpo ha descartado que el operativo vaya a realizarse el 6 de octubre, como había comenzado a circular dentro de Casa Lola.
Los ocupantes han solicitado al menos 15 días de margen, mientras la Guardia Civil continúa preparando el dispositivo para ejecutar la orden del Juzgado de Instrucción número 2 de Ibiza.
Pero algunos no han esperado. Ya están saliendo voluntariamente de Casa Lola y, al menos en algunos casos, su siguiente destino podría encontrarse apenas al otro lado de la calle.










