El proyecto del barrio de viviendas públicas de ca n’Escandell en Ibiza nació con la promesa de convertirse en uno de los principales desarrollos para aliviar la crisis de vivienda de la isla, pero el paso del tiempo ha ido revelando un escenario muy distinto: retrasos administrativos, tramitaciones a diferentes velocidades y un modelo urbanístico que, según expertos, desaprovecha suelo público en plena emergencia habitacional.
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El desarrollo impulsado por SEPES -ahora denominado Casa 47-, en un solar de más de 17 hectáreas, prevé la construcción de 532 viviendas públicas, una cifra que distintos análisis llevados adelante por La Voz de Ibiza han puesto en cuestión al considerar que el terreno permitiría levantar muchas más viviendas sin necesidad de ampliar el suelo urbanizable.
En concreto, aplicando el parámetro de incremento de densidad previsto en el Decreto Ley 6/2023 de medidas urgentes en materia de vivienda, convertido después en Ley 3/2024, el número de viviendas podría aumentar en al menos 354 pisos adicionales, lo que elevaría el total hasta 886 viviendas en el mismo ámbito urbanístico.
Además, otro de los escenarios analizados plantea que, si se hubiera utilizado también la superficie reservada para el parque previsto dentro del sector —reubicando esa zona verde en otro emplazamiento—, el potencial edificatorio del ámbito podría haber permitido alcanzar varios miles de viviendas más, con estimaciones que apuntan a hasta 3.500 pisos adicionales en el conjunto del desarrollo.
Por eso, el debate ha terminado convirtiendo el proyecto en símbolo de una oportunidad perdida para aumentar el parque de vivienda asequible en la isla.
Un proyecto trozado entre tres administraciones
El barrio de ca n’Escandell se desarrolla a través de la intervención de tres administraciones distintas: el Gobierno central, el Govern balear y el Ayuntamiento de Ibiza. Cada una tramita distintas parcelas o manzanas del sector, lo que ha provocado que el proyecto avance a ritmos diferentes.
Esta situación quedó reflejada cuando se conoció que algunas parcelas avanzaban con proyectos técnicos adjudicados mientras otras permanecían bloqueadas en fases iniciales, rompiendo la idea planteada desde Casa 47 de que el nuevo barrio de vivienda pública se desarrollara de forma simultánea.
Además, el Ayuntamiento activó el proceso de cesión de la parcela 10 del sector, un movimiento que buscaba impulsar nuevas promociones de vivienda pública dentro del desarrollo urbanístico.
El misterioso retraso en una de las manzanas
Uno de los episodios que alimentó las dudas sobre la gestión del proyecto fue el retraso en la resolución de uno de los concursos de arquitectura para el desarrollo de una de las manzanas del barrio.
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Según avanzó La Voz de Ibiza, el concurso se cerró en agosto, pero meses después todavía no se había anunciado el ganador, una situación que alimentó las incógnitas sobre los motivos del retraso en una isla marcada por la falta de vivienda.
Este tipo de demoras se suman a un calendario que ya de por sí es largo: los primeros pisos del barrio no se entregarían antes de 2028, según los plazos estimados del desarrollo.
El debate urbanístico: más viviendas en el mismo suelo
Más allá de los retrasos administrativos, el mayor foco de debate ha sido el modelo urbanístico elegido para el desarrollo del sector.
Un análisis urbanístico difundido por este medio concluye que, aplicando las medidas excepcionales aprobadas por el Govern balear para incrementar densidades en situaciones de emergencia habitacional, se podrían construir al menos 354 viviendas adicionales en el mismo suelo.
Esa posibilidad implicaría aumentar en más de un 60 % el número de viviendas previstas en el proyecto, una opción que finalmente no se contempló en el diseño urbanístico del barrio.
La imposibilidad de acogerse al parámetro que establece una mayor densidad en la construcción ha limitado el aprovechamiento del sector, según la documentación urbanística y la explicación oficial trasladada a La Voz de Ibiza.
El propio decreto autonómico, convertido luego en la Ley 3/2024, es claro: “La densidad máxima será de una vivienda por cada 60 m² de superficie edificable residencial de la parcela permitida por el planeamiento. Este parámetro prevalecerá sobre cualquier otro establecido en el planeamiento municipal”.
Sin embargo, en el Plan especial y Proyecto de urbanización de Ca n’Escandell se fija “una densidad de viviendas de 38 viviendas/Ha”, una cifra que, en la práctica, ha condicionado el número final de inmuebles proyectados.
La Conselleria de Vivienda del Govern balear ha explicado a este medio que el motivo por el que no se aplica el Decreto Ley 6/2023 radica en la situación urbanística de la calificación del suelo.
Según la respuesta oficial, “el Decreto Ley 6/2023 solo es aplicable en los suelos urbanos clasificados como tales en la fecha de entrada en vigor del decreto ley (octubre 2023). Ca n’Escandell no será suelo urbano hasta que no se recepcionen las obras de urbanización (viales, aceras, servicios urbanos..etc), por lo que no entra dentro del ámbito de aplicación de las medidas de la Ley 3/2024”.
Es decir, al no tener aún la condición formal de suelo urbano en octubre de 2023, el sector quedó fuera del paraguas normativo que permitía incrementar la densidad residencial, pese a tratarse de un proyecto concebido para dar respuesta a la emergencia habitacional.
“Un desperdicio”
El presidente del Consell de Ibiza, Vicent Marí, se plantó contra este despilfarro y defendió la necesidad de aumentar densidades, revisar planeamientos heredados y dejar de desaprovechar suelo público en plena crisis habitacional.
En esa línea, sostuvo que “desperdiciar terreno en Ibiza ahora es un contrasentido”, una frase que reforzó el argumentario de quienes ven en el proyecto una oportunidad perdida para haber levantado más vivienda pública en uno de los mayores ámbitos de desarrollo residencial de la ciudad.
Las críticas al proyecto han llegado también desde el ámbito técnico. El experto en derecho inmobiliario y promotor Germán Rocha Bentancur calificó el planteamiento urbanístico del sector como “un desperdicio absoluto”, al considerar que se ha desaprovechado una oportunidad para aumentar el parque de vivienda pública en Ibiza.
El análisis apunta a que, en una isla donde el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas sociales y económicos, el suelo público disponible debería haberse utilizado con mayor intensidad edificatoria.
En la misma línea se pronunció Lluís Oliva, presidente de la demarcación de Ibiza y Formentera del Colegio Oficial de Arquitectos de Baleares, quien lamentó que el desarrollo no haya aprovechado la posibilidad de incrementar la densidad de viviendas en el sector.
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Para Oliva, el caso de Ca n’Escandell refleja el debate de fondo sobre cómo utilizar el suelo público en una isla con una presión inmobiliaria extrema y una creciente demanda de vivienda asequible.
La decisión política que cerró el debate
Pese a las críticas, las administraciones implicadas descartaron finalmente modificar el desarrollo para aumentar el número de viviendas previstas.
Tal como publicó La Voz de Ibiza, PP y PSOE terminaron avalando el diseño urbanístico inicial de ca n’Escandell, lo que supone mantener el proyecto con 532 viviendas públicas y renunciar a las propuestas que planteaban incrementar la densidad edificatoria en el sector.
El símbolo de la crisis de vivienda en Ibiza
Mientras avanzan lentamente los trámites administrativos, el proyecto de ca n’Escandell se ha convertido en un ejemplo del complejo escenario de la vivienda en la isla: una fuerte demanda, suelo limitado y decisiones urbanísticas que generan debate sobre cómo aprovechar cada oportunidad disponible.
En una Ibiza marcada por la escasez de vivienda asequible, el mayor barrio de VPO proyectado en la ciudad avanza entre retrasos y polémicas, mientras el debate sobre cuántas viviendas podrían haberse construido realmente en ese suelo sigue abierto.
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