La Comisión de Ordenación Turística del Consell de Ibiza se reúne este jueves a las nueve de la mañana y los vecinos de Illa Plana estarán pendientes del encuentro: se trata del órgano que debe resolver la revisión del informe que hizo posible la reforma del Hotel Ibiza Corso, un pronunciamiento que llevaba meses aplazado y que la oposición y los vecinos venían reclamando. La reunión se concretará una semana después de que el BOIB publicara la declaración de zonas turísticas saturadas y de reconversión del municipio de Ibiza, la nueva vía que se le abre al proyecto.
Qué tiene que decidir
El documento sometido a revisión es el informe favorable que el Consell emitió el 13 de octubre de 2025. No es un trámite menor: el artículo 7 de la Ley 2/2020 —la vía excepcional nacida en la pandemia por la que se tramitó la ampliación— exigía ese informe como requisito previo, preceptivo y vinculante. Sin él, el Ayuntamiento no podía otorgar la licencia.
Dos vecinas recurrentes pidieron su revocación al sostener que se emitió sobre datos que no se correspondían con la realidad. Y el propio expediente les dio parte de la razón: en julio, los servicios técnicos municipales reconocieron que el proyecto supera el límite del 15 % de incremento de ocupación que aquel régimen exigía, un extremo que el Consell acogió de forma provisional y calificó de insubsanable.
Un pronunciamiento que llevaba meses esperando
El Servicio de Ordenación Turística emitió su informe-propuesta el 28 de julio, pero aplazó la decisión de fondo hasta completar la instrucción. Desde entonces se dio audiencia a la promotora, se requirió información al Ayuntamiento —que en agosto remitió un informe sosteniendo que la antigua licencia de sala de baile de 1997 amparaba una actividad autónoma y abierta al público, una de las varias versiones que el Consistorio ha ido sosteniendo— y se abrió un trámite adicional en el que los recurrentes presentaron alegaciones a mediados de septiembre.
La decisión, sin embargo, no llegaba. En el pleno del Consell del 25 de septiembre, la portavoz socialista Elena López Bonnet reclamó expresamente que se aclarase cuándo iba a convocarse la comisión, que consideró «esencial». El conseller Mariano Juan no respondió a esa cuestión y se limitó a anunciar que el asunto se trataría «seguramente en una comisión específica».
El calendario
La convocatoria llega ahora, y lo hace justo después de un hito que afecta al mismo expediente. El 15 de octubre, el Boletín Oficial de las Illes Balears publicó la declaración de zonas turísticas saturadas y de reconversión de Ibiza, que incluye el ámbito donde se levanta el hotel.
Esa declaración tiene un efecto directo sobre el Corso: reactiva en su entorno el régimen extraordinario de mejora de establecimientos turísticos de la disposición adicional cuarta de la ley turística, la única vía que le quedaba para volver a solicitar su ampliación una vez derogado el artículo 7 de la Ley 2/2020. Desde el propio Consell se había advertido, antes de la aprobación, de que el hotel podría cambiar su proyecto para adaptarlo a los nuevos condicionantes de las zonas maduras.
Qué cambiaría con la nueva vía
Las reglas de ese nuevo camino, sin embargo, no son las mismas. El tope de ampliación baja del 15 % al 10 % de lo legalmente construido, aunque la norma permite elevarlo hasta el 20 % por acuerdo del Pleno del Ayuntamiento. Aparece además un peaje que la vía anterior no contemplaba: el 5 % del presupuesto de ejecución material de la parte que exceda lo legalmente construido, destinado a mejorar el entorno turístico del municipio. Y las solicitudes deben presentarse antes del 1 de junio de 2029.
Hay un detalle que conecta esa vía con la reunión de este jueves: acogerse a ella exigiría un informe insular nuevo. El favorable de octubre de 2025 —precisamente el que ahora se revisa— no serviría, por haberse emitido al amparo de una norma hoy derogada.
A cambio, el nuevo régimen levanta el obstáculo que tumbó la ampliación en 2023, cuando el Ayuntamiento denegó una solicitud porque la situación de inadecuación del edificio «no permite la posibilidad de ampliación». La disposición adicional cuarta deja sin efecto esas limitaciones e incorpora al planeamiento, como edificios adecuados, a los establecimientos que ejecuten obras por esa vía.
Lo que dice el acuerdo sobre esa zona
Hay, además, un matiz del propio acuerdo publicado. Al declarar la subzona 1.2 (Platja d’en Bossa), el texto funda la necesidad de reconversión en «la obsolescencia de determinadas infraestructuras turísticas y de playa y en el envejecimiento de parte de la planta de alojamiento». Al declarar la subzona 1.3 (Talamanca), en la que se integra s’Illa Plana, la funda en «la obsolescencia y el deterioro de determinadas infraestructuras de playa, paseo, espacio público y aparcamiento», sin mencionar la planta hotelera.
Sin embargo, el Consell ha aclarado a La Voz de Ibiza que ese diagnóstico distinto no reduce el efecto de la declaración, ya que, a efectos prácticos, «no hay diferencias entre zonas»: el régimen de mejora se activa por estar en zona declarada, con independencia de los motivos que llevaron a declararla.
El muro que la nueva vía no mueve
Queda, con todo, la cuestión que más preocupa al barrio, y sobre la que el propio Consell ya se pronunció. Interpelado en el pleno sobre si la declaración abría una puerta para desbloquear la licencia, Mariano Juan respondió que «no cambia el régimen de usos» y que, por tanto, «si no se podía hacer una discoteca antes, no se podrá hacer una discoteca ahora». Tampoco cambia, añadió, el régimen de la oferta complementaria: «Si antes no se podía abrir al público una actividad complementaria allí dentro, ahora tampoco se puede abrir al público».
El Plan General de 2023 prohíbe implantar nuevas salas de fiesta, discotecas y salas de baile «y similares» en todo el término municipal, y la posición del Consell es que el régimen extraordinario no toca esa prohibición.











