Santiago García Ramón es desde este mes de junio el nuevo gerente de la Federación Empresarial Hotelera de Ibiza y Formentera (FEHIF), la patronal que agrupa a la práctica totalidad de los establecimientos de alojamiento de las dos islas. Procedente de la Asociación Hotelera de Sant Antoni, llega para sustituir a Manuel Sendino, que se jubila tras cerca de 30 años al frente de la gerencia. No es un cambio de nombre: «Es un cambio de etapa», asegura García Ramón.
El relevo coincide con una reforma interna que ya venía gestándose. La sede se ha renovado por completo para hacerla más funcional —el día 1 el equipo empezó a trabajar en las nuevas instalaciones—, se ha rehecho la web y, sobre todo, se ha decidido apostar por la comunicación, que García Ramón identifica como «una asignatura pendiente» de la organización. La federación, recuerda, tiene mucho que decir por el peso económico de sus asociados.
La Voz de Ibiza habló con él para repasar el momento del sector: una temporada que arranca con buenas cifras pero con señales de ralentización en las reservas —Ibiza se consolida como destino de fin de semana y depende cada vez más del cliente extranjero—, el debate de fondo sobre la saturación y la vivienda de los trabajadores. Su diagnóstico sobre el modelo es claro: «El número de plazas no se ha planteado».
— ¿Cómo se vive este recambio en la gerencia de la federación?
— Es un cambio de etapa, seguro. Más allá de que el señor Sendino llevaba tiempo en estas funciones, la decisión va unida a una serie de actuaciones que se han llevado a cabo desde la federación para modernizar su estructura y su funcionamiento.
— ¿En qué ha consistido esa modernización?
— Ya desde estos dos últimos años se ha intentado mejorar en temas de comunicación, que es una asignatura pendiente que tiene la federación hotelera y donde vamos a hacer bastante hincapié. Después también se tomó la decisión de renovar las instalaciones, con una reforma integral de la sede para que sea más funcional. El día 1 empezamos a trabajar en la nueva sede. Y otras actuaciones, como la página web. Todo lo demás, la relación con los socios, el suministro de información, el asesoramiento, sigue como hasta la fecha. Esa es la cara quizá no tan visible de lo que hace la federación.
— Cuando habla de desafíos en la comunicación, ¿se refiere a la opinión pública o también a la interna con los asociados?
— Los asociados de la federación son, la mayoría, personas que están en Ibiza y Formentera. Parte de su percepción se configura en lo que ven y leen en los medios de comunicación. Por tanto, que la presencia de la federación en los medios sea mayor es importante de cara al público en general y también para que así lo perciban los asociados. La federación tiene bastante que decir en muchos temas y su opinión es relevante por el peso económico de las empresas asociadas en Ibiza y Formentera.
Optimismo para el verano
— ¿Cómo vienen las previsiones para la temporada en reservas y ocupación?
— Lo que hemos venido notando, y pensamos que tiene que ver con el contexto internacional, es una cierta ralentización en la entrada de reservas. Menos antelación, mucho de última hora, y estancias más cortas. Lo de las estancias cortas va en la línea de lo que ha venido sucediendo en los últimos años y en la forma actual de viajar. Más allá de esto, por lo que he comentado con diferentes hoteleros y por lo que vimos en la encuesta de ocupación de mayo, la valoración de las reservas hasta el momento es positiva. De cara al verano somos moderadamente optimistas, porque la situación puede ser cambiante, pero de momento parece que la temporada será positiva. Eso sí, las circunstancias pueden cambiar mucho en cualquier momento, en función de hechos sobre los que no tenemos control.
— Sobre las estancias más cortas, ¿implica repensar estrategias para atraer a ese cliente?
— Al final es un tema de demanda. La gente demanda estancias más cortas y los hoteles actúan en consecuencia. Es también una decisión de cada establecimiento y de cómo quiere enfocar su negocio. Hay establecimientos que trabajan más con turoperación y están acostumbrados a estancias más largas y no ofrecen estancias cortas, y hay otros que usan más la venta directa a través de canales como Booking o Expedia, y ese modelo les va bien. Es una decisión estrictamente de cada empresa.
— Se habla mucho de saturación en algunos momentos del año. ¿Se puede crecer o hay que apostar por la calidad antes que por las plazas?
— La apuesta de los hoteleros de Ibiza y Formentera ha sido crecer en calidad. El número de plazas no se ha planteado. En la planta hotelera se han llevado a cabo en los últimos años inversiones muy considerables, y en todas las zonas de la isla. A eso hay que unir la oferta de restauración. La apuesta por la calidad pasa por la mejora del servicio, y esa mejora pasa por más inversión de los establecimientos. Creo que es algo que se ha percibido de forma general.
— Sobre la vivienda para los trabajadores, ¿maneja la federación alguna propuesta?
— Es un tema que nos preocupa mucho. Por parte de las empresas, de los hoteles, cada uno en su capacidad intenta ofrecer soluciones en la medida en que lo permitan sus circunstancias. Después, lo que ha salido en prensa últimamente es esta idea lanzada desde el Consell de poder construir residencias para trabajadores de temporada. Pero de momento solo hemos leído noticias en prensa; no se nos ha facilitado una propuesta concreta. Las ideas que se planteen las estudiaremos y daremos nuestra opinión. Lo que sí le puedo decir es que por parte de los hoteles, en la medida de lo posible, se intenta ofrecer alojamiento a los trabajadores que lo necesiten.
— ¿Creen desde el sector hotelero que se han dado avances hacia la desestacionalización?
— Lo que se ve es que desde hace unos años las temporadas empiezan antes y acaban después. No es realista afirmar que toda la planta hotelera pueda estar abierta todo el año, ni mucho menos, pero sí muchos meses. Los meses fuertes van de mayo a octubre. Más allá de ahí se pueden hacer cosas, pero el grueso del negocio se sigue produciendo en verano.
— ¿Qué posición tiene la federación sobre el proyecto de reforma del aeropuerto de Ibiza?
— Desde la dirección del aeropuerto se han puesto en contacto con nosotros. Nos han dicho que tienen previsto celebrar una reunión informativa del proyecto con patronales, administraciones y asociaciones. Nos manifestaron que la voluntad de la dirección y de AENA no era crecer en número de viajeros, sino reordenar el aeropuerto y trabajar en climatización, entre otras cosas. Lo que nos han dicho parece que son inversiones razonables, pero no podemos dar una opinión definitiva hasta que veamos el proyecto en detalle. Si la finalidad es reordenar sin incrementar el número de viajeros, y que quien llega a Ibiza no perciba sensación de saturación o desorganización en el aeropuerto, no lo veo descabellado.
— ¿Cuáles son los desafíos del sector en sostenibilidad?
— Estamos en el mismo punto que toda la sociedad: se intenta ser lo más eficiente posible dentro de la capacidad de cada cual. Hay bastantes hoteles que han hecho proyectos, por ejemplo, de placas fotovoltaicas, planes de circularidad y medidas de ahorro. Cada hotel toma sus decisiones, pero creo que existe sensibilidad por parte de las empresas en esta materia.
— ¿Es una demanda del turista?
— Con total sinceridad, no creo que lo sea. Para un tipo concreto de turista quizá sí, pero para el global no creo que sea el factor determinante. Sí es verdad que las empresas, como toda la sociedad, cada vez están más concienciadas con este tema.













