TRANSPORTE AÉREO

Aena asegura que la reforma del Aeropuerto de Ibiza no aumentará el número de vuelos actualmente posibles

La cúpula del gestor detalla un proyecto que arrancará en 2030 y abre una vía de participación con la isla, mientras Consell y Govern marcan la línea roja de la temporada alta
El presidente del Consell de Ibiza, Vicent Marí (centro), el vicepresidente ejecutivo de Aena, Javier Marín (derecha) y el conseller balear de Turismo, Jaume Bauzà (izquierda), en una reunión en el Consell.

La alta dirección de Aena se reunió este jueves en el Consell Insular de Ibiza con el presidente insular, Vicent Marí, el conseller balear de Turismo, Jaume Bauzà, y con representantes de la Mesa de Diálogo Social, Fomento del Turismo, los ayuntamientos y la Mesa de Movilidad para detallar el proyecto de remodelación del aeropuerto de Ibiza, cuya ejecución está prevista a partir de 2030. Por parte del gestor asistió el vicepresidente ejecutivo, Javier Marín, junto a la directora general de Aeropuertos, Elena Mayoral; la directora de Planificación y Control Regulatorio, Sonia Corrochano; el director de Operaciones y Red de Aeropuertos, Rafael Fernández; el director de Aeropuertos del Grupo I, José Antonio Álvarez, y la directora del aeropuerto de Ibiza, Marta Torres.

El encuentro, según ambas partes, se desarrolló en un clima de colaboración y sirvió para abrir una vía directa de participación entre las instituciones de la isla y Aena de cara a la redacción final del proyecto. Marí agradeció la presencia del equipo del gestor y admitió que la falta de información de los últimos meses había generado desconfianza y la sensación de que se decidía el futuro de una infraestructura clave sin contar con la isla.

El presidente insular ha remarcado que la remodelación «no debe implicar en ningún caso la posibilidad de que lleguen más viajeros en temporada alta» alertando de que «la capacidad turística de la isla viene definida».

Aena reivindica que la obra no ampliará la capacidad

Marín explicó que las actuaciones no afectan a la capacidad de acoger más aeronaves de las que la instalación puede atender actualmente. En su comunicado, el gestor es taxativo: sostiene que «ninguna de las actuaciones proyectadas da lugar a un aumento del número de despegues y aterrizajes» y que «no se incrementa la capacidad del campo de vuelos».

Aena defiende que la reforma se ejecutará «aún con la misma demanda» y recuerda que «el Aeropuerto no es generador de la demanda turística», sino una infraestructura al servicio de la conectividad del residente y de la experiencia del visitante. El objetivo declarado es adaptar la terminal a la normativa europea de seguridad y control de fronteras y ganar metros cuadrados por pasajero para evitar aglomeraciones.

Qué contempla el proyecto

Las obras elevarán las puertas de embarque de 17 a 32 e incorporarán 8 nuevas pasarelas, lo que permitiría pasar del 25% al 75% de la operativa con pasarela en temporada alta. El proyecto incluye sistemas automatizados de última generación en los controles de seguridad —que permitirán mantener líquidos y dispositivos electrónicos en el equipaje de mano— y un nuevo dique destinado en exclusiva a los vuelos de fuera del espacio Schengen, unido a un control de pasaportes centralizado. Se habilitará además una zona diferenciada para los vuelos interislas y se renovarán íntegramente los servicios de la sala de embarque. La última gran remodelación del aeropuerto se ejecutó entre 2008 y 2013.

La afirmación de Aena se refiere a la capacidad del campo de vuelos, es decir, al número de despegues y aterrizajes por hora que permite la pista, que no varía con una reforma de la terminal. Distinta de esa es la capacidad de procesamiento de pasajeros del edificio. En la documentación de la última licitación —el contrato de Project Management de 16,2 millones adjudicado el 22 de junio, dentro de un proyecto de reforma estimado en unos 500 millones—, el propio gestor señala que las actuaciones «permitirán ampliar las infraestructuras del Aeropuerto para aumentar su capacidad sustancialmente por encima de los 9 millones de pasajeros anuales» con los que cuenta hoy.

Aena sostiene que la capacidad declarada del aeropuerto es la aprobada en 2021 y que el tráfico de 2025 rondó los nueve millones de viajeros.

Un proyecto bajo presión política

La reforma se enmarca en el Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) para el quinquenio 2027-2031, cuya aprobación definitiva está prevista para finales de este año. En las últimas semanas, Consell, Govern y ayuntamientos han reclamado que las inversiones se orienten a la seguridad, la accesibilidad y la experiencia del pasajero, pero no a incrementar el volumen de viajeros en temporada alta, en línea con las políticas de contención turística.

Las críticas a la posibilidad de que la reforma del aeropuerto pudiera implicar más pasajeros han llegado desde todos los partidos políticos.

Bauzà insistió este jueves en que la actuación debe estar alineada con esa estrategia, y Marí recordó que la capacidad turística de la isla la fija el número de plazas turísticas y no se puede superar. La vía de participación abierta hoy es, precisamente, el mecanismo que las instituciones venían reclamando para incidir sobre un proyecto que depende del Gobierno central.

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